Archivo - Mujer procrastinando haciendo aviones de papel. - PEOPLEIMAGES/ISTOCK - Archivo
MADRID, 18 Jul. (EUROPA PRESS) -
El doctor Itamar Shatz, de la Universidad de Cambridge (Reino Unido), alerta de que la procrastinación va en aumento, en parte debido a las distracciones digitales y al trabajo moderno, y ha identificar 9 tipos de procrastinadores, fundamental para poder identificarse con uno y superar un problema que perjudica las finanzas, la salud y las relaciones de las personas.
En su libro 'Cómo superar la procrastinación: La ciencia de por qué posponemos las cosas y cómo (¡finalmente!) dejar de hacerlo', que publicará Tarcher (Penguin Random House) el 25 de agosto, identifica esos 9 tipos de procrastinadores: preocupado, pesimista, perfeccionista, soñador, errático, rebelde, buscador de emociones fuertes, hedonista y agotado.
Según Shatz, los procrastinadores rebeldes sienten que no tienen suficiente control sobre lo que sucede en sus vidas, por lo que posponen las cosas para afirmar su autonomía y vengarse de las figuras de autoridad que les generan resentimiento.
A ellos les aconseja que encuentren sus propias razones para actuar y se centren en sus propios estándares (en lugar de en los perfeccionistas impuestos por otros), priorizando su autocuidado y modificando su entorno para que las figuras de autoridad se sientan menos presentes.
Los procrastinadores erráticos cambian constantemente de enfoque, alternando entre lo que les llama la atención en un momento y lo que les interesa al siguiente. Shatz recomienda que añadan estructura y concreción a sus planes estableciendo metas específicas y detallando los pasos necesarios para alcanzarlas.
Ya sea posponer la declaración de impuestos, entregar un trabajo a última hora o retrasar un correo electrónico importante, todos procrastinamos, pero pocos comprenden el problema o cómo solucionarlo.
"La procrastinación no es solo una cuestión de motivación o mala gestión del tiempo --puntualiza el doctor Shatz--. Estas son ideas erróneas muy perjudiciales. La procrastinación gira en torno a la lucha interna entre los elementos útiles de nuestro impulso a actuar y los elementos perjudiciales de nuestro impulso a postergar".
Shatz se basa en los hallazgos de cientos de estudios en psicología, economía conductual, neurociencia y campos afines. Destaca que quienes procrastinan provienen de diversos orígenes y que podemos encarnar más de un tipo de procrastinador a la vez.
"La procrastinación es un problema humano ancestral, pero el creciente bombardeo de distracciones digitales en nuestras vidas podría estar empeorándolo --advierte--. Puede resultar difícil desvincularnos de las diversas aplicaciones, plataformas y juegos que ofrecen un torrente interminable de contenido optimizado sin escrúpulos para captar nuestra atención".
Shatz argumenta que el trabajo moderno también fomenta la procrastinación, en parte porque muchas tareas son difíciles de abordar a nivel psicológico básico.
"Hace mucho tiempo la gente principalmente necesitaba hacer cosas con consecuencias bastante claras e inmediatas, como cazar (o morir de hambre) --explica--. Era poco probable que la gente procrastinara en esas tareas porque el impulso de no morir de hambre es poderoso de una manera visceral. Hoy en día, habitualmente tenemos que hacer cosas vagas con consecuencias futuras amorfas, como enviar por correo electrónico los formularios de impuestos a nuestro contador".
No obstante, Shatz demuestra que la procrastinación causa graves daños a la vida y la carrera profesional, así como a organizaciones enteras y a economías nacionales.
LOS PROBLEMAS DE PROCRASTINAR
"Superar la procrastinación será aún más importante a medida que aumente el uso de la IA --argumenta-- porque se espera que la productividad personal sea una de las habilidades que siga siendo esencial para la mayoría de los tipos de trabajo, incluido el despliegue de la IA".
Y Shatz argumenta que la procrastinación también puede interferir en nuestras relaciones. "Puede generar resentimiento en nuestros compañeros si tienen que compensar nuestra falta de trabajo. En casa, puede provocar discusiones familiares si no cumplimos con las tareas prometidas. Puede dificultar la creación de amistades y el encuentro romántico. Todo esto convierte la procrastinación en un problema muy aislante, que nos perjudica cuando más necesitamos a los demás", subraya.
También la procrastinación puede perjudicar gravemente nuestro bienestar emocional e incluso nuestra salud física, afirma Shatz. Esto se debe en parte al estrés, la vergüenza, la culpa y el arrepentimiento que genera, pero también a que conduce a comportamientos poco saludables, como acostarse tarde, hacer poco ejercicio o posponer las revisiones médicas.
Según Shatz, el principal mecanismo psicológico que hay detrás de la procrastinación es que "estamos programados naturalmente para intentar aumentar el placer que experimentamos y disminuir el dolor, un fenómeno conocido como principio hedónico. Esto nos lleva a realizar actividades que esperamos nos hagan sentir bien y a evitar aquellas que tememos que nos hagan sentir mal, como cuando vemos vídeos graciosos para olvidarnos de una tarea desagradable de nuestra lista de pendientes".
Mientras tanto, la tarea permanece latente en el fondo de nuestra mente, agotando nuestra energía, llenándonos de estrés e impidiendo que disfrutemos.
"La razón por la que postergamos las cosas a pesar de este alto costo es que, por naturaleza, estamos programados para centrarnos en lo que tenemos inmediatamente delante. Cuando este principio de inmediatez se combina con el principio hedonista nos impulsan a hacer lo que nos haga sentir mejor en ese momento, en lugar de lo que será mejor para nosotros a largo plazo", añade.
CÓMO SUPERARLO
El conjunto de herramientas de Shatz para superar la procrastinación incluye reconocer la tendencia a dramatizar; planificar cómo afrontar los posibles obstáculos; eliminar las distracciones; crear fricción entre tú y las tentaciones; diseñar tu entorno a tu favor; dividir las tareas abrumadoras en pasos manejables; empezar con victorias fáciles; rechazar el perfeccionismo y conformarse con lo suficientemente bueno; y aprovechar los ritmos de tu productividad.
Shatz aconseja a los perfeccionistas que tienden a procrastinar que eviten la mentalidad de todo o nada y que recuerden que "el progreso imperfecto sigue siendo progreso, y es mucho mejor que quedarse estancado esperando la perfección".
Los perfeccionistas también deberían dejar de lado las expectativas poco realistas de los demás al definir sus objetivos y evitar compararse con otros de forma que les genere miedo a la imperfección.
También ofrece consejos específicos para personas con TDAH, haciendo hincapié en que tal vez necesiten trabajar en un lugar con mucho ruido ambiental y evitar ciertas distracciones, como los videojuegos, que las personas sin TDAH podrían encontrar molestas.
Shatz reconoce que algunos procrastinadores de alto rendimiento, como Steve Jobs y Douglas Adams, pueden tener un éxito extraordinario, pero advierte: "Estos procrastinadores adquieren una falsa sensación de seguridad, lo que les lleva a seguir procrastinando y los deja vulnerables a que las cosas salgan mal en el futuro".
"Combatir la procrastinación no consiste en exprimir al máximo cada minuto de productividad --subraya Shatz--. Se trata de ayudarte a hacer lo que quieres, cuando quieres, sin culpa ni estrés. La clave está en que puedas elegir cómo empleas tu tiempo, en lugar de que la procrastinación te arrebate esa libertad".