Archivo - Crucero atracado en puerto. - MARINA113/ISTOCK - Archivo
MADRID, 19 Jul. (EUROPA PRESS) -
La contaminación atmosférica procedente de los cruceros podría estar perjudicando la salud de las personas que viven en ciudades portuarias al aumentar la inflamación y la susceptibilidad a virus como el resfriado común y la COVID-19.
La nueva investigación realizada por la Universidad de Southampton (Reino Unido), publicada en la revista 'Environment International', estudió la calidad del aire en el puerto de Southampton.
El aire contenía material particulado ultrafino (PM), partículas de polvo no mayores que una milésima parte del ancho de un cabello humano, enriquecidas con oligoelementos procedentes de la quema de combustible para barcos.
Las pruebas de laboratorio revelaron que estas partículas aumentan las señales inflamatorias y debilitan la defensa de las células contra las infecciones virales, como la COVID-19 o el resfriado común.
“En esta investigación hemos identificado una clara ‘huella’ de contaminación atmosférica procedente de los cruceros que queman combustible en los puertos”, afirma Matthew Loxham, profesor de Biología Respiratoria y Toxicología y autor principal del estudio.
Explica que las partículas ultrafinas contenidas en las emisiones de estos barcos pueden penetrar más profundamente en los pulmones que las partículas de mayor tamaño, "e incluso pueden llegar a entrar en el torrente sanguíneo, pero las partículas de este tamaño no están reguladas y, por lo general, no se controlan".
“Descubrimos que la exposición de las células a estas partículas, y al vanadio —el elemento más abundante en ellas—, era proinflamatoria y facilitaba la replicación de los virus", asegura.
Por primera vez, los investigadores han llevado a cabo una investigación exhaustiva sobre la composición y la toxicología de las partículas en suspensión (PM) dentro de un puerto con mucho tráfico.
El equipo seleccionó cinco puntos de muestreo ubicados en los alrededores del puerto de Southampton, incluyendo una puerta de acceso al muelle utilizada para el movimiento de vehículos pesados, una terminal de contenedores y una concurrida terminal de cruceros. También tomaron muestras en un punto de comparación, situado a 5 km del puerto, para obtener una lectura de referencia.
Se recogieron muestras de partículas en suspensión a finales de la primavera y principios del verano, así como durante el invierno en la terminal de cruceros durante la temporada baja, cuando hay muchos menos cruceros.
En la terminal de cruceros, los investigadores encontraron niveles más altos de vanadio, níquel y cobalto en las partículas finas y ultrafinas durante la ajetreada temporada de verano que en los meses de invierno, más tranquilos.
Las concentraciones de estos oligoelementos también fueron, en general, más elevadas en todo el puerto que en el lugar de comparación.
La doctora Nat Easton, autora principal del estudio y también de la Universidad de Southampton, apunta que observaron aumentos en la concentración cuando el viento venía de la dirección de los cruceros y cuando la presencia de cruceros era mayor.
“Las mayores concentraciones en la terminal de cruceros que en el resto del puerto se deben quizás al aumento de las emisiones de los cruceros que permanecen en la terminal en comparación con los buques de carga, pero las diferencias en el origen del combustible y los tiempos de ocupación de los muelles también pueden influir", subraya.
En pruebas de laboratorio realizadas con células del revestimiento pulmonar, los investigadores descubrieron que la exposición a las partículas ultrafinas en suspensión procedentes de las terminales de cruceros durante la temporada de verano provocaba un aumento en la expresión de genes relacionados con la respuesta inflamatoria y una disminución en la expresión de genes de respuesta antiviral.
Pruebas adicionales revelaron que el vanadio podría desempeñar un papel en esto. El profesor Loxham explica: “Para estudiar esto más a fondo, infectamos células epiteliales bronquiales de los pulmones de donantes sanos con rinovirus humano (el virus que causa el resfriado común y una de las principales causas de hospitalizaciones tras ataques de asma) y también utilizamos un modelo de infección por COVID-19".
“Al exponerse al vanadio, aumentó el número de copias de ambos virus, lo que indica que el vanadio influye en la disminución de la capacidad de las células para prevenir la replicación viral --prosigue--. Esto tiene posibles implicaciones para la gravedad y la propagación de la infección".
Los investigadores afirman que los hallazgos refuerzan los llamamientos para reducir las emisiones de los buques en zonas pobladas mediante la adopción de energía eléctrica en tierra procedente de fuentes de energía limpias, combustibles alternativos cuidadosamente seleccionados o la mejora de la tecnología de reducción de emisiones.
También señalan que es necesario un mayor control de las partículas ultrafinas y sus efectos en la salud para fundamentar la normativa y proteger mejor la salud de las personas que viven cerca de los puertos de todo el mundo.