Detectar el cáncer en las alcantarillas: la sorprendente estrategia que podría salvar vidas

Archivo - Gastroenterólogo muestra el modelo de colon humano.
Archivo - Gastroenterólogo muestra el modelo de colon humano. - LIUDMILA CHERNETSKA/ISTOCK - Archivo
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Publicado: jueves, 19 marzo 2026 7:37

   MADRID, 19 Mar. (EUROPA PRESS) -

    Solo en Estados Unidos, se estima que cada año se producen más de 154.000 nuevos casos de cáncer de intestino, lo que lo convierte en el tercer cáncer más común y la segunda causa principal de muertes relacionadas con el cáncer en el país, ya que la enfermedad a menudo se diagnostica en una etapa avanzada, destacan los investigadores.

Las aguas residuales de las alcantarillas pueden utilizarse para controlar una amplia gama de compuestos biológicos presentes en la orina y las heces, pero se desconoce si este método podría funcionar para la vigilancia comunitaria del cáncer de intestino, explican los investigadores.

LA NUEVA HERRAMIENTA QUE PODRÍA REVOLUCIONAR LA DETECCIÓN DE CÁNCER

    La detección de un marcador de cáncer de intestino (CDH1) en las aguas residuales podría ofrecer un nuevo sistema de alerta temprana a nivel comunitario para esta enfermedad, según sugiere un estudio de prueba de concepto publicado por la Universidad de Louisville, Estados Unidos, en la revista 'Journal of Epidemiology & Community Health'.

   Según los investigadores, la vigilancia de las aguas residuales podría complementar los métodos de detección tradicionales y ayudar a identificar áreas para realizar pruebas de detección comunitarias prácticas y rentables, especialmente ante el aumento de las tasas de la enfermedad entre los jóvenes.

   Para averiguarlo, revisaron los datos de los pacientes tratados por cáncer de intestino en un centro de atención terciaria en el condado de Jefferson, Kentucky en Estados Unidos, entre 2021 y 2023, para identificar agrupaciones geográficas con altas tasas de incidencia de la enfermedad

   Se definieron como conglomerados las áreas con más de 4 casos de cáncer de intestino en un radio de media milla. A continuación, se calcularon las tasas de cáncer de intestino estandarizadas por sexo y edad a partir de los datos del registro estatal de cáncer para los diagnósticos registrados entre 1995 y 2018.

    Asimismo, se seleccionaron tres áreas geográficas con alta incidencia de cáncer de intestino y un área donde no residía ninguno de los pacientes registrados en centros de atención terciaria o en el registro estatal de cáncer, para el análisis de las aguas residuales del vecindario. Finalmente, se recogieron muestras de aguas residuales (175 ml) tres veces en cada una de las cuatro cuencas de alcantarillado, a las 7, 10 y 13 horas, a lo largo de un día (26 de julio de 2023).

QUÉ REVELAN LOS BIOMARCADORES SOBRE LA SALUD DE TU COMUNIDAD

   Los investigadores analizaron las muestras en busca de biomarcadores de ARN humano: CDH1, que está asociado con el cáncer; y un marcador general de mantenimiento celular, GAPDH (gliceraldehído 3-fosfato deshidrogenasa), para usarlo como control.

   Todas las muestras de los cuatro grupos mostraron niveles detectables de estos compuestos. Los niveles promedio de los marcadores CDH1/GAPDH para los tres grupos fueron 20 (grupo 1), 2,2 (grupo 2) y 4 (grupo 3), en comparación con 2,6 en el grupo de comparación.

   El grupo 1 tenía más del doble de pacientes con diagnóstico de cáncer en centros de atención terciaria por cada 100 habitantes en comparación con los otros dos grupos, lo que podría explicar la gran variación en las cifras, según los investigadores. Algunos residentes del grupo de control también podrían haber recibido tratamiento contra el cáncer en otros centros.

   Se trata de un estudio de prueba de concepto, y se necesitarán más investigaciones, advierten, reconociendo las limitaciones de los resultados. No está claro cómo se relaciona específicamente la proporción de CDH1:GAPDH en las aguas residuales con los nuevos casos de cáncer de intestino, ni si esto representa casos diagnosticados o no diagnosticados, por ejemplo.

    El reducido tamaño de la muestra y el alcance geográfico limitan la aplicabilidad general de los hallazgos, mientras que la sensibilidad y la especificidad de la epidemiología basada en aguas residuales para detectar biomarcadores de cáncer de intestino requieren validación en grupos de personas más grandes, señalan.

    La reciente tendencia al aumento de la incidencia de cáncer colorrectal en poblaciones jóvenes subraya la necesidad de mejorar los enfoques de salud pública. Si bien los métodos de detección existentes, como la colonoscopia y las pruebas de heces, siguen siendo eficaces, su dependencia del cumplimiento individual presenta desafíos, particularmente en comunidades que enfrentan barreras estructurales y sociales relacionadas con los determinantes de la salud.

    Y sugieren: "Detectar marcadores elevados (de cáncer colorrectal) en zonas comunitarias más amplias, antes de que los centros de atención terciaria o los registros estatales de cáncer registren una alta incidencia, podría ayudar a identificar áreas para realizar pruebas de detección comunitarias prácticas y rentables. Este enfoque puede permitir un diagnóstico precoz, a la vez que identifica regiones con menor probabilidad de detección de casos, lo que posibilita alertas oportunas para los médicos."

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