"Dificultad para concentrarse o cierta irritabilidad", posibles consecuencias del cambio de hora, según una experta - Marta Fernández - Europa Press
MADRID, 27 Mar. (EUROPA PRESS) -
El cambio de hora programado para este domingo, 29 de marzo, cuando a las 2 serán las 3 horas, puede provocar "más somnolencia durante el día, dificultad para concentrarse o cierta irritabilidad", según ha expuesto la psicóloga de Blua de la compañía aseguradora Sanitas, Lucía Miranda Cortés.
"Muchas personas piensan que una hora no supone un cambio relevante, pero el cerebro necesita reorganizar sus ritmos internos", ha explicado al respecto, tras lo que ha manifestado que "es habitual" notar sensaciones como las descritas. Este cambio altera de forma temporal la relación entre la hora oficial y el reloj biológico del organismo.
De este modo, durante los primeros días, es frecuente que algunas personas tengan más dificultad para dormir, se levanten con sensación de cansancio o perciban que sus rutinas no encajan del todo con el nuevo horario. Ello es así porque el cuerpo funciona según ritmos circadianos, un sistema interno que organiza los periodos de sueño y de actividad a lo largo del día.
Así, la luz natural actúa como la señal principal que utiliza el cerebro para sincronizar estos ciclos, por lo que, cuando el reloj se adelanta de forma artificial, ese sistema necesita un tiempo para ajustarse de nuevo. Hasta que la adaptación se completa, pueden aparecer somnolencia diurna, sensación de fatiga o dificultades para mantener la concentración.
Además, desde Sanitas han indicado que este desfase afecta especialmente al descanso nocturno. Al adelantarse el horario, algunas personas deben levantarse cuando su organismo aún no ha completado el ciclo natural de sueño y esa reducción del descanso puede traducirse en menor energía durante el día y en una mayor sensación de cansancio, lo que a su vez puede influir en el estado de ánimo o en la capacidad para mantener la atención en las tareas cotidianas.
EL IMPACTO NO ES EL MISMO PARA TODA LA POBLACIÓN
No obstante, el impacto no es el mismo para toda la población, ya que puede verse agravado en quienes ya duermen pocas horas y en los adolescentes, cuyos ritmos biológicos tienden a retrasar de forma natural la hora de dormirse. Para los mayores, la adaptación puede ser más lenta ya que, "con el paso de los años, el sueño suele fragmentarse con mayor facilidad", ha explicado la directora médica de Sanitas Mayores, la doctora Miriam Piqueras.
En este colectivo, "el reloj biológico pierde parte de su capacidad para reajustarse rápidamente a cambios externos", ha continuado, para agregar que "esto puede provocar que, durante algunos días, aparezcan despertares nocturnos, mayor cansancio matutino o sensación de desorientación en las rutinas habituales".
Ante todo ello, esta entidad ha recomendado adelantar de forma progresiva la hora de acostarse y levantarse unos días antes del cambio horario, exponerse a la luz natural durante la mañana, evitar el uso de pantallas luminosas antes de dormir, mantener horarios regulares de comidas y actividad física y reducir el consumo de cafeína u otros estimulantes durante la tarde.
"Cuando el descanso se altera durante varios días seguidos, es normal que aparezca irritabilidad, menor tolerancia al estrés o dificultades para mantener la atención", ha insistido Cortés, que ha añadido que, "en la mayoría de los casos, se trata de una situación temporal que mejora a medida que el organismo se adapta al nuevo horario".
Sin embargo, ha subrayado que, "si la situación persiste durante las próximas semanas, es aconsejable acudir a un especialista, ya sea de manera presencial o a través de videoconsulta, para analizar el caso concreto".