Archivo - Hombre con dolor de estómago. - ISTOCK - Archivo
MADRID 13 Ene. (EUROPA PRESS) -
La jefa de servicio de Endocrinología del Hospital Universitario Sanitas La Moraleja, Andrea Azcárate, ha explicado que la vuelta a los horarios normales después de las fiestas navideñas se debe hacer de forma progresiva y sin restricciones extremas, siempre optando por una alimentación sana y simple.
"Recuperar la regularidad y optar por digestiones sencillas permite estabilizar el aparato digestivo sin generar un efecto rebote", ha declarado.
Los expertos de Sanitas recomiendan, entre otras cosas, las cocciones suaves de verduras cocidas, caldos o cremas, alimentos como los yogures o el kéfir, y mantener una hidratación adecuada para equilibrar la microbiota.
"Después de semanas en las que se come y se bebe más de lo habitual y hay una menor regularidad en los horarios, es normal que aparezcan síntomas como reflujo, sensación de pesadez, gases o distensión abdominal, y que pueden prolongarse durante días, incluso habiendo recuperado la rutina habitual", señalan. La microbiota, que se encarga del mantenimiento de la mucosa intestinal y mantiene el equilibrio del sistema imnunitario, sufre todos estos excesos de una forma directa.
Cuando hay cambios en la alimentación, señalan que la composición de la microbiota se ve modificada, lo que hace que se incremente la sensibilidad del aparato digestivo frente a ciertos alimentos y hay más probabilidades de que se generen molestias.
"HABITUAL QUE SE INTENSIFIQUEN LA HINCHAZÓN Y LA DISPEPSIA"
La nutricionista de Blua de Sanitas, Nuria Cañas, ha avisado de que conviene observar la evolución de los síntomas para poder descartar señales de alarma. "Tras periodos de comidas más grasas, mayor consumo de alcohol o cambios en los horarios resulta habitual que se intensifiquen la hinchazón y la dispepsia", ha precisado.
Además, el impacto de estos excesos y sus efectos se acentúan en personas que tengan antecedentes de reflujo, gastritis, síndrome de intestino irritable, enfermedad inflamatoria intestinal o intolerancias alimentarias y el malestar se suele prolongar.
También recuerdan que es importante recuperar estos horarios con margen digestivo, lo que conlleva adelantar la cena y evitar acostarse inmediatamente después de comer. Esto hace que se reduzca el reflujo y que el descanso sea de mayor calidad, y al día siguiente la tolerancia digestiva mejora de forma efectiva.
Si pasan los días y el dolor abdominal es intenso o localizado, hay sangre en heces o heces negras, o aparecen síntomas como fiebre, vómitos o pérdida de peso sin explicación, recomiendan acudir a consulta médica. "Si los síntomas se mantienen y afectan a la vida diaria, resulta fundamental consultar con un especialista", ha concluido Azcárate.
Entre las cosas que recomiendan evitar aparecen los fritos, salsas y platos muy especiados. En cambio, las legumbres, las verduras ricas en fibra o las frutas "contribuyen a un ecosistema intestinal equilibrado sin la necesidad de recurrir a suplementos artificiales".
Por último, aconsejan beber suficiente agua, en especial cuando aparece el estreñimiento, facilita el tránsito intestinal, igual que caminar tras las comidas, que estimula la motilidad intestinal y reduce la sensación de hinchazón.