Qué decir (y qué no) tras una catástrofe: las claves de un psiquiatra para ayudar a las víctimas y a sus familias

Familiares de los pasajeros del tren procedente de Puerta de Atocha y con destino Huelva, acuden a la estación de trenes de Huelva. A 19 de enero de 2026, en Huelva (Andalucía, España).La cifra de fallecidos se ha elevado a 21, según han confirmado a Euro
Familiares de los pasajeros del tren procedente de Puerta de Atocha y con destino Huelva, acuden a la estación de trenes de Huelva. A 19 de enero de 2026, en Huelva (Andalucía, España).La cifra de fallecidos se ha elevado a 21, según han confirmado a Euro - Clara Carrasco
Infosalus
Actualizado: lunes, 19 enero 2026 13:58

   MADRID, 19 Ene. (EDIZIONES) -

   Después de una tragedia como el descarrilamiento ferroviario ocurrido en Andalucía, la mayor parte de las personas quiere ayudar, pero no sabe cómo hacerlo sin causar más dolor. ¿Hay que hablar o guardar silencio? ¿Acompañar o dar espacio? ¿Cuándo es normal el sufrimiento, y cuándo conviene pedir ayuda profesional?

   El psiquiatra cordobés Alejandro Martínez Rico, autor de 'Ansiedad, ¡déjame en paz!', nos explica en este artículo cómo ofrecer apoyo emocional en las primeras horas, qué actitudes evitar, cuáles son los síntomas de alarma a medio plazo y por qué, ante el trauma, a veces la mejor ayuda no es encontrar las palabras adecuadas, sino simplemente estar presente.

   "Cuanto mayor sea el dolor de una persona que ha sido testigo de una catástrofe, menores son las palabras necesarias. La clave es acompañar al afectado. No se esperan frases hechas, ni soluciones mágicas, porque todos sentimos", afirma.

   Y es que, según reconoce, la persona que acompaña muchas veces a una víctima de una catástrofe no sabe qué hacer muchas veces. "Hay ocasiones en las que no hace falta decir nada, sino simplemente estar presente, y tolerar silencios, preguntar qué necesita el afectado, y cómo le podemos ayudar. Es fundamental no intentar aliviar con frases hechas. Tambíen el quitarnos el peso de que hay que hacer algo mágico porque no hay que hacer nada fuera de lo común sino preguntar qué necesita la persona y acompañarle", remarca.

   En las primeras horas y días tras una catástrofe como este accidente ferroviario reconoce el psiquiatra que lo idóneo es ofrecer a las víctimas apoyo psicológico las primeras horas, "aunque no se hace terapia, sino contención y acompañamiento, para calmar y dar sensación de seguridad, respetando tiempos, y preguntando si esa persona precisa su espacio y tiempo, o por el contrario acompañamiento".

QUÉ PUEDE SUCEDER EN EL LARGO PLAZO

   El problema puede aparecer quizás en el largo plazo, tal y como subraya el doctor Alejandro Martínez Rico, cuando los síntomas persisten a pesar del paso del tiempo, de los meses, y esa persona realmente no puede avanzar y seguir adelante con su vida.

   "Puede darse el caso de que esa persona víctima de una catástrofe reviva una y otra vez la escena traumática, sienta que se bloquea, que no es capaz de canalizar las emociones, que está triste, que no puede dormir tras lo sucedido, por ejemplo. Aquí un profesional de la salud mental sí puede ayudarnos a canalizar los eventos traumáticos", destaca.

   En concreto, el psiquiatra aconseja estar pendiente de que si con el paso del tiempo aparecen síntoma de alarma, como la hipervigilancia de la persona, el hecho de que reviva constantemente lo sucedido, o el miedo, por ejemplo, le impida viajar en transporte público; "y aquí ver si hace falta acompañamiento especializado".

CÓMO DAR MALAS NOTICIAS Y QUÉ NECESITAN LOS AFECTADOS

   Aquí reconoce el doctor Martínez Rico que uno de los puntos más importantes para los afectados es cómo reciben esas malas noticias. "Trabajo en un hospital y muchas veces recibimos llamadas de compañeros que tienen pacientes o familiares de pacientes a los que deben transmitir una mala noticia y no saben cómo. Es el propio médico que atiende al afectado el que debe dar la noticia, no puede darla una persona externa. Es una obligación del médico dar las malas noticias", subraya.

   Aconseja transmitir la mala noticia poco a poco, no de golpe, por ejemplo, señalando que ha habido muchos fallecidos, han tenido que trasladar al hospital a tu familiar, y ha estado en la UCI ingresado en una situación muy delicada, y ahí se ha intentado hacer todo lo posible aunque finalmente no haya sido posible.

   Dice que una de las cosas que peor sientan cuando se es una 'víctima' de una mala noticia es el no tener información: "Los afectados deben tener su espacio y sitio donde poder plantear sus dudas, y saber dónde pueden acudir cuando las tengan. Cuando no se puedan tener respuestas para ellos lo mejor es poder recoger su demanda y escucharles".

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