Cómo combatir el cansancio diario: las seis claves avaladas por expertos

Archivo - Mujer bostezando.
Archivo - Mujer bostezando. - SKYNESHER/ISTOCK - Archivo
Infosalus
Publicado: sábado, 9 mayo 2026 7:59

   MADRID, 9 May. (EDIZIONES) -

   El cansancio persistente es una de las quejas más frecuentes en la práctica clínica, especialmente en determinados momentos del año. Aunque fenómenos como la astenia primaveral no cuentan con una base epidemiológica sólida, sí existe evidencia de que factores como los cambios de luz, el ritmo circadiano, o los hábitos de vida influyen directamente en los niveles de energía.

   Según explica Ezequiel Arranz, coordinador del Grupo de Trabajo de Diabetes, Endocrinología y Metabolismo de SEMERGEN, durante una entrevista con Europa Press Salud Infosalus, variables como el sedentarismo, la mala calidad del sueño, o una dieta desequilibrada pueden amplificar la fatiga, especialmente en mujeres y en adultos jóvenes. Frente a ello, los expertos insisten en intervenciones sencillas, pero respaldadas por la evidencia científica, y que pueden marcar la diferencia en el día a día.

   "Las personas con patologías previas como trastornos tiroideos, anemia crónica, enfermedades autoinmunes, trastornos del estado de ánimo o diabetes son también más propensas a experimentar variaciones en su nivel de energía con los cambios estacionales. Las variaciones en las horas de luz afectan al eje serotonina-melatonina y al ritmo circadiano, lo que puede influir en la calidad del sueño y en el estado de ánimo, especialmente en individuos con mayor sensibilidad a estos cambios ambientales", subraya este médico de Atención Primaria.

LAS MUJERES Y EL CANSANCIO EN PRIMAVERA

   Por otro lado, y aunque la astenia primaveral como tal carece de datos epidemiológicos sólidos, señala que sí existe evidencia acerca de que las mujeres son más vulnerables a los trastornos afectivos y del sueño de naturaleza estacional en general: tienen entre 1,5 y 4 veces más probabilidades de padecer un trastorno afectivo estacional que los hombres, aunque esta diferencia tiende a reducirse con la edad.

   Además, apunta que los adultos jóvenes (entre los 18 y los 30 años) también son un grupo más vulnerable; mientras que la prevalencia de la sintomatología estacional disminuye con el envejecimiento.

    "Las variaciones en las horas de luz afectan al eje serotonina-melatonina y al ritmo circadiano, lo que puede influir en la calidad del sueño y en el estado de ánimo, especialmente en individuos con mayor sensibilidad a estos cambios ambientales", agrega.

RECOMENDACIONES PARA EL DÍA A DÍA

   Con todo ello, pedimos a este portavoz de SEMERGEN una serie de 'tips' para aliviar en el día a día estos síntomas, y resalta los siguientes:

1. Actividad física regular: es la intervención mejor respaldada por la evidencia; los meta-análisis de ensayos clínicos aleatorizados muestran que el ejercicio aeróbico moderado y continuado reduce de forma significativa la percepción de fatiga; se recomienda al menos 150 minutos semanales de actividad de intensidad moderada.

   2. Exposición a la luz natural: salir al exterior durante las horas de luz favorece la regulación del ritmo circadiano y la síntesis de serotonina; es especialmente relevante en las primeras horas de la mañana.

3. Higiene del sueño: mantener horarios regulares, evitar pantallas antes de dormir, y garantizar entre 7 y 9 horas de sueño contribuyen decisivamente al bienestar general.

   4. Alimentación equilibrada: una dieta variada, rica en frutas, en verduras, en legumbres, y en cereales integrales, asegura el aporte adecuado de vitaminas y minerales; no existe evidencia de que los suplementos vitamínicos mejoren la astenia en ausencia de déficit demostrado.

   5. Gestión del estrés: la fatiga psicológica es la causa más frecuente de cansancio en atención primaria; técnicas de relajación, mindfulness, y una adecuada organización de las actividades cotidianas pueden ser de ayuda.

   6. ¿Cuándo consultar al médico? Se recomienda acudir a un profesional sanitario si los síntomas son intensos o persisten más de dos o tres semanas sin mejoría, si se acompañan de fiebre, de pérdida de peso involuntaria, de dolor, de dificultad para respirar, o de cualquier otro síntoma de alarma, si afectan de forma significativa al rendimiento laboral, o a las actividades cotidianas, o si se sospecha un trastorno del estado de ánimo; en esos casos, es necesario descartar causas orgánicas como anemia, hipotiroidismo, diabetes u otras enfermedades.

Contador

Contenido patrocinado