Expertos aconsejan mantener una actividad adaptada ante el dolor de espalda y evitar el reposo absoluto

Archivo - Imagen de recurso de una persona con dolor de espalda.
Archivo - Imagen de recurso de una persona con dolor de espalda. - ISTOCK - Archivo
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Publicado: lunes, 19 octubre 2026 14:50

MADRID 19 Oct. (EUROPA PRESS) -

El jefe de servicio de Traumatología del Hospital Universitario Sanitas La Moraleja, Carlos Martín, ha señalado que el reposo no siempre ayuda para mejorar el dolor de espalda y ha aconsejado mantener una actividad adaptada siempre que no exista una lesión o indicación médica que requiera limitar el movimiento.

El especialista ha indicado que mantener las actividades cotidianas dentro de lo tolerable y recuperar el movimiento de forma gradual puede favorecer la función y evitar que el dolor limite progresivamente la rutina.

Según ha explicado, la preocupación por empeorar una posible lesión explica en parte esta tendencia a moverse menos. Gestos habituales como agacharse, caminar durante un trayecto o levantarse de una silla pueden empezar a evitarse después de haber provocado dolor.

Esta situación, apunta, también puede trasladarse a la jornada laboral, especialmente en trabajos de oficina, donde el temor a las molestias puede llevar a permanecer durante demasiado tiempo en una misma postura. Si esta protección se prolonga, puede aparecer mayor rigidez y reducirse progresivamente la tolerancia a la actividad.

"Sentir dolor al realizar un movimiento no significa necesariamente que se esté produciendo más daño. En muchos cuadros musculoesqueléticos, si no existe una lesión que requiera inmovilización, mantener movimientos tolerables forma parte de la recuperación. La actividad debe adaptarse a cada fase para recuperar la función de manera progresiva", ha subrayado Martín.

La evolución de las molestias permite orientar hasta qué punto conviene mantener la actividad o buscar una valoración específica. El dolor que aparece después de un traumatismo importante, se acompaña de pérdida de fuerza o alteraciones relevantes de la sensibilidad, cambia de forma brusca o empeora progresivamente debe estudiarse para determinar su origen.

La recuperación progresiva del movimiento, cuando no existe una indicación de reposo, puede comenzar con acciones sencillas. Caminar durante periodos asumibles, alternar posturas a lo largo de la jornada o recuperar tareas habituales permite comprobar cómo responde la espalda antes de retomar esfuerzos de mayor intensidad.

"El punto de partida debe ajustarse a lo que cada persona puede hacer en ese momento. Si caminar durante un periodo breve resulta tolerable, se puede comenzar por ahí y ampliar progresivamente el tiempo. En quienes pasan buena parte de la jornada sentados, introducir pequeños momentos de movimiento a lo largo del día permite evitar periodos muy prolongados de inactividad sin exigir a la espalda más de lo que puede tolerar, del mismo modo que debemos no olvidarnos de incluir ejercicios de fuerza y movilidad adaptados siempre a cada persona", ha subrayado el entrenador de Blua de Sanitas, Daniel Rivas.

En las personas mayores, y especialmente en quienes presentan fragilidad, incluso periodos relativamente breves de inactividad pueden favorecer el desacondicionamiento y dificultar actividades relacionadas con la autonomía.

"Siempre que la situación clínica lo permita, conviene evitar la inmovilidad innecesaria, preservar los desplazamientos y las tareas cotidianas y adaptar su intensidad, duración y apoyos a la capacidad de cada persona. Si existe un deterioro funcional reciente, una caída o dudas sobre la seguridad del movimiento, la actividad debe planificarse tras una valoración profesional", ha añadido la directora Médica de Sanitas Mayores, Miriam Piqueras.

ALTERNAR ACTIVIDAD Y DESCANSO SIN RECURRIR AL REPOSO ABSOLUTO

Ante un episodio de dolor de espalda, los especialistas traumatólogos del Hospital Universitario Sanitas La Moraleja recomiendan alternar actividad y descanso sin recurrir al reposo absoluto. Así, subrayan que durante los momentos de mayor dolor puede ser necesario reducir temporalmente el ritmo, pero conviene cambiar de postura y levantarse periódicamente a lo largo del día.

Además, aconsejan evitar permanecer demasiado tiempo en una misma posición. En este punto, advierten de que las jornadas prolongadas frente al ordenador favorecen periodos largos de inactividad.

Los expertos recomiendan recuperar primero los movimientos cotidianos como caminar, incorporarse de una silla o retomar tareas sencillas, ya que permiten observar cómo responde la espalda antes de volver a actividades de mayor exigencia.

Por último, se debe adaptar temporalmente los gestos que aumentan claramente las molestias y consultar a una especialista cuando el dolor condiciona la vida diaria.

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