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MADRID, 20 Abr. (EUROPA PRESS) -
Una nueva investigación con ratones y muestras de pacientes humanos del Instituto Kennedy de Reumatología de la Universidad de Oxford en Reino Unido, revela un mecanismo que desencadena la enfermedad autoinmune conocida como síndrome de Sjögren. Los resultados se recogen en 'Science'.
El estudio mostró cómo una proteína intracelular llamada TRIM21 se convierte en un autoantígeno que activa respuestas inmunitarias y promueve la inflamación. El síndrome de Sjögren afecta a millones de personas, pero las opciones terapéuticas para los pacientes son limitadas.
Los anticuerpos anti-TRIM21 son frecuentes en el síndrome de Sjögren y otras enfermedades autoinmunes, pero las razones subyacentes no estaban claras. La TRIM21 se expresa en la mayoría de las células y puede detectar patógenos internalizados recubiertos de anticuerpos al unirse a la región Fc de las inmunoglobulinas.
LA MUERTE CELULAR: EL DETONANTE QUE LIBERA LA PROTEÍNA
En este estudio, los investigadores plantearon la hipótesis de que la muerte celular proinflamatoria podría liberar TRIM21 de las células e inducir la activación inmunitaria.
Descubrieron que las señales inflamatorias aumentaban la expresión de TRIM21 en macrófagos de ratón cultivados y células humanas, mientras que la muerte celular lítica (pero no la apoptosis) liberaba TRIM21 citosólico al espacio extracelular tras la ruptura de la membrana.
Mediante el análisis de autoanticuerpos anti-TRIM21 de pacientes con síndrome de Sjögren, los investigadores determinaron que la proteína TRIM21 liberada podía unirse a los anticuerpos séricos a través de la región Fc para formar grandes inmunocomplejos extracelulares.
Estos complejos podían ser internalizados por los macrófagos, donde promovían respuestas de estrés, secreción de citocinas proinflamatorias y presentación cruzada de antígenos. En conjunto, estos hallazgos explican cómo la TRIM21 puede perpetuar la inflamación al estimular la activación inmunitaria en pacientes que ya presentan señales proinflamatorias elevadas. Los autores sugieren que se necesita más investigación para estudiar estos mecanismos en diferentes etapas del desarrollo de la enfermedad.