¿Puede aparecer una alergia a un medicamento después de años tomándolo? Atención a estos fármacos

Archivo - Mujer rascándose por una reacción alérgica a un medicamento.
Archivo - Mujer rascándose por una reacción alérgica a un medicamento. - DOUCEFLEUR/ISTOCK - Archivo
Infosalus
Publicado: domingo, 28 junio 2026 7:59

   MADRID, 28 Jun. (EDIZIONES) -

   Un antibiótico, un antiinflamatorio o incluso un anestésico pueden desencadenar reacciones inesperadas en algunas personas. Sin embargo, no todos los efectos adversos que aparecen tras tomar un medicamento son una alergia. Diferenciar una auténtica alergia medicamentosa de otros efectos secundarios resulta fundamental para evitar diagnósticos erróneos, restricciones terapéuticas innecesarias, y posibles complicaciones futuras. ¿Qué síntomas deben hacernos sospechar? ¿Cuáles son los fármacos que más reacciones alérgicas producen? ¿Y cómo se confirma el diagnóstico? Los especialistas responden a las principales dudas de los pacientes.

   En la población general, cerca del 15% al 25% de las personas sospecha tener alergia a algún medicamento, pero sólo entre el 5% y el 10% de estas reacciones son verdaderas alergias. “El resto suelen ser efectos secundarios, intolerancias, o síntomas causados por la propia enfermedad. Es importante tras presentar reacción sugestiva de alergia, ser remitido para estudio alergológico”, afirma a Europa Press Salud Infosalus en este sentido Rosario Cabañas Moreno, coordinadora Unidad de Alergia a Medicamentos del Hospital Universitario La Paz de Madrid.

   Mientras, José Manuel Zubeldia, jefe del Servicio de Alergología del Hospital Gregorio Marañón de Madrid, subraya que en el caso de los medicamentos es importante recordar que una persona puede tolerar un fármaco durante años y presentar una reacción alérgica posteriormente. “Pero no toda reacción adversa a un medicamento es una alergia; por eso conviene estudiarlo bien, antes de dejar prohibido un tratamiento”, advierte.

REACCIÓN ADVERSA VS ALERGIA AL MEDICAMENTO

   Así, la doctora Cabañas Moreno resalta que a la hora de diferenciar una reacción adversa frente a un medicamento de una posible reacción alérgica al mismo deben atenderse a las manifestaciones clínicas, dado que éstas pueden indicar si se trata de una reacción adversa, muy frecuente las molestias gástricas por la toma de AINE, de una ‘intolerancia digestiva’ a los mismos, o mareo y náuseas por la toma de fármacos opiáceos.

   “Las reacciones alérgicas medicamentosas quedan confirmadas mediante la demostración de un mecanismos inmunológico frente al fármaco indicado”, precisa, recordando que los síntomas más frecuentes de alergia a un medicamento son:

   - Síntomas más frecuentes en las reacciones alérgicas de tipo inmediato (aparecen en menos de 1 hora tras la toma del fármaco): el picor, la aparición de habones, angioedema, y ya en las reacciones más graves puede aparecer falta de aire, incluso mareo e hipotensión en las reacciones anafilácticas graves.

   - En las reacciones no inmediatas (aparecen después de 1 hora tras la toma del fármaco e incluso varios días más tarde), lo más frecuente es: el exantema de varios tipos; menos frecuente es la aparición de vesículas, e incluso ampollas en la piel produciendo el aspecto de un gran quemado como en los casos de Stevens-Johnson y necrolisis epidérmica Tóxica; también pueden aparecer manifestaciones sistémicas como fiebre, adenopatías, hepatitis, nefritis, o afectación de otros órganos internos como en el caso del síndrome DRESS (Drug Reaction with Eosinophilia and Systemic Symptoms); “pero estas reacciones cutáneas graves son poco frecuentes”, asevera.

CUIDADO CON ESTOS MEDICAMENTOS

   En concreto, la coordinadora de la Unidad de Alergia a Medicamentos del Hospital Universitario La Paz de Madrid resalta que los medicamentos que provocan con más frecuencia reacciones alérgicas son: los antiinflamatorios no esteroideos o AINEs (como el ibuprofeno), o el ácido acetil salicílico ('Aspirina'), y los antibióticos, principalmente los antibióticos beta-lactámicos. “También cada vez más frecuentes son las reacciones por alergia a contrastes radiológicos yodados y a quimioterápicos”, apunta.

   El diagnóstico se basa en la historia clínica, en una anamnesis alergológica exhaustiva dirigida en la que se recogen los síntomas presentados y el tiempo de latencia entre la toma del fármaco y la aparición de los mismos, según comenta, teniendo en cuenta también si el paciente necesitó tratamiento, asistencia en Urgencias, y cómo se resolvió todo.

   Tras la historia clínica dirigida, y en función de las características de la reacción, si fue inmediata o no, dice que el alergólogo eligirá las pruebas alergológicas más indicadas en cada caso para confirmar o descartar una reacción alérgica. “En las reacciones inmediatas, serán muy útiles las pruebas cutáneas con lectura inmediata y para el diagnóstico de reacciones no inmediatas, serán útiles las pruebas cutáneas en prick e intradermorreacción con lectura tardía y las epicutáneas”, precisa la doctora Cabañas Moreno.

   También se disponen en la actualidad, tal y como continúa, de pruebas diagnósticas in vitro. “Para las reacciones inmediatas podemos determinar IgE específica frente al fármaco en concreto, y también contamos con el test de activación de basófilos. En el caso de reacciones no inmediatas los tests in vitro que pueden resultar útiles son el TTL (Test de Transformación Linfocitaria) y el ELISPOT”, aprecia esta doctora.

   En ocasiones, subraya igualmente que para el diagnóstico puede ser necesario llegar a pruebas de exposición controlada con el fármaco sospechoso, siempre bajo estrictas medidas de control y de seguridad, y valorando el riesgo/beneficio.

CUANDO SE CONFIRMA LA ALERGIA A UN FÁRMACO

   “Si se confirma la alergia a un fármaco, el paciente debe evitar en el futuro la toma del mismo y aquellos con los que tenga reactividad cruzada. Puede condicionar que en el futuro el paciente no sea tratado con el fármaco de primera línea con indicación terapéutica sino con otros quizá menos eficaces. Si no hubiera sustituto para ese fármaco puede ser necesario realizar un procedimiento de desensibilización frente al mismo, produciéndose una tolerancia transitoria frente al fármaco, pero que permite el tratamiento con el mismo”, resalta esta alergóloga del Hospital La Paz.

   Señala que estos procedimientos son muy importantes en pacientes oncológicos para poder tratar al paciente con el fármaco de elección y también en pacientes con cardiopatía isquémica y alérgicos a 'Aspirina' que necesitan doble antiagregación.

   Eso sí, la doctora Cabañas, coordinadora Unidad de Alergia a Medicamentos del Hospital Universitario La Paz de Madrid advierte sobre la falsa etiqueta de alergia a un fármaco: “Puede tener mucha trascendencia. La etiqueta de alergia a antibióticos beta-lactámicos, que incluye la penicilina, puede llevar en caso de infección a tratamiento con otros antibióticos más caros, menos eficaces, y que generen resistencias. Se asocia a mayor número de complicaciones que pueden incluso llegar a comprometer la vida del paciente”.

   Además, señala que la falsa etiqueta de alergia a AINE, con la prohibición de todo tipo de antiinflamatorios no esteroideos, puede conducir a una prescripción excesiva e innecesaria de opiáceos. “Hay publicaciones que muestran mayor riesgo de adicción a opioides en pacientes con etiqueta de alergia a AINE. También se asocia a mayores complicaciones cardiovasculares y a una mayor mortalidad por no poder recibir tratamiento antiagregante con aspirina”, subraya.

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