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MADRID, 13 Ene. (EUROPA PRESS) -
Durante años, los delirios asociados a la psicosis se han visto como algo incomprensible, ajeno, incluso aterrador. Ideas que parecen surgir de la nada y que separan a quien las vive del resto del mundo. Pero ¿y si lo que ocurre no fuera tan extraño como siempre se ha contado?
Hay experiencias humanas tan intensas que desbordan el lenguaje habitual. Emociones que se sienten en el cuerpo, que alteran la percepción y transforman la manera de entender la realidad. En ese terreno difuso, donde se mezclan miedo, vergüenza, conexión y sentido, comienza una historia que la ciencia empieza ahora a mirar con otros ojos.
CUANDO LA REALIDAD EMPIEZA A SENTIRSE DIFERENTE
Las personas que experimentan delirios durante un episodio de psicosis pueden estar "viviendo" una emoción profundamente arraigada, según una nueva investigación internacional dirigida por la Universidad de Birmingham (Reino Unido) Este hallazgo, publicado en 'The Lancet Psychiatry' proporciona una "perspectiva radicalmente diferente" sobre uno de los elementos más desconcertantes de la psicosis.
Entre el 2% y el 3% de la población del Reino Unido y Australia experimentará psicosis en algún momento de su vida, y es común que las personas experimenten su primer episodio psicótico entre los 16 y los 30 años. Los delirios suelen describirse como creencias fijas o falsas, se entienden como déficits cognitivos o de razonamiento y suelen representarse como incomprensibles y extraños en la cultura popular.
Esta nueva investigación de la Universidad de Birmingham, la Universidad de York (Reino Unido) y la Universidad de Melbourne (Australia) y en colaboración con el Instituto australiano de investigación de salud mental juvenil Orygen, ofrece el primer estudio conocido de cómo los delirios en la psicosis están moldeados por las emociones y el lenguaje, lo que lleva a quienes experimentan delirios a "vivir en metáforas".
Realizada con adultos jóvenes que reciben atención de los servicios de Intervención Temprana en Psicosis, la investigación combina evaluación clínica, entrevistas fenomenológicas y narraciones de historias de vida para explorar cómo el sentido de sí mismos de las personas y su percepción de la realidad cambian durante la psicosis.
La doctora Rosa Ritunnano, del Instituto de Salud Mental de la Universidad de Birmingham, psiquiatra consultora y autora del estudio, detalla: "Nuestra investigación proporciona una perspectiva radicalmente diferente sobre los delirios psicóticos, demostrando cómo surgen del tejido emocional, corporal y lingüístico de la vida de las personas. Durante mucho tiempo, los profesionales clínicos han luchado por comprender el origen de los delirios y cómo se forman. Nuestra investigación ofrece una nueva perspectiva al mostrar cómo los delirios se basan en experiencias emocionales que implican una gran perturbación física".
Los hallazgos revelan que los delirios no son ideas aisladas producidas por "fallos en el cerebro", sino que reflejan patrones distintivos del cuerpo que reaccionan a emociones fuertes o experiencias de disociación.
EMOCIONES TAN INTENSAS QUE SE CONVIERTEN EN CREENCIAS
Los participantes describieron estados alternos de intensa encarnación emocional, como sentirse expuesto, poderoso o conectado con Dios, y desencarnación, como sentirse irreal o separado del propio cuerpo, de otras personas y del mundo. Antes de que comenzaran los delirios, las personas a menudo pasaban por experiencias perturbadoras o traumáticas que desencadenaban los mismos sentimientos intensos que luego sentían durante los delirios, especialmente vergüenza.
Experiencias negativas repetidas, como ser objeto de burlas y humillación pública por parte de acosadores, podrían inducir la percepción corporal de ser vigilado por otros cuando no hay nadie presente (delirios de referencia). Estos se convierten en creencias persecutorias de que otros los persiguen y de que un público puede ver literalmente lo que hacen o escuchar lo que piensan en todo momento, sin dejar espacio para la privacidad (delirios de "transmisión del pensamiento").
Es importante destacar que las experiencias delirantes no siempre fueron negativas. Para algunos participantes, implicaron fuertes sentimientos de asombro, amor y conexión espiritual, lo que fomentó un sentido positivo de identidad y una renovada esperanza en el futuro.
Una característica llamativa de los relatos de los participantes fue el uso de lenguaje figurativo y metonímico (expresiones que vinculan sensaciones corporales con emociones complejas o ideas abstractas). Esto ayuda a explicar por qué el contenido delirante puede parecer inusual o extraño. Por ejemplo, sentirse 'expuesto' o 'contaminado' podría expresarse mediante la creencia de ser observado por cámaras o estar contaminado (como en los delirios de parasitosis).
El lenguaje refleja cómo los conceptos emocionales toman forma en las experiencias corporales, estableciendo vínculos cognitivos fundamentales entre, por ejemplo, la emoción del amor paternal y la sensación física de calidez, o la emoción de la vergüenza y la sensación física de ser "visto" por otros.
VIVIR EN METÁFORAS: CUANDO EL CUERPO HABLA
Jeannette Littlemore, profesora de Lingüística y Comunicación en la Universidad de Birmingham y coautora del artículo, incide: "Todos usamos metáforas y narrativas para comprender nuestras experiencias y dar sentido a nuestras vidas. Pero los pacientes con psicosis lo hacen con mayor intensidad. Como resultado de haber vivido experiencias emocionales intensas (a menudo negativas), a las que el cuerpo responde y que se ven moldeadas por el lenguaje cotidiano, las personas que experimentan delirios psicóticos viven en metáforas. Pueden sentirse encantados y decir que son tan felices que pueden 'tocar el cielo'; esto podría llevarlos a experimentar el delirio de creer que pueden volar".
El estudio argumenta que comprender mejor cómo surgen los delirios puede utilizarse para brindar una atención más eficaz a las personas con psicosis. Los participantes sintieron que no había espacio para hablar sobre el significado de sus delirios en el contexto de su tratamiento y recuperación de la psicosis, lo que les generó mayor vergüenza y aumentó la sensación de rechazo y marginación.
Los investigadores destacan la importancia de prestar atención al mundo corporal y emocional de las personas y cómo los expresan, al desarrollar enfoques compasivos y efectivos para el cuidado de la psicosis.
El artículo concluye que los delirios no son simplemente creencias erróneas, sino intentos encarnados de restaurar el sentido y el equilibrio emocional cuando la vida se vuelve abrumadora. Las metáforas y narrativas que utilizan las personas son clave para comprender su sufrimiento y no son signos de irracionalidad.
DOI: 10.1016/S2215-0366(25)00341-4