Golpe de calor, agotamiento o simple malestar: cómo distinguir un aviso del cuerpo de una urgencia vital

Archivo - Mujer se refresca en plena ola de calor.
Archivo - Mujer se refresca en plena ola de calor. - DEMAERRE/ISTOCK - Archivo
Infosalus
Publicado: sábado, 11 julio 2026 7:59

   MADRID, 11 Jul. (EDIZIONES) -

   Con la llegada de las olas de calor es habitual escuchar que alguien ha sufrido una 'insolación' o un 'golpe de calor'. Sin embargo, no todo malestar provocado por las altas temperaturas reviste la misma gravedad. Mientras que el agotamiento por calor suele resolverse con hidratación, reposo, y enfriamiento, el golpe de calor constituye una auténtica emergencia médica en la que el organismo pierde su capacidad para regular la temperatura corporal.

   Cuando este mecanismo falla, la temperatura puede superar los 40 ºC y desencadenar un rápido deterioro que afecta al cerebro, al corazón, y a los riñones, poniendo en riesgo la vida si no se actúa de inmediato.

   Por eso, saber distinguir las señales de alarma puede marcar la diferencia entre una recuperación sin complicaciones y una situación potencialmente mortal y para ello nos echa una mano en este artículo de divulgación sanitaria durante una entrevista con Europa Press Salud Infosalus la doctora Carmen Del Arco Galán, que es coordinadora de Urgencias del Hospital Universitario de La Princesa de Madrid, además de profesora Asociada de la Facultad de Medicina de la UAM.

    "Cuando éramos pequeños, las madres y abuelas nos decían que tuviésemos cuidado si hacía mucho calor porque nos podía dar una insolación. Y sabíamos que era una situación grave, puesto que siempre te contaban la historia de algún niño que había estado muy malito por ello tras haber pasado muchas horas al sol", relata esta experta.

CÓMO NOS AFECTA EL CALOR

   Realmente el exceso de calor y la exposición a las altas temperaturas, según explica, produce en el organismo un cambio fisiopatológico que comienza con síntomas primero leves con malestar, sudoración excesiva, debilidad, sed intensa, y avanza hacia la complicación mayor, que es el golpe de calor, situación en la que se altera la termorregulación del organismo y desaparece la sudoración, elevándose la temperatura corporal por encima de 40 grados centígrados, provocando la aparición de convulsiones y la pérdida de conciencia que acaba en muerte si no se toman medidas inmediatas.

   "El agotamiento por calor es un paso intermedio en el que existe cansancio, aún se mantiene la sudoración, como forma de disminuir la temperatura corporal y la persona experimenta debilidad", añade.

CÓMO REGULA NUESTRO CUERPO EL CALOR

   En concreto, detalla la doctora Del Arco que la regulación de la temperatura corporal es un mecanismo complejo y muy autorregulado: "Recordemos que los procesos celulares se producen a 37ºC, para que se mantengan así los centros termorreguladores que se encuentran en el cerebro, concretamente en el hipotálamo, actúan combinando frecuencia cardiaca y vasodilatación de los pequeños capilares cutáneos, de forma que aumenta la circulación en la piel o se retira de ésta como un sistema enfriador".

   Además, dice que tiene conexiones con el sistema nervioso autónomo, que va a aumentar o a disminuir la sudoración, permitiendo la disminución de la temperatura corporal. "En el golpe de calor, el sistema se encuentra 'desbordado' y no es capaz de autorregularse. Es en ese momento cuando la propia respuesta genera una situación de 'inflamación generalizada', algo similar a lo que ocurre en las infecciones y en la sepsis, pero provocado por un agente exterior que es el exceso de calor. El resultado es el daño de distintos órganos, el corazón, el riñón y el propio cerebro", indica esta experta del Hospital Universitario La Princesa.

SE NECESITA ATENCIÓN URGENTE

   Entre las señales que indicarían que una persona necesita ayuda urgente por un golpe de calor apunta a las siguientes: mientras existe sed y sudoración la situación no es grave, cuando la persona comienza a comportarse de una manera extraña, está confusa, somnolienta de forma excesiva, o si aparecen convulsiones, o pierde la conciencia, es necesario pedir ayuda inmediatamente.

   En el momento en el que un paciente con un golpe de calor llega a una UCI, mantiene que la prioridad es reducir la temperatura corporal cuanto antes: "Hay que enfriar a la persona y se utilizan mantas refrigerantes, o si no están disponibles, directamente un baño con hielo o sueros fríos. En función de las complicaciones que aparezcan se aplica el tratamiento".

   En este sentido, la coordinadora de Urgencias del Hospital Universitario de La Princesa apunta que un problema asociado al golpe de calor es la rabdomiolisis, un fenómeno por el que se destruye el músculo y los componentes se eliminan en el riñón, pero al ser una elevada cantidad, pueden producir más daño renal del ya desencadenado por la deshidratación. "Requiere incrementar el aporte de líquidos y puede llegar a necesitar diálisis", agrega.

   Así, recuerda que las medidas de prevención del golpe de calor incluyen consejos básicos de sentido común, como no salir en las horas centrales del día cuando las temperaturas son más altas; no realizar ejercicio en esas horas; utilizar vestimenta ligera y de colores claros; emplear gorras o sombreros; y en la medida de lo posible permanecer en ambientes refrigerados.

   "El agotamiento por calor suele mejorar con reposo, con hidratación, y con enfriamiento. El golpe de calor, en cambio, es una urgencia vital. Si una persona expuesta al calor presenta confusión, alteración del comportamiento, pérdida de conocimiento, o una temperatura corporal muy elevada, debe considerarse un golpe de calor hasta demostrar lo contrario y requiere atención médica inmediata", concluye la doctora Del Arco.

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