Experta avisa de que el estigma social asociado a la esquizofrenia es la "mayor limitación" de pacientes y familiares

Actualizado 07/10/2014 7:44:09 CET

Experta avisa de que el estigma social asociado a la esquizofrenia es la "mayor limitación" de pacientes y familiares

'II Foro Internacional sobre Nuevos Abordajes en el Tratamiento'

Ana cabrera
AMAFE
Actualizado 07/10/2014 7:44:09 CET

MADRID, 2 Dic. (EUROPA PRESS) -

La directora de la Asociación Madrileña de Amigos y Familiares de personas con Esquizofrenia (AMAFE), Ana Cabrera, ha avisado de que el estigma social asociado a la esquizofrenia es la "mayor limitación" a la que se enfrentan los pacientes y familiares para alcanzar el éxito del tratamiento y, por ende, la recuperación.

La especialista se ha pronunciado así en el 'II Foro Internacional sobre Nuevos Abordajes en el Tratamiento de la Esquizofrenia', organizado por el Centro de Investigación Biomédica en Red de Salud Mental (CIBERSAM) con la colaboración de la Sociedad Española de Psiquiatría (SEP), la Sociedad Española de Psiquiatría Biológica (SEPB) y Roche Farma.

"El estigma es el prejuicio que predispone a actitudes negativas hacia la persona con trastorno mental. Implica un conjunto de creencias erróneas, actitudes de rechazo social, temor y acciones excluyentes que dificultan los procesos de recuperación y aumentan el riesgo de exclusión social y discriminación", ha comentado.

Esta actitud, que aparece también entre los familiares, los profesionales y los mismos afectados (autoestigma), favorece la negación del problema y propicia el rechazo a la petición de ayuda profesional. En consecuencia, retrasa la detección, el diagnóstico y el inicio del tratamiento.

"Muchas veces, cuando los pacientes y sus familiares llegan a asociaciones como la nuestra han pasado muchos años desde el comienzo de la enfermedad, años de gran sufrimiento, en los que la persona ha ido perdiendo su proyecto vital o su red social. Por eso, defendemos la necesidad de desarrollar campañas informativas sobre la enfermedad que contribuyan a disminuir el desconocimiento y los falsos mitos asociados y propicien el reconocimiento precoz de síntomas de alerta y del tratamiento temprano", ha apuntado Cabrera.

Asimismo, la presidenta de AMAFE ha recordado que el estigma se mantiene por el desconocimiento social y por las creencias y prejuicios que hacen que haya una "fuerte resistencia" a la argumentación lógica.

SÍNTOMAS POSITIVOS Y NEGATIVOS

En concreto, la esquizofrenia es una patología mental que se caracteriza por un conjunto de síntomas que afectan al funcionamiento psicológico de la persona y a su contacto con la realidad. Es una patología crónica que no cuenta, por el momento, con posibilidades de curación pero que, con el adecuado tratamiento y apoyo, puede permitir llevar una vida normalizada y autónoma a las personas que la sufren.

Los síntomas de la esquizofrenia se dividen en dos grupos: positivos y negativos. Haciendo una comparación con alguien que no tiene esquizofrenia, los síntomas positivos suponen un "exceso de algo", y los negativos se manifiestan en forma de carencia. Los síntomas positivos (delirios, alteraciones del pensamiento, de la percepción y del comportamiento) pueden corregirse con tratamiento farmacológico, eficaz en más del 75 por ciento de los pacientes.

Asimismo, los síntomas negativos son muy frecuentes en la esquizofrenia y casi el 60 por ciento de los pacientes en tratamiento presenta al menos un síntoma negativo. A pesar de esto, han permanecido hasta ahora en un segundo plano, aunque son mucho "más incapacitantes y discapacitantes" porque su manifestación afecta al pensamiento, a las capacidades cognitivas, al comportamiento y a la afectividad.

Estos síntomas están presentes ya en el inicio de la enfermedad incluso antes que los síntomas positivos, pero carecen de instrumentos de evaluación apropiados y de tratamientos eficaces. En ocasiones, hacen pasar desapercibida la enfermedad o la confunden con un estado de ánimo derivado del consumo de sustancias, muy frecuente en estos pacientes.

"La persona con esquizofrenia comienza a experimentar cambios en su estado de ánimo, en su conducta, etcétera. Le cuesta implicarse en una actividad y disfrutar de su tiempo de ocio, tiene pocos intereses o hobbies y muestra dificultades para mantener relaciones emocionales y/o de amistad", ha señalado la presidenta de AMAFE.

Por otra parte, numerosos estudios han demostrado una correlación positiva entre la gravedad de los síntomas negativos y el deterioro en el funcionamiento ocupacional, familiar y social de los pacientes. En este sentido, las intervenciones psicosociales efectivas reducen las readmisiones hospitalarias, previenen las recaídas, disminuyen los síntomas, mejoran el funcionamiento social y ocupacional, aumentan la capacidad para funcionar independientemente y proveen de soporte a los familiares y cuidadores.

Así, mientras que la farmacoterapia apunta a la supresión de los síntomas, las intervenciones psicosociales están dirigidas a otorgar apoyo emocional y a superar los déficits específicos asociados a la esquizofrenia.

"A veces por la persistencia de los síntomas negativos y a veces por el temor al rechazo, la persona pierde el contacto con sus antiguas amistades y sólo se relaciona con la familia, que con frecuencia muestra una alta emoción expresada, sobreprotegiéndole o manifestando hostilidad, lo que dificulta su recuperación", ha zanjado la experta.