MADRID, 7 Ene. (EUROPA PRESS) -
La psicóloga de Blua de Sanitas María Calle ha advertido de que los propósitos de enero pueden aumentar la ansiedad, la autoexigencia y la sensación de no estar a la altura, por lo que recomienda marcarse objetivos realistas.
"Enero concentra muchas expectativas y una fuerte presión por mejorar, pero cuando los propósitos se formulan como transformaciones globales o inmediatas, se activa un patrón de autoevaluación constante que incrementa la ansiedad y reduce la motivación a medio plazo", ha señalado la especialista.
En este contexto, ha subrayado que las redes sociales amplifican este fenómeno al mostrar "versiones parciales y cuidadosamente seleccionadas de la realidad". La exposición continuada a mensajes de éxito, disciplina constante o bienestar permanente puede distorsionar la percepción de lo que es razonable y alcanzable en el día a día. En este sentido, alerta de que la comparación constante favorece un diálogo interno más crítico y una evaluación negativa de los propios avances.
"El problema no está en proponerse cambios, sino en hacerlo desde estándares externos, poco realistas y no adaptados a la vida de cada persona. Cuando el foco se sitúa en cumplir una imagen ideal, física o personal, se prioriza la validación externa frente a las necesidades propias. Ese desplazamiento incrementa el malestar emocional y favorece el abandono temprano de los objetivos", indica Calle.
PERSPECTIVA MÁS REALISTA Y CUIDADOSA CON LA SALUD MENTAL
Ante este escenario, los expertos de Sanitas recomiendan abordar los propósitos de año nuevo desde una perspectiva más realista y cuidadosa con la salud mental, con prioridad para los procesos sostenibles a largo plazo frente a los resultados inmediatos.
Así, aconsejan formular objetivos centrados en hábitos y no en resultados, planteando metas concretas y acotadas, como introducir pequeños cambios en la rutina diaria, lo que facilita la adherencia y reduce la presión. Además, los hábitos progresivos permiten avanzar sin exigir transformaciones radicales ni inmediatas (por lo general, irreales).
También recomiendan limitar la exposición a contenidos que activan comparación o malestar protege la autoestima. Puede ayudar acotar una franja horaria, silenciar cuentas que refuercen estándares poco realistas y priorizar perfiles que muestren procesos completos, no solo resultados. Además, indican que es esencial mantener un filtro que proteja de tomar por real y obligatorio todo lo que llega.
Al hilo, los expertos apuntan que los retrocesos forman parte de cualquier proceso de mejora. "Normalizarlos evita la autoexigencia excesiva y favorece una relación más amable con uno mismo, clave para sostener los propósitos a medio plazo", añaden.
Asimismo, destacan que es importante priorizar el autocuidado frente a la perfección y valorar los avances parciales. Por último, recomiendan replantear los objetivos cuando sea necesario. "Adaptar los propósitos a la realidad personal, laboral o familiar no significa fracasar, sino ajustar el camino para que el cambio sea viable y saludable. Si nuestras circunstancias cambian, también deberán hacerlo nuestros objetivos", señalan.
Los expertos aseguran que, en la mayoría de los casos, el malestar asociado a la presión de los propósitos disminuye cuando se ajustan las expectativas y se adopta una mirada más flexible. "En cualquier caso, si aparecen síntomas persistentes de ansiedad, bloqueo o desánimo, es recomendable consultar con un profesional para valorar el contexto emocional y recibir orientación especializada, también a través de videoconsulta", finalizan.