Archivo - Crema solar en la playa. - ISTOCK - Archivo
MADRID, 16 Ago. (EDIZIONES) -
Las cremas solares se han convertido en objeto de sospecha en redes sociales: algunos mensajes aseguran que sus filtros pueden ser más perjudiciales que el propio sol, y los relacionan con cáncer, con infertilidad, o con alteraciones hormonales. Pero, ¿qué dice realmente la Ciencia?
Los filtros solares autorizados en Europa han superado estrictas evaluaciones de seguridad y, hasta la fecha, no existen pruebas sólidas de que provoquen estos efectos en humanos. En cambio, sí sabemos que la radiación ultravioleta daña el ADN, acelera el envejecimiento de la piel. y aumenta el riesgo de cáncer cutáneo. Por eso, los dermatólogos defienden el uso del fotoprotector, pero dentro de una estrategia más amplia que tenga como primera línea de defensa reducir la exposición, buscar la sombra, y utilizar ropa, sombrero y gafas de sol.
En una charla con Europa Press Salud Infosalus Bibiana Pérez, jefa de sección del Servicio de Dermatología del Hospital Universitario Ramón y Cajal, asegura frente a los mensajes que circulan en redes sociales y que alertan sobre los posibles efectos adversos de determinados filtros solares que "la evidencia científica disponible es muy tranquilizadora".
PASAN EVALUACIONES ESTRICTAS DE SEGURIDAD
Tal y como explica, todos los filtros solares autorizados en Europa han pasado evaluaciones muy estrictas de seguridad: "Esto significa que, utilizados según las indicaciones, sus beneficios superan ampliamente cualquier riesgo potencial. Es cierto que algunos filtros químicos pueden absorberse en pequeñas cantidades a través de la piel. Sin embargo, para detectar estas sustancias en sangre es necesario aplicar una cantidad, y con una frecuencia mucho mayor que la que se utiliza habitualmente, además de que detectar una sustancia en sangre no significa que produzca un efecto perjudicial".
De hecho, subraya que, hasta la fecha, "no existen pruebas sólidas de que los protectores solares autorizados aumenten el riesgo de cáncer, de alteraciones hormonales, o de infertilidad en humanos. "En cambio, sí disponemos de una enorme cantidad de evidencia que demuestra que la radiación ultravioleta produce daño en el ADN, acelera el envejecimiento cutáneo, y aumenta el riesgo de cáncer de piel", mantiene esta experta.
LA MEJOR ESTRATEGIA FRENTE AL SOL
Eso sí, también destaca aquí que el protector solar reduce el daño producido por la radiación, pero no convierte el sol en inocuo, y alerta de que algunas personas interpretan un SPF 50 como un "permiso" para permanecer muchas más horas al sol, cuando es "una idea equivocada": "Ningún protector bloquea el 100% de la radiación ultravioleta y, mucho menos en las condiciones habituales de uso, que difieren bastante de las condiciones de laboratorio que determinan el índice de protección de un fotoprotector. Por eso es importante evitar sentirse tan protegido que se acabe aumentando el tiempo de exposición y, en consecuencia, la dosis total de radiación recibida".
Así, insiste la doctora Pérez en que el objetivo del protector solar no es prolongar el tiempo bajo el sol, sino disminuir el daño cuando la exposición es inevitable. Por eso, precisa esta experta del Hospital Universitario Ramón y Cajal de que la estrategia frente al sol más razonable se apoya en dos pilares: reducir la exposición y proteger la piel que queda expuesta. En consecuencia, apuesta por:
Evitar exposiciones innecesarias, especialmente cuando la radiación ultravioleta es más intensa. Buscar la sombra siempre que sea posible. Utilizar ropa con buena capacidad de protección, sombrero de ala ancha y gafas de sol homologadas.
Aplicar un fotoprotector de amplio espectro, preferiblemente SPF 50 en toda la piel expuesta si nos encontramos en condiciones de alta exposición. Aquí reconoce que, "indudablemente", la protección física constituye la primera línea de defensa frente a la radiación ultravioleta, de manera que la ropa, los sombreros de ala ancha, las gafas de sol homologadas, y buscar la sombra reducen la cantidad de radiación que llega a la piel, antes incluso de que ésta tenga que defenderse.
"Los fotoprotectores tópicos son una herramienta extraordinariamente útil, pero nunca deberían entenderse como la única medida de protección. De hecho, todas las guías internacionales hablan de una estrategia combinada en la que se intenta reducir la exposición y, puesto que a menudo, y especialmente en países como el nuestro, la exposición solar es inevitable, se añade el protector solar sobre las zonas expuestas. No se trata de elegir entre crema o sombra. Son medidas complementarias. El mejor fotoprotector es el que forma parte de una estrategia completa de fotoprotección", concluye esta dermatóloga.