Archivo - Un cepillado "excesivamente agresivo" puede ser una de las causas de la sensibilidad dental, según un especialista - PEXELS - Archivo
MADRID, 31 Mar. (EUROPA PRESS) -
El miembro del equipo Asistencial y de Calidad Clínica de la compañía aseguradora Sanitas, el doctor Antonio Longo, ha indicado que la sensibilidad dental "suele ser el resultado de una suma de factores, entre los que destacan el desgaste progresivo del esmalte, un cepillado excesivamente agresivo o determinados tratamientos estéticos mal indicados".
Este problema "no aparece de forma repentina", ha explicado, para añadir que "los cambios bruscos de temperatura actúan como detonante cuando la barrera protectora del diente ya está comprometida". "Es importante destacar que la percepción y el grado de molestia varían significativamente entre individuos", ha subrayado.
En este sentido, Longo ha declarado que "la susceptibilidad a la sensibilidad depende de la anatomía dental única y del umbral de respuesta nerviosa de cada persona". De hecho, la sensación de dolor agudo al tomar una bebida caliente es una experiencia frecuente para muchas personas, y es que esta puede provocar una respuesta inmediata en los dientes que se percibe como un latigazo breve e intenso.
Esta reacción no es una enfermedad en sí misma, pero sí una señal de alerta sobre el estado del esmalte y de los tejidos que protegen el nervio. La clave de este fenómeno se encuentra en la dentina, la capa situada debajo del esmalte, estructura que contiene miles de túbulos microscópicos que conectan con la pulpa dental, donde se localizan las terminaciones nerviosas.
De esta manera, cuando el esmalte se desgasta o la encía se retrae, estos canales quedan más expuestos y reaccionan con mayor intensidad ante estímulos térmicos, generando una señal nerviosa que el cerebro interpreta como dolor.
ACTIVACIÓN DE LOS TÚBULOS DENTINARIOS
Además, el contraste térmico rápido intensifica la molestia, desequilibrio que favorece la activación de los túbulos dentinarios y aumenta la percepción dolorosa, incluso en personas sin patologías bucodentales evidentes.
Ante ello, la alimentación también desempeña un papel relevante, ya que la ingesta habitual de alimentos y bebidas ácidas, como cítricos, refrescos y vinagres, puede debilitar progresivamente la capa externa del diente. A ello se suma el hábito de cepillarse justo después de consumir estos productos, una práctica poco recomendable porque el esmalte se encuentra en ese momento especialmente vulnerable.
"No se trata solo de qué se consume, sino de cómo y cuándo se hace", ha aseverado Longo, quien ha insistido en que "la exposición continuada a alimentos muy ácidos, especialmente fuera de las comidas principales, puede aumentar el riesgo de desgaste del esmalte". "Mantener una alimentación equilibrada ayuda a proteger la estructura dental y a reducir la probabilidad de sensibilidad", ha declarado.
Por último, desde Sanitas apuestan, en este contexto, por usar pastas dentífricas formuladas para dientes sensibles; optar por cepillos de filamentos suaves y aplicar una técnica de higiene cuidadosa; acudir periódicamente al dentista; y, en casos de bruxismo, someterse a evaluación odontológica.