No solo sed y ganas de orinar: cómo detectar la diabetes cuando apenas da síntomas

Archivo - Mujer bebiendo un vaso de agua.
Archivo - Mujer bebiendo un vaso de agua. - JLCO - ANA SUANES/ISTOCK - Archivo
Infosalus
Publicado: sábado, 31 octubre 2026 7:59

   MADRID, 31 Oct. (EDIZIONES) -

   Tener mucha sed, orinar con frecuencia o notar más hambre puede hacer sospechar de diabetes. Una patología endocrina que puede avanzar durante años sin síntomas evidentes, pero que puede hacernos mucho daño y que, por desgracia, está de moda en nuestra sociedad. Por eso, detectarla no depende únicamente de cómo nos encontramos: los antecedentes familiares, los factores de riesgo y las pruebas de sangre ayudan a identificarla.

    Para conocer un poco mejor cuáles son esos síntomas a detectar charlamos en Europa Press Salud Infosalus en exclusiva con la médico de familia Ana Pérez Ballesta (@anamidoctora), autora de 'Doctora, una pregunta' (Larousse), quien nos explica qué ocurre cuando el organismo responde peor a la insulina, y por qué reconocer estas alteraciones a tiempo permite actuar antes de que aparezcan complicaciones.

   "Tu analítica puede mostrar una glucosa normal o muy poco elevada durante años, pero por dentro de tu cuerpo tu páncreas está trabajando sin parar, y tienes cifras altísimas de insulina en sangre. Pero también, la insulina es una hormona de almacenamiento y este exceso de insulina hace que te sea más fácil engordar, sobre todo en la zona abdominal, lo que empeora todavía más, ya que el metabolismo entra en un círculo vicioso", subraya esta doctora.

LA PRIMERA FASE: LA PREDIABETES

   Esto podría tener lugar perfectamente en una fase que puede durar años, llamada 'prediabetes' que, de no hacer nada, con el tiempo terminará por desarrollarse la diabetes tipo 2, tal y como advierte esta experta.

    En concreto, cita la doctora Pérez a la resistencia a la insulina, típica de esa prediabetes y antesala de la diabetes tipo 2, una enfermedad crónica de origen multifactorial donde tu cuerpo no procesa bien el azúcar y no usas ni almacenas bien esa energía, y este azúcar puede ir dañando el resto de tus órganos, y favorece la acumulación de grasa.

   Así, en fases tempranas, cuando el páncreas todavía conserva gran parte de sus células beta trabajando la diabetes tipo 2, sostiene que la diabetes puede llegar a revertirse con cambios profundos en el estilo de vida. Y es que, tal y como nos comenta la doctora Pérez Ballesta, en esa resistencia a la insulina, antesala de la diabetes tipo 2, "son nuestros hábitos del día a día, el cómo nos movemos, cómo comemos, etc, los que determinan si desarrollaremos o no diabetes".

   Advierte en este sentido esta médico de familia que muchas personas piensan que la genética tiene un peso súper determinante a la hora de desarrollar diabetes tipo 2, si bien asegura que "porque tus padres la tengan no quiere decir que tú vayas a tenerla".

   "La resistencia a la insulina ocurre porque nuestro páncreas fabrica la insulina, ésta llega a las células, pero no le dejan entrar. La célula no se entera de que la insulina está ahí, diciéndole que prepare la puerta de la glucosa, de manera que la glucosa se queda fuera, dando vueltas por la sangre y sin poder entrar casi en ningún sitio; un sobresfuerzo que se compensa un poco, hasta que el mecanismo de compensación deja de funcionar, y la glucosa se empieza acumular en otros tejidos, normalmente en forma de grasa, y es una pescadilla que se muerde la cola", advierte esta experta.

   En concreto, recuerda que la edad media del diagnóstico de la diabetes actualmente se sitúa alrededor de los 45-50 años, aunque se puede diagnosticar antes. Precisamente, menciona que la obesidad infantil es un factor predictor de diabetes en la edad adulta.

LOS TRES SÍNTOMAS CLAVE

   Pero, ¿cómo saber si tenemos diabetes? Esta médico de familia apunta así a la sospecha clínica, y a "analíticas muy básicas", e insiste en estos síntomas clásicos de diabetes antes citados:

- Beber mucha agua.

   - Orinar mucho.

   - Comer mucho.

   "Estos tres factores hacen pensar a cualquier médico que hay diabetes, pero ya con las pruebas y las analíticas de rutina es muy raro que llegue con esos tres síntomas. Además, hay que sospecharlo y buscarlo activamente en cualquier paciente con sobrepeso o con obesidad, hipertensión arterial, o problemas de colesterol", agrega.

   Desde la Fundación Española de Diabetes apuntan que esa mayor necesidad de orinar se produce porque el exceso de glucosa se intenta eliminar a través de la orina, a través de los riñones, lo que hace también que se dé una mayor necesidad de beber. Pero también habla de otros síntomas como la visión borrosa, o el cansancio extremo, incluso de la pérdida de conciencia.

   Con todo ello, no hay que olvidar que el peligro de la diabetes mal controlada, según prosigue la doctora Pérez Ballesta, es que va dañando poco a poco nuestros órganos más importantes, primero las arterias más pequeñas y los nervios, "es decir, lo más delicado del cuerpo", y después los riñones, el corazón, el cerebro, y la visión, así como las extremidades. "Por eso, un diabético que no tiene bien controlada su enfermedad puede terminar en una enfermedad renal crónica, con problemas de circulación en las piernas, y con problemas a nivel cardiovascular como infartos e ictus", concluye Pérez Ballesta.

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