Archivo - Llamas y nubes de humo en el cielo - - LEIRAO/ ISTOCK - Archivo
MADRID, 28 Ene. (EUROPA PRESS) -
La exposición al humo de los incendios forestales durante los últimos meses del embarazo puede aumentar el riesgo de que más adelante se diagnostique autismo al niño, según un nuevo estudio dirigido por investigadores de la Universidad de Tulane (Estados Unidos).
El estudio, publicado en 'Environmental Science & Technology', analizó más de 200.000 nacimientos en el sur de California entre 2006 y 2014. Los investigadores descubrieron que los niños cuyas madres estuvieron expuestas al humo de los incendios forestales durante el tercer trimestre tenían más probabilidades de ser diagnosticados con autismo a los 5 años.
La asociación más fuerte se observó entre las madres expuestas a más de 10 días de humo de incendios forestales durante los últimos tres meses de embarazo. En ese grupo, los niños presentaron un riesgo 23% mayor de diagnóstico de autismo en comparación con aquellos cuyas madres nunca estuvieron expuestas al humo de incendios forestales durante el embarazo.
UN RIESGO OBSERVADO EN LA RECTA FINAL DEL EMBARAZO
El estudio es el primero en examinar la posible relación entre la exposición prenatal al humo de incendios forestales y el autismo. Los hallazgos no establecen una relación concluyente entre la exposición prenatal a incendios forestales y el autismo, pero refuerzan la creciente evidencia del impacto adverso de los contaminantes atmosféricos en el desarrollo neurológico fetal.
"Tanto el autismo como los incendios forestales están en aumento, y este estudio es solo el comienzo de la investigación de la relación entre ambos", observa el autor correspondiente Mostafijur Rahman, profesor adjunto de ciencias de la salud ambiental en la Escuela de Salud Pública y Medicina Tropical Celia Scott Weatherhead de la Universidad de Tulane.
"A medida que el cambio climático aumenta la frecuencia e intensidad de los incendios forestales en muchas partes del mundo, comprender su relación con el autismo es fundamental para desarrollar políticas e intervenciones preventivas que protejan a las mujeres embarazadas y a sus hijos", explica.
El estudio se centró exclusivamente en California, que lidera el país tanto en acres anuales quemados por incendios forestales como en tasas de diagnóstico de autismo infantil. Además, se publica un año después de que los incendios de Eaton y Palisades destruyeran más de 16.000 estructuras en el segundo y tercer incendio forestal más destructivo de California registrados, respectivamente.
El autismo es una afección que se caracteriza por una gama de rasgos comunicativos, conductuales y de aprendizaje divergentes. Desde el año 2000, la prevalencia de diagnósticos de autismo ha aumentado cada año, una tendencia que a menudo se atribuye en parte a una mayor concienciación y detección. Además, un creciente número de investigaciones ha vinculado la exposición prenatal a la contaminación atmosférica con el riesgo de autismo, siendo los metales pesados en partículas un factor comúnmente considerado culpable.
POR QUÉ EL HUMO DE INCENDIOS PREOCUPA A LOS CIENTÍFICOS
Los incendios forestales pueden causar picos de alta concentración de contaminación atmosférica en poco tiempo. La quema de vegetación y edificios libera metales tóxicos y otros contaminantes que pueden inhalarse. Además, las partículas finas que componen el humo y la contaminación atmosférica pueden representar una amenaza independientemente de su toxicidad. La inhalación de humo puede causar inflamación y estrés.
En el estudio, las madres de niños diagnosticados con autismo tendían a ser mayores, tenían mayor probabilidad de no haber tenido un embarazo previo y presentaban una mayor prevalencia de diabetes y obesidad pregestacional. Se diagnosticó autismo cuatro veces más a niños que a niñas.
La posible asociación en el tercer trimestre se alinea con un estudio de la Universidad de Harvard (Estados Unidos) de 2021 que también encontró un mayor riesgo de autismo en los niños relacionado con la exposición a la contaminación del aire durante el final del embarazo, un período marcado por un rápido crecimiento y desarrollo del cerebro fetal.
"Se necesitan más estudios para comprender cómo la exposición al humo de incendios forestales en mujeres embarazadas podría causar autismo en sus hijos, y para determinar cómo la exposición puede interactuar con la biología, la genética y otras exposiciones ambientales", finalizan los investigadores. "Este estudio es solo una pieza de un rompecabezas mucho mayor, y los hallazgos nos indican que aún quedan más piezas por ensamblar". DOI: