Archivo - Alicación para dormir - ANDREYPOPOV/ ISTOCK - Archivo
MADRID, 20 Mar. (EUROPA PRESS) -
La creciente disponibilidad de aplicaciones para monitorizar el sueño y el creciente interés por la salud del descanso han provocado un aumento considerable en el número de personas que registran su sueño. Sin embargo, estas aplicaciones podrían no ofrecer una imagen precisa del sueño y podrían dificultar el descanso.
El insomnio es un trastorno del sueño caracterizado por la dificultad persistente para conciliar el sueño, mantenerlo o despertarse demasiado temprano sin poder volver a dormir. Esta condición puede provocar fatiga durante el día, falta de concentración, irritabilidad y un impacto significativo en la calidad de vida. Además, puede estar relacionada con factores psicológicos, hábitos de sueño inadecuados o determinadas condiciones médicas, y en algunos casos requiere evaluación y tratamiento específico.
CUANDO VIGILAR EL SUEÑO SE VUELVE UNA PREOCUPACIÓN MÁS
Científicos que estudian el uso de aplicaciones para dormir en Noruega, en la Universidad de Bergen, han descubierto que, si bien las aplicaciones ayudaron a algunas personas, quienes reportaron insomnio experimentaron efectos más negativos.
"El rápido desarrollo de la tecnología de las aplicaciones para dormir exige que la comunidad científica se mantenga al día con los avances tecnológicos. Descubrimos que los adultos jóvenes se veían más afectados por la información que recibían de estas aplicaciones. Reportaban mayores beneficios percibidos, pero también más preocupaciones y estrés", puntualiza H'kon Lundekvam Berge, de la Universidad de Bergen, primer autor del artículo publicado en 'Frontiers in Psychology'.
"También descubrimos que las personas con síntomas de insomnio eran más susceptibles a los efectos negativos", añade el segundo autor, Karl Erik Lundekvam, de la Universidad de Bergen. "En este grupo, la información de las aplicaciones para dormir tenía más probabilidades de causar estrés y preocupación".
Aunque las aplicaciones para monitorizar el sueño varían, suelen afirmar que miden cuánto tarda una persona en conciliar el sueño, cuánto tiempo duerme y cuán reparador es su descanso. Dado que estas aplicaciones son tan recientes, se necesita más investigación para comprender su precisión y cómo reaccionan los diferentes grupos de personas a ellas: por ejemplo, desconocemos cómo la retroalimentación de las aplicaciones podría afectar a personas de distintas edades.
Además, algunos científicos sugieren que una monitorización excesiva podría provocar ortosomnia, donde centrarse demasiado en los datos del sueño conlleva una peor calidad del mismo.
QUÉ DESCUBRIERON EN QUIENES USAN APPS PARA DORMIR
Para investigar esto, los científicos encuestaron a 1.002 adultos residentes en Noruega. Les preguntaron sobre el uso que hacían de las aplicaciones para dormir, su salud actual en cuanto al sueño y si habían experimentado efectos positivos o negativos específicos derivados de dichas aplicaciones.
El 46% de las personas que respondieron a la encuesta afirmaron usar o haber usado aplicaciones para dormir. Las mujeres y los participantes menores de 50 años fueron más propensos a decir que habían usado aplicaciones para dormir que los hombres o los grupos de mayor edad. Si bien hombres y mujeres respondieron de manera similar a las aplicaciones, los usuarios más jóvenes reportaron efectos más pronunciados que las personas mayores.
Se reportaron más efectos positivos que negativos. El 15% de los encuestados afirmó que las aplicaciones mejoraron su sueño, mientras que el 2,3% reportó un empeoramiento del mismo.
El beneficio más común fue aprender más sobre el propio sueño (48% de los participantes), mientras que el efecto negativo más común fue una mayor preocupación por el sueño (17% de los participantes). Cabe destacar que las personas con síntomas de insomnio fueron más propensas a reportar efectos negativos.
Los investigadores señalan que su estudio tiene algunas limitaciones. Las mediciones autoinformadas no siempre son del todo precisas, y los participantes fueron seleccionados de un grupo que se había ofrecido voluntario para la investigación científica.
Esto podría significar que ya tenían un interés particular en el sueño, por lo que podrían responder de manera diferente a las aplicaciones que otros.
SI TIENES INSOMNIO, ESTO ES LO QUE CONVIENE HACER CON TU APP
Sin embargo, si usas una aplicación para dormir y te preocupa tu descanso, los científicos tienen algunas sugerencias:
Infórmate sobre qué mide realmente tu app. No todas las métricas son igual de fiables. Saber qué hay detrás de cada dato ayuda a relativizar los resultados y no obsesionarse con ellos.
Si los datos te generan estrés, apaga las notificaciones. Y si aun así la preocupación persiste, considera desactivar la app por la noche. Monitorizar el sueño no debería quitarte el sueño.
Usa los datos como motivación, no como examen. La app puede ser útil para crear hábitos saludables, como reducir el tiempo de pantalla antes de acostarte, pero no para perseguir una puntuación perfecta cada noche.
Escucha a tu cuerpo antes que a la pantalla. Vete a la cama cuando realmente sientas cansancio, no antes. Acostarte sin sueño solo prolonga el tiempo despierto y puede agravar el problema.
Asocia la cama solo al descanso. El dormitorio debe ser un espacio vinculado al sueño, no a la revisión de gráficas ni a la ansiedad por los datos de la noche anterior.
"Recomendamos a quienes se estresan más al usar aplicaciones para dormir que se informen sobre las métricas que utilizan y su precisión", aconsejan los investigadores Lundekvam. "Si esto no les tranquiliza, deberían considerar apagar la aplicación durante la noche o desactivar las notificaciones. Animamos a los usuarios a usar los comentarios como motivación para crear hábitos de sueño saludables. Por ejemplo, reducir el tiempo frente a la pantalla antes de acostarse".
"También recomendamos escuchar a nuestro cuerpo e irnos a la cama cuando realmente sintamos cansancio", inciden los autores. "La cama y el dormitorio deben asociarse con el sueño, y acostarse antes de que el cuerpo esté listo para dormir hará que permanezcamos despiertos, lo que puede agravar aún más nuestros problemas de sueño. Es mucho más beneficioso irse a la cama cuando realmente necesitamos dormir".