Un hallazgo en ratones abre una nueva esperanza para la enfermedad de Huntington

Archivo - Sala de Control médico y radiólogo, diagnóstico exploración del cerebro.
Archivo - Sala de Control médico y radiólogo, diagnóstico exploración del cerebro. - GORODENKOFF/ ISTOCK - Archivo
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Publicado: jueves, 19 marzo 2026 7:19

   MADRID, 19 Mar. (EUROPA PRESS) -

La enfermedad de Huntington es causada por una mutación en un gen llamado huntingtina. Esta mutación produce una proteína anormal que se acumula en las células cerebrales. Allí, interfiere con diversas funciones celulares y forma grandes agregados de la proteína que provocan la muerte celular. Una persona solo necesita heredar una copia del gen mutante de uno de sus padres para contraer la enfermedad.

Las personas con la enfermedad de Huntington suelen empezar a experimentar síntomas alrededor de los 40 años, aunque el inicio puede ser anterior o posterior. Los primeros síntomas incluyen movimientos involuntarios, conocidos como corea de Huntington, torpeza y problemas de equilibrio. A medida que la enfermedad empeora, la persona con Huntington pierde la capacidad de caminar, hablar y tragar, y finalmente requiere atención las 24 horas.

Los cambios de personalidad y la demencia son comunes en las etapas avanzadas de la enfermedad. La enfermedad progresa inexorablemente y es mortal entre 10 y 15 años después de la aparición de los síntomas. Aproximadamente 41.000 estadounidenses padecen la enfermedad de Huntington y más de 200.000 están en riesgo de desarrollarla.

QUIZÁS HAY QUE DISEÑAR NUEVOS TRATAMIENTOS

   Un nuevo estudio realizado en ratones, por la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington (Estados Unidos) sugiere que los tratamientos que actúan sobre un fragmento de la proteína mutante que causa la enfermedad de Huntington podrían ser más eficaces que los tratamientos, actualmente en ensayos clínicos, que actúan sobre la proteína completa, pero dejan intacto este fragmento. Los resultados se recogen en 'Science Translational Medicine'.

   "Espero que nos equivoquemos, pero la base científica de nuestros hallazgos es sólida. Para tener éxito, quizás necesitemos diseñar nuevos tratamientos que también actúen sobre esta región específica de la proteína", afirmó el autor principal, Jeffrey Carroll, profesor asociado de neurología en la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington en Seattle.

   Actualmente no existe un tratamiento eficaz, pero se están probando varias terapias experimentales. El enfoque más prometedor consiste en prevenir la producción de la proteína anómala saboteando el proceso mediante el cual las instrucciones de ADN codificadas en el gen se traducen en proteínas.

   En este proceso, las instrucciones del gen en el ADN se copian primero en una forma de ARN, llamada ARN mensajero (ARNm), que la célula lee para sintetizar la proteína. Los investigadores pueden interrumpir este proceso introduciendo una secuencia corta de ADN, denominada oligonucleótido antisentido, que se une a un sitio específico de la cadena de ARNm.

Esto provoca que las enzimas de la célula corten la cadena en ese sitio, impidiendo así que la célula produzca la proteína completa. El ARNm cortado y la proteína incompleta son eliminados posteriormente por la célula.

   En su nuevo estudio, Carroll y sus colaboradores querían inicialmente comparar tratamientos con oligonucleótidos antisentido que redujeran la producción de todas las proteínas huntingtina (tanto la versión normal como la mutante) con un tratamiento que bloqueara la producción únicamente de la versión mutante.

NUEVOS DATOS TRAS EL ESTUDIO EN RATONES

   Resultó que el tratamiento más eficaz con el tipo de ratón estudiado se unía al ARNm muy cerca del inicio de la cadena. Esto significaba que no solo suprimía la producción de la proteína completa, sino también la de un segmento muy corto llamado huntingtina 1a. Se sabe que la huntingtina 1a es tóxica para las células nerviosas, pero su papel en la enfermedad de Huntington aún no se comprende del todo.

   Tras tratar a ratones que portaban una copia del gen anómalo, los investigadores evaluaron la eficacia de los tratamientos analizando la expresión de más de 150 genes afectados por la enfermedad de Huntington. También comprobaron la presencia de agregados proteicos, característicos de esta enfermedad.

   El tratamiento que bloqueó la producción de la proteína completa, pero no la huntingtina 1a, tuvo escaso efecto. Sin embargo, el tratamiento con el oligonucleótido antisentido que impidió la producción de huntingtina 1a resultó ser notablemente eficaz. Por ejemplo, la expresión de aproximadamente el 55% de los genes normalmente afectados en la enfermedad de Huntington volvió a los niveles basales, y la formación de agregados prácticamente desapareció.

   "Cuando examiné las células de los ratones tratados bajo el microscopio, pensé que había cometido un error porque al principio no pude encontrar agregados de proteínas", comenta Robert Bragg , primer autor del estudio e investigador científico en el laboratorio de Carroll.

"Parece que si se reduce la expresión de la proteína Huntington completa, pero la huntingtina 1a se sigue expresando, no hay ningún efecto", incide Bragg. "Parece que realmente se necesita reducir la huntingtina 1a para que sea efectivo", concluye.

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