Archivo - Virus de Epstein-Barr, ilustración. - DR_MICROBE/ ISTOCK - Archivo
MADRID, 3 Mar. (EUROPA PRESS) -
Nuevos hallazgos de investigadores de la Universidad de Texas en Austin (Estados Unidos) sobre el virus de los Andes, un hantavirus endémico del suroeste de Estados Unidos y otras partes de América del Norte y del Sur, representan un primer paso crucial hacia vacunas y terapias con anticuerpos muy necesarias para este y otros hantavirus.
EL VIRUS QUE PREOCUPA POR SU POTENCIAL PANDÉMICO
Publicados en la revista 'Cell', los resultados desvelan un plano detallado, con la mayor resolución hasta la fecha, de un complejo proteico que el virus Andes utiliza para infectar las células huésped. Esta estructura, esencialmente un mapa tridimensional que muestra las complejas formas de las moléculas a escala nanométrica, es un precursor para el desarrollo de vacunas y la creación de terapias con anticuerpos. La nueva información estructural detallada permitió a los investigadores producir una vacuna candidata que, al inyectarse en ratones, provocó que sus células produjeran anticuerpos neutralizantes contra el virus Andes.
Los hantavirus, transmitidos de roedores a personas, tienen una tasa de mortalidad cercana al 40%. Se encuentran en todo el mundo y, dado que no existen vacunas ni tratamientos aprobados, se encuentran entre los patógenos que más preocupan ante futuras pandemias. Fueron noticia en Estados Unidos el año pasado cuando Betsy Arakawa, esposa del actor Gene Hackman, falleció a causa de una infección por hantavirus en Nuevo México en marzo.
"Ahora que tenemos un mejor esquema del aspecto del virus, podemos diseñar vacunas y terapias con anticuerpos eficaces contra los hantavirus", relata Jason McLellan, profesor de biociencias moleculares en la Universidad de Texas en Austin, quien dirigió la investigación. Luqiang Guo, investigador postdoctoral en la Universidad de Texas en Austin, es el primer autor.
Este complejo proteico de superficie del virus Andes es una estructura con forma de hongo llamada tetrámero Gn-Gc. Para mapear las estructuras tridimensionales, el equipo primero produjo partículas similares a virus que imitan un virus real, pero sin el genoma que lo hace infeccioso. Posteriormente, utilizaron un criomicroscopio electrónico (que proyecta un haz de electrones a través de una muestra congelada y detecta las sombras creadas por las moléculas) para reconstruir las estructuras tridimensionales de los tetrámeros Gn-Gc en la superficie de las partículas similares a virus.
Pero hubo un giro: para obtener estructuras de altísima resolución, los investigadores identificaron y aislaron minuciosamente las sombras únicamente de los tetrámeros que apuntaban lateralmente respecto al haz de electrones e ignoraron las que apuntaban en otras direcciones. Esto les permitió adoptar un método de reconstrucción que se suele utilizar en proteínas individuales. Las estructuras resultantes tienen una altísima resolución de 2,3 angstroms, lo que significa que se capturaron eficazmente detalles del tamaño de tan solo un par de átomos. Esto es suficiente para representar una mejora transformadora respecto al modelo del tetrámero desarrollado por otro equipo hace unos años, con una resolución de 12 angstroms, aún diminuto, pero lo suficientemente grande como para producir algunas imprecisiones clave, corregidas eficazmente con el nuevo método y la estructura resultante.
Estas últimas estructuras muestran el tetrámero Gn-Gc en un estado específico antes de infectar una célula. Para que las vacunas o terapias con anticuerpos sean más eficaces contra el hantavirus, es esencial imitar las proteínas de superficie en esta etapa previa a la infección.
Dichas proteínas de superficie cambian una vez fusionadas con la célula durante el proceso de infección, por lo que un objetivo futuro del equipo es encontrar pequeñas modificaciones en la fórmula de estos complejos proteicos virales que ayuden a fijarlos, mediante lo que se denomina mutaciones estabilizadoras. Los científicos planean utilizar herramientas de inteligencia artificial para ayudar en el proceso de identificación de mutaciones adecuadas.