Calor y aire acondicionado: los errores que más castigan la voz (y cómo evitar la afonía característica)

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Infosalus
Publicado: domingo, 24 mayo 2026 7:59

MADRID, 24 May. (EDIZIONES) -

   Con la llegada del calor, el uso del aire acondicionado se dispara en nuestros hogares y en los espacios de trabajo. Sin embargo, más allá del confort térmico, su impacto en la salud vocal suele pasar desapercibido. Aunque no es el frío en sí lo que perjudica la voz, la reducción de la humedad ambiental puede resecar las vías respiratorias y afectar al funcionamiento de las cuerdas vocales.

   Según explica en una entrevista con Europa Press Salud Infosalus una logopeda experta en patología vocal, este factor, combinado con hábitos inadecuados, puede favorecer la aparición de molestias o de disfonías. La clave, advierte, no está en evitar estos sistemas, sino en compensar sus efectos, y en mantener una adecuada higiene vocal en el día a día.

   En concreto, Laura Martín, que es experta en patología vocal, directora del Máster en Terapia Vocal del CEU desde 2017, y fundadora de Academia Ciencias de la Voz, resalta que tanto el aire acondicionado como la calefacción sí pueden perjudicar las cuerdas vocales, pero sólo cuando no hay unos buenos cuidados previos de la salud vocal.

   “El efecto del aire acondicionado y de la calefacción está asociado a la sequedad ambiental, no al frío ni al calor en sí, sino a la disminución de la humedad en el ambiente que se produce cuando utilizas estos sistemas para climatizar espacios cerrados”, explica.

AUMENTAR LA HUMEDAD DEL AMBIENTE

   Ese ambiente seco es el que respiramos mientras estamos expuesto a estos factores, según prosigue. Por eso, tal y como indica Laura Martín, hay determinadas zonas geográficas en las que, por cuestiones de confort, no se puede prescindir del aire acondicionado o de la calefacción. “En estos casos, lo que puedes hacer para suplir esa falta de humedad en el ambiente es muy simple y son medidas que están al alcance de cualquier persona”, asegura.

   Apunta así a abrir las ventanas con más frecuencia, incorporar plantas que ayuden a mejorar la calidad del aire, utilizar un nebulizador, y a aumentar La ingesta de agua durante el tiempo que permanezcamos en esos espacios. Además, cree importante prestar atención a la hidratación de las mucosas nasales. “Para ello, puedes utilizar lavados nasales con suero fisiológico que ayuden a rehidratar también las vías aéreas superiores”, agrega.

CUIDAR LA VOZ EN EL DÍA A DÍA

    “Cuando hablamos de cuidar la voz, muchas veces se piensa en consejos sueltos: beber agua, no gritar, hacer algún ejercicio, por ejemplo; pero la voz no se cuida con acciones aisladas. Se cuida con hábitos en el día a día”, asegura esta experta en patología vocal.

   Es más, sostiene que la voz no es algo que “podamos arreglar” en cinco minutos cuando nos falla: “Es el resultado de cómo vives, de cómo respiras, de cómo te comunicas, y de cómo gestionas tu energía a lo largo del día. Por eso, más que hablar de consejos, hay que entender qué necesita la voz para funcionar bien”.

   Así, indica que la voz necesita unas cuerdas vocales en buenas condiciones, y ahí la hidratación sí es importante. “Pero no como se suele entender. No es sólo beber agua sin más. Es mantener un buen nivel de hidratación de forma constante. Porque unas cuerdas vocales hidratadas funcionan mejor, vibran con más facilidad, y toleran mejor el uso. Ahora bien, beber agua no compensa otros factores que están perjudicando la voz. No es una solución rápida, es una base sobre la que se construye todo lo demás”, agrega.

   Necesita también una buena gestión del esfuerzo, tal y como indica porque, según argumenta, la voz se fatiga igual que cualquier otro sistema del cuerpo. “Si durante el día hablas por encima del ruido, no haces pausas, no adaptas tu forma de comunicarte al contexto, o no tienes en cuenta el estado en el que llegas a ese uso vocal, vas a acumular carga. Y esa carga, antes o después, pasa factura”, subraya la logopeda Laura Martín.

LA VOZ TAMBIÉN EXPRESA NUESTRO ESTADO EMOCIONAL

   Y aquí hay algo que muchas veces se pasa por alto: la parte emocional, según destaca. “La voz no es neutra. La voz expresa cómo estás, aunque no quieras. El estrés, la tensión, la autoexigencia, el cansancio, por ejemplo; todo eso se refleja en la forma en la que hablas. No sólo en lo que dices, sino en cómo suena. Hay días en los que sientes la voz más apretada, más tensa, más limitada. Y muchas veces no es un problema de la voz en sí, sino del estado en el que estás. Por eso, cuidar la voz también implica aprender a identificar qué te está pasando, qué estás acumulando, y cómo eso está afectando a tu manera de comunicarte”.

   Por eso, habla de que en este punto la respiración tiene un papel clave y no sólo porque sea el soporte de la voz, sino porque es un reflejo directo de tu estado interno: “La respiración cambia cuando estás estresado, cuando tienes prisa, cuando estás en alerta o cuando estás tranquilo. Y esos cambios influyen directamente en la voz. Por eso, no se trata solo de respirar mejor, o de hacer ejercicios de respiración sin más. Se trata de observar cómo estás respirando en tu día a día. Si estás respirando de forma superficial, si bloqueas el aire, si al hablar lo exprimes hasta el final, todo eso le exige a la voz que se comprima y se tense generando fatiga”.

   Con todo ello, la logopeda Laura Martín incide en que trabajar la respiración no es sólo una cuestión mecánica, sino que también representa una vía de acceso a nuestra regulación. “Te da información sobre cómo estás y te permite intervenir no solo en la voz, sino en el sistema que la sostiene”, concluye.

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