Archivo - Vacuna covid-19, recuerso. - PYROSKY/ ISTOCK - Archivo
MADRID, 9 Oct. (EUROPA PRESS) -
Un nuevo estudio del Instituto Max Planck de Biología en Alemania, el microbioma de una persona podría ayudar a determinar si desarrolla fiebre después de recibir una vacuna.
Los hallazgos, publicados en 'Science', sugieren que el microbioma y, potencialmente, la dieta podrían ser un objetivo para reducir la inflamación relacionada con las vacunas sin comprometer la protección inmunológica que estas brindan.
Las vacunas son una herramienta crucial para garantizar la salud pública, pero las respuestas inmunitarias y los efectos secundarios varían mucho entre las personas.
La fiebre y los síntomas similares a los de la gripe se encuentran entre las reacciones adversas más comunes a las vacunas, en particular a las basadas en ARNm y nanopartículas lipídicas. Estas reacciones pueden desalentar la vacunación futura y contribuir a la reticencia y la desconfianza hacia las vacunas. Sin embargo, no todas las personas que reciben una vacuna desarrollan fiebre, y quienes sí la desarrollan tienden a tenerla incluso después de dosis repetidas, lo que sugiere la importancia de los factores de riesgo individuales para la fiebre. Las razones de esta variación no se comprenden del todo.
En este estudio, los autores especularon que el microbioma intestinal, conocido por influir en la actividad inmunitaria, podría desempeñar un papel en la activación de estas reacciones. Para comprobar esta hipótesis, los investigadores analizaron el microbioma fecal, la temperatura corporal y los marcadores inmunitarios en sangre de 171 adultos sanos antes y después de recibir la vacuna de ARNm contra el SARS-CoV-2.
Los resultados mostraron que ciertas bacterias intestinales, especialmente Lachnospiraceae, producen flagelina, la cual puede activar vías inmunitarias inflamatorias e intensificar las reacciones relacionadas con la vacuna. Quienes presentaban mayor inflamación intestinal previa a la vacunación o mayores niveles de expresión de flagelina en el intestino tendían a desarrollar fiebre inducida por la vacuna.
Además, los autores hallaron que las dietas industrializadas podrían promover esta actividad inflamatoria. Las dietas vegetarianas tendían a correlacionarse con características del microbioma que contribuían a una menor fiebre, mientras que un menor consumo de alimentos vegetales integrales y dietas caracterizadas por una mayor ingesta de grasas o alimentos procesados se asociaban con un microbioma inflamatorio y febril.
La manipulación dietética alteró tanto la composición del microbioma como las respuestas asociadas a las vacunas. Es importante destacar que los investigadores demuestran que la flagelina, la inflamación y la dieta no afectan las respuestas de anticuerpos a las vacunas, lo que sugiere que la inflamación mediada por el microbioma aumentó los efectos secundarios de las vacunas sin afectar necesariamente la inmunidad.