Publicado 21/04/2021 18:21CET

La COVID-19 induce anticuerpos capaz de matar las células infectadas

En verde, una célula infectada, cultivada en presencia de anticuerpos (invisibles) y células NK (flecha blanca). La célula NK entra en contacto con la célula infectada y la destruye (la célula moribunda se vuelve roja).
En verde, una célula infectada, cultivada en presencia de anticuerpos (invisibles) y células NK (flecha blanca). La célula NK entra en contacto con la célula infectada y la destruye (la célula moribunda se vuelve roja). - INSTITUT PASTEUR

MADRID, 21 Abr. (EUROPA PRESS) -

Equipos de investigación del Instituto Pasteur, el CNRS y el Instituto de Investigación sobre Vacunas de Francia han estudiado los anticuerpos inducidos en individuos con infección asintomática o sintomática por el SARS-CoV-2. Según sus hallazgos, publicados en la revista 'Cell Reports Medicine', estos anticuerpos son capaces de eliminar las células infectadas independientemente de la gravedad de la enfermedad.

Más allá de la neutralización, estos anticuerpos pueden activar las células NK (natural killer) o el sistema del complemento, lo que conduce a la destrucción de las células infectadas. Los niveles de anticuerpos son ligeramente inferiores en los individuos asintomáticos en comparación con los sintomáticos, pero se encontraron anticuerpos polifuncionales en todos los individuos.

Casi la mitad de los infectados por el SARS-CoV-2 no desarrollan síntomas. Sin embargo, la respuesta inmunitaria inducida por las formas asintomáticas de la COVID-19 sigue estando mal caracterizada. El alcance de las funciones antivirales de los anticuerpos contra el SARS-CoV-2 tampoco está bien caracterizado. Los anticuerpos son capaces tanto de neutralizar el virus como de activar funciones "no neutralizantes".

Estas últimas incluyen la citotoxicidad celular dependiente de anticuerpos (ADCC) y la activación del complemento, que son componentes importantes de la respuesta inmunitaria y desempeñan un papel clave en la eficacia de algunas vacunas. La ADCC es un proceso de dos etapas en el que las células infectadas son reconocidas primero por los anticuerpos y luego destruidas por las células NK.

El sistema del complemento consiste en una serie de proteínas plasmáticas que también permiten la eliminación de las células a las que se dirigen los anticuerpos. La capacidad de los anticuerpos para activar estas funciones no neutralizadoras ha sido poco descrita hasta ahora en el caso de la infección por el SARS-CoV-2.

Los equipos desarrollaron inicialmente nuevos ensayos para medir las distintas funciones de los anticuerpos. Elaboraron ensayos para estudiar la muerte celular inducida por las células NK o por el complemento en presencia de anticuerpos. Analizando los cultivos en tiempo real mediante microscopía de vídeo, los científicos demostraron que las células NK matan a las células infectadas en presencia de anticuerpos, lo que demuestra una nueva actividad antiviral empleada por los anticuerpos contra el SARS-CoV-2.

A continuación, los científicos examinaron el suero de pacientes con formas sintomáticas o asintomáticas de COVID-19 con sus nuevos ensayos. También utilizaron métodos desarrollados previamente en el Instituto Pasteur, como el ensayo S-Flow, para detectar los anticuerpos anti-pico del SARS-CoV-2, y el ensayo S-Fuse, para medir la capacidad de neutralización de estos anticuerpos.

"Este estudio demostró que los individuos infectados con SARS-CoV-2 tienen anticuerpos que son capaces de atacar al virus de diferentes maneras, impidiendo que entre en las células (neutralización) o activando las células NK para que maten a las células infectadas (vía ADCC). Por eso utilizamos el término anticuerpos polifuncionales", explica Timothée Bruel, coautor del estudio.

Comparando diferentes grupos de pacientes, los científicos demostraron entonces que los individuos asintomáticos también tienen anticuerpos polifuncionales y que su respuesta es ligeramente más débil que la de los pacientes con formas moderadas de COVID-19.

"El estudio revela nuevos mecanismos de acción de los anticuerpos contra el SARS-CoV-2 y sugiere que la protección inducida por una infección asintomática es muy parecida a la observada tras una infección sintomática", concluye Olivier Schwartz, otro de los autores del trabajo.

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