Publicado 26/07/2022 16:04

Los bajos niveles de anticuerpos y la intubación tardía ayudan a predecir la mortalidad por COVID grave

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MADRID, 26 Jul. (EUROPA PRESS) -

Los bajos niveles de anticuerpos SARS-CoV-2, el perfil de miARN y la intubación tardía ayudan a predecir el riesgo y la mortalidad por COVID-19 grave, según ha puesto de manifiesto el proyecto 'CIBERESUCICOVID'.

Se trata de una investigación que describe la metodología de los estudios publicados hasta el momento sobre la COVID-19 grave y la ratio de ventilación mecánica de los pacientes ingresados en UCI, tras estudiar a más de 6.100 pacientes hospitalizados en 55 UCIS distribuidas por toda España.

Este estudio se ha publicado en 'Archivos de Bronconeumología', la revista científica de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), y ha sido realizado por el Centro de Investigación Biomédica en Red-Enfermedades Respiratorias (CIBERES), un centro en red de investigadores españoles para el estudio de las enfermedades respiratorias, por encargo y con el patrocinio del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII)a través del Fondo COVID-19.

Gracias a este proyecto se ha descubierto que los niveles bajos de anticuerpos anti-SARS-CoV-2 predicen la mortalidad en la COVID-19 crítica, hallazgo publicado en 'Journal of Internal Medicine'. También se ha visto que los distintos perfiles de microARN, pequeñas moléculas circulantes en la sangre de los pacientes y que son alteradas por el virus SARS-CoV-2, sirven como biomarcadores para estratificar el riesgo de gravedad de la COVID-19, según ha publicado en 'Translational Medicine'.

Este trabajo siguió a otro que publicó que el perfil basado en aspirado bronquial identifica firmas de microARN asociadas con COVID-19 y enfermedades mortales en pacientes en estado crítico, en 'Frontiers in Medicine'. Por último, 'CIBERESUCICOVID' también ha revelado que la evolución del índice ventilatorio es un factor pronóstico en pacientes con síndrome respiratorio agudo por COVID-19 ventilados mecánicamente, según se ha publicado en 'Critical Care'.

Ahora, en la nueva publicación en 'Archivos de Bronconeumología', los investigadores exponen que, cuando esta intubación es tardía, 48 horas después del ingreso en UCI, la mortalidad de los pacientes es mayor que cuando se realiza la intubación precoz.

La mortalidad hospitalaria bruta ha sido del 31 por ciento en la población estudiada en 'CIBERESUCICOVID', similar o inferior a la reportada en otros lugares. Más de dos tercios de los pacientes, el 76 por ciento, han necesitado ventilación mecánica invasiva y la mortalidad ha aumentado hasta el 37 por ciento en esta población. El resto de los pacientes han sido tratados con otros tipos de soporte ventilatorio. Los pacientes intubados se han mantenido en su mayoría en decúbito prono.

También se ha observado, en un subgrupo de pacientes, que la intubación tardía se asocia a una mayor mortalidad en comparación con la intubación precoz. Al igual que en publicaciones anteriores, los pacientes ingresados en UCI han desarrollado daño renal agudo, infecciones nosocomiales o complicaciones pulmonares. De particular importancia ha sido la tasa de neumonía bacteriana nosocomial (30%), que se ha asociado con varios peores resultados.

FACTORES PRONÓSTICOS Y BIOMARCADORES EN LA POBLACIÓN DIANA

Uno de los principales objetivos del estudio CIBERESCOVID es determinar los factores pronósticos de la población diana. Por esa razón, los investigadores han recolectado datos en el momento del ingreso hospitalario, el ingreso en la UCI, en el día 3 del ingreso en la UCI, en el momento de la extubación, tras el alta de la UCI y el alta hospitalaria.

Esto ha permitido el examen de factores pronósticos para más de 1.000 pacientes que requerían ventilación mecánica. La edad y los aumentos en el cociente ventilatorio y la creatinina desde el día 1 hasta el día 3 predijeron de manera independiente y significativa la mortalidad hospitalaria.

También se han utilizado datos de seguimiento clínico de sobrevivientes a los 3, 6 y 12 meses después del alta hospitalaria. "Gracias a este seguimiento retrospectivo hemos podido identificar biomarcadores relacionados con la gravedad y los resultados tanto en la fase aguda como con el desarrollo de síntomas prolongados de COVID-19 en estos pacientes, y la investigación sigue en curso", han explicado los expertos.

Durante la pandemia de COVID-19 se han constatado distintos perfiles de pacientes con la enfermedad, desde los casos más leves hasta los que requieren hospitalización en UCIS y acaban muriendo. "Por eso ha sido y es fundamental para los clínicos comprender cómo funciona la COVID-19, qué ocurre en el organismo de nuestros pacientes para que algunos evolucionen hacia la curación y otros hacia formas más graves de la enfermedad e, incluso, hacia la muerte. La obtención de factores pronósticos y biomarcadores que nos permitan diferenciar ambos tipos de evolución clínica es una necesidad para mejorar nuestra práctica clínica en los pacientes críticos con COVID-19", han precisado.

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