Por qué te sientes más cansado en primavera y cómo distinguirlo de anemia, hipotiroidismo, o depresión

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Publicado: jueves, 7 mayo 2026 8:35

   MADRID, 7 May. (EDIZIONES) -

   Cada primavera, miles de personas atribuyen su cansancio, falta de concentración o bajo estado de ánimo a la llamada 'astenia primaveral. Sin embargo, desde el punto de vista médico, este fenómeno no está reconocido como una entidad clínica diferenciada, sino como un conjunto de síntomas inespecíficos y transitorios.

   De hecho, la evidencia científica más reciente pone en duda su existencia como síndrome estacional: estudios longitudinales no han encontrado variaciones significativas en la fatiga o en el sueño entre estaciones, lo que sugiere que podría tratarse más de una percepción cultural que de un proceso fisiológico real.

   Entonces, ¿por qué nos sentimos más cansados en esta época del año? ¿Cómo diferenciar este malestar pasajero de problemas de salud como la anemia, los trastornos tiroideos, o la depresión? Y, sobre todo, ¿cuándo conviene consultar? Este reportaje analiza qué hay de cierto -y de mito- en la astenia primaveral a la luz de la evidencia científica actual y desvelamos todas las dudas durante una entrevista con el doctor Ezequiel Arranz, coordinador del Grupo de Trabajo de Diabetes, Endocrinología y Metabolismo de SEMERGEN.

UN FENÓMENO MÁS CULTURAL

   Así, incide en que la astenia primaveral no está reconocida como una entidad clínica formal, ni figura como un diagnóstico diferenciado en los sistemas de clasificación internacionales de enfermedades: "Se trata, más bien, de un conjunto de síntomas inespecíficos que muchas personas refieren al inicio de la primavera, y que la mayor parte de los expertos encuadra dentro de lo que se denomina 'astenia funcional', es decir, sin una causa orgánica identificable".

   Sus síntomas, dice que son, por definición, transitorios y autolimitados, y de hecho remarca este doctor que si persisten más de dos o tres semanas tras el inicio de la primavera es imprescindible descartar que haya detrás causas orgánicas subyacentes. Entre los más frecuentemente descritos apunta a los siguientes:

   ·Cansancio físico y mental.

   ·Somnolencia diurna.

   ·Dificultad para concentrarse.

   ·Irritabilidad.

   ·Alteraciones del sueño.

   ·Pérdida de apetito.

   ·Un estado de ánimo más decaído de lo habitual.

   Desde el punto de vista científico, resalta este experto de SEMERGEN que la evidencia más reciente cuestiona incluso la existencia de este fenómeno como síndrome estacional. "Un estudio publicado en 2026 en el 'Journal of Sleep Research', liderado por la Dra. Christine Blume del Centro de Cronobiología de la Universidad de Basilea, siguió durante un año a 418 adultos de Alemania, Suiza y Austria y no encontró ninguna variación estacional ni mensual significativa en la fatiga, la somnolencia diurna ni la calidad del sueño. El cansancio en primavera era prácticamente idéntico al experimentado en otoño o invierno, lo que lleva a los autores a concluir que la 'astenia primaveral' responde más a un fenómeno cultural que a un síndrome fisiológico real", explica.

   Aquí advierte del papel que desempeña la industria farmacéutica y de suplementos en la construcción y en el mantenimiento del concepto de astenia primaveral: "Cada primavera, el mercado de vitaminas, minerales y productos energizantes experimenta un notable incremento de ventas, alimentado en gran medida por la percepción colectiva de este supuesto síndrome estacional. Sin embargo, la evidencia científica no respalda el uso sistemático de suplementos vitamínicos en personas sin déficit demostrado analíticamente. Tomar vitamina C, complejo B o magnesio no mejora la energía en individuos que no tienen ninguna carencia real de esos nutrientes".

DIFERENCIARLO DE ANEMIA, TRASTORNOS TIROIDEOS, O DEPRESIÓN

   Considera este médico de atención primaria que la clave diagnóstica está en la anamnesis, en la exploración clínica, y en las pruebas complementarias básicas. Dice que la astenia primaveral, tal y como se describe popularmente, es un cuadro autolimitado, de inicio coincidente con el cambio de estación, sin síntomas de alarma, y de escasa intensidad funcional. "Cuando la fatiga es intensa, persistente (más de tres semanas), se acompaña de otros síntomas, o condiciona la vida diaria del paciente, hay que pensar en causas orgánicas", apunta.

   De hecho, recuerda que la anemia es una de las causas más frecuentes de cansancio en atención primaria, y se diferencia por palidez, disnea de esfuerzo, palpitaciones, y por su confirmación en análisis de sangre. "El hipotiroidismo comparte síntomas como el cansancio, la somnolencia, el frío, y el estado de ánimo bajo, pero su diagnóstico se confirma con la determinación de la hormona estimulante del tiroides (TSH) en sangre; es relevante destacar que anemia e hipotiroidismo frecuentemente coexisten, ya que la hormona tiroidea es necesaria para una correcta producción de glóbulos rojos", apunta.

   En el caso de la depresión, el coordinador del Grupo de Trabajo de Diabetes, Endocrinología y Metabolismo de SEMERGEN mantiene que puede presentarse con una clínica muy similar a la astenia, pero que se caracteriza por falta de interés, desesperanza, alteraciones cognitivas, y por un mayor deterioro funcional.

   "A diferencia de la fatiga estacional, los síntomas depresivos no remiten espontáneamente con el cambio de estación y requieren evaluación y tratamiento específicos. Desde el punto de vista epidemiológico, la depresión es la causa más frecuente identificada en pacientes que consultan por cansancio en atención primaria, con una prevalencia que puede alcanzar el 18-20% de estos casos, según revisiones sistemáticas", resalta.

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