Archivo - Cannabis, porro, adolescente - ANTONIOGUILLEM/ ISTOCK - Archivo
MADRID, 25 Feb. (EUROPA PRESS) -
Durante años se ha repetido la misma idea: que el verdadero problema del cannabis entre los adolescentes está solo en un pequeño grupo que consume mucho. En cambio, un equipo de investigadores suecos acaba de analizar más de tres décadas de datos escolares y ha encontrado un patrón que cuestiona esa visión simplista.
A partir de las respuestas de más de 250.000 estudiantes de entre 15 y 18 años, han seguido de cerca cómo se mueve el consumo de cannabis en las aulas suecas, desde quienes lo prueban de forma puntual hasta quienes lo usan con más frecuencia. Su conclusión apunta a que los cambios no se quedan en una minoría, sino que implican al conjunto de los jóvenes, con implicaciones directas para las políticas de prevención.
CUANDO SUBE EL CONSUMO MEDIO, SE MUEVE TODA LA “CAMPANA”
Un nuevo estudio de la Universidad de Estocolmo (Suecia) publicado en la revista 'Addiction' muestra que el consumo de cannabis entre los adolescentes suecos parece seguir el mismo patrón poblacional observado previamente para el alcohol. Los hallazgos sugieren que los cambios en el consumo promedio de cannabis entre los jóvenes se reflejan en todo el grupo, desde quienes lo consumen con poca frecuencia hasta quienes lo consumen con frecuencia.
El estudio se basa en datos extensos de las encuestas escolares nacionales del Consejo Sueco de Información sobre Alcohol y Otras Drogas (CAN) e incluye a más de 250.000 estudiantes de entre 15 y 18 años entre 1990 y 2023. Los investigadores examinaron la frecuencia con la que los adolescentes que ya consumen cannabis lo hacen y cómo ha cambiado la distribución del consumo con el tiempo.
Un hallazgo clave es que la distribución del consumo de cannabis se ha mantenido muy estable a lo largo del tiempo. Cuando el consumo promedio aumenta o disminuye, el cambio se produce de forma paralela en todos los grupos de consumidores.
"Los aumentos en el uso promedio no están impulsados ??únicamente por un pequeño grupo de usuarios habituales, sino por cambios más amplios en el comportamiento de los usuarios en general", comenta Thor Norström, coautor y profesor emérito del Instituto Sueco de Investigación Social de la Universidad de Estocolmo.
CONSUMO MUY FRECUENTE CUANDO EL AMBIENTE ES MÁS PERMISIVO
El estudio también muestra que los periodos de mayor consumo promedio coinciden con un marcado aumento en la proporción de adolescentes que consumen cannabis con mucha frecuencia. En otras palabras, cuando el consumo promedio aumenta, también lo hace el número de jóvenes en riesgo de sufrir problemas relacionados con el cannabis.
Los hallazgos respaldan el llamado modelo de consumo total, una teoría que ha tenido una gran influencia en la investigación sobre el alcohol y enfatiza que las medidas preventivas no pueden limitarse únicamente a los grupos de alto riesgo. En cambio, las intervenciones deben dirigirse a toda la población, ya que los cambios en las normas, la disponibilidad y las actitudes afectan simultáneamente a todos los consumidores.
"Nuestros resultados sugieren que el consumo de cannabis en adolescentes se caracteriza por cambios colectivos, en los que las redes sociales, las normas y el clima social más amplio juegan un papel importante", afirma H'kan Leifman, coautor e investigador del Departamento de Neurociencia Clínica del Instituto Karolinska.
Los investigadores destacan que los hallazgos son particularmente relevantes en un momento en que las actitudes hacia el cannabis se han vuelto más permisivas a nivel internacional. Incluso en un país como Suecia, donde el cannabis sigue siendo ilegal, el cambio de normas podría influir en el comportamiento de los adolescentes.
"Esto subraya la importancia de una perspectiva amplia de salud pública en los esfuerzos preventivos dirigidos al consumo de cannabis entre los jóvenes", finaliza Thor Norström.