Un análisis de sangre podría revelar los síntomas ‘invisibles’ de la depresión antes de que se noten en el cuerpo

Archivo - Depresión, hombre deprimido
Archivo - Depresión, hombre deprimido - INSTITUTO CENTTA - Archivo
Infosalus
Publicado: lunes, 4 mayo 2026 7:55

   MADRID, 4 May. (EUROPA PRESS) -

    La depresión se diagnostica basándose en los síntomas que refiere la persona. Si bien los médicos pueden realizar análisis de sangre para descartar otras afecciones, los investigadores aún no han identificado un biomarcador diagnóstico objetivo que permita detectar precozmente que alguien está sufriendo depresión.

    Además, la depresión puede pasar desapercibida porque sus síntomas van mucho más allá de la tristeza. Algunas personas experimentan síntomas físicos (o somáticos) como fatiga, falta de apetito o agitación. Otros síntomas pueden afectar el estado de ánimo o la cognición, incluyendo sentimientos de desesperanza o anhedonia: la incapacidad de sentir placer y la pérdida de interés en actividades que antes se disfrutaban.

LA DEPRESIÓN NO SIEMPRE SE VE (NI SE NOTA IGUAL)

   Los análisis de sangre que miden el envejecimiento de ciertos glóbulos blancos pueden predecir los síntomas cognitivos y anímicos de la depresión, en lugar de los síntomas físicos, según expertos de la Universidad de Nueva York (Estados Unidos).

   Los hallazgos, publicados en 'The Journals of Gerontology, Series A: Biological Sciences and Medical Sciences', acercan a los investigadores a la identificación de un biomarcador para detectar el trastorno del estado de ánimo, que afecta a casi uno de cada cinco adultos estadounidenses.

    "La depresión no es un trastorno que se presente de la misma manera en todos los casos; puede manifestarse de forma muy diferente en cada persona, por lo que es fundamental considerar las diversas manifestaciones y no solo una etiqueta clínica", comenta la autora del estudio, Nicole Beaulieu Perez, profesora adjunta de la Facultad de Enfermería Rory Meyers de la Universidad de Nueva York.

"Nuestro estudio revela bases biológicas únicas de la salud mental que a menudo quedan ocultas por las categorías diagnósticas generales".

   La depresión es más frecuente en personas con ciertos trastornos que afectan al sistema inmunitario, incluido el VIH. Esto puede deberse a la interacción de diversos factores, como la inflamación crónica, el estigma social y las condiciones socioeconómicas. Las mujeres con VIH presentan tasas de depresión particularmente elevadas, lo que puede dificultarles el acceso al tratamiento y la adherencia a la terapia antirretroviral.

   "En el caso de las mujeres con VIH que puedan estar experimentando depresión, queremos comprender mejor lo que está sucediendo y detectarlo a tiempo para que no perjudique su salud en general", recalca Pérez.

   Para explorar las bases biológicas de la depresión en mujeres con y sin VIH, los investigadores analizaron indicadores de envejecimiento biológico acelerado, que se han relacionado tanto con la depresión como con el VIH. La edad biológica, que puede diferir de la edad cronológica, se puede evaluar mediante "relojes epigenéticos", algoritmos que registran las modificaciones químicas del ADN.

¿HACIA ANÁLISIS DE SANGRE QUE PERSONALICEN EL TRATAMIENTO DE LA DEPRESIÓN?

    Los investigadores analizaron datos de 440 mujeres (261 con VIH y 179 sin VIH) que participaron en el Estudio Interinstitucional sobre el VIH en Mujeres. La depresión se midió utilizando la Escala de Depresión del Centro de Estudios Epidemiológicos (CES-D), un cuestionario de 20 ítems que explora síntomas tanto somáticos como no somáticos.

    También utilizaron muestras de sangre para evaluar el envejecimiento biológico mediante dos relojes epigenéticos diferentes: uno que mide múltiples tipos de células y tejidos, y otro centrado en un tipo de glóbulos blancos llamados monocitos. Los monocitos, que participan en diversas respuestas inmunitarias, desempeñan un papel clave en la infección por VIH y se ha demostrado que sus niveles están elevados en personas con depresión.

   Los investigadores descubrieron que el envejecimiento de los monocitos era un biomarcador sensible para los síntomas no somáticos de la depresión, en particular la anhedonia, la desesperanza y la sensación de fracaso, tanto en mujeres con VIH como en mujeres sin él.

    "Esto es particularmente interesante porque las personas con VIH a menudo presentan síntomas físicos como fatiga, que se atribuyen a su enfermedad crónica en lugar de a un diagnóstico de depresión. Pero esto invierte esa situación, ya que descubrimos que estas medidas están asociadas con síntomas cognitivos y del estado de ánimo, no con síntomas somáticos", señala Pérez. Las medidas de depresión no se asociaron con el otro reloj epigenético que utiliza múltiples tipos de células y tejidos.

   Pérez advierte que se necesita más investigación sobre el envejecimiento epigenético y la depresión antes de que pueda servir de base para medir y tratar esta enfermedad. A largo plazo, el desarrollo de una prueba de biomarcadores para la depresión podría permitir un diagnóstico más temprano e incluso un tratamiento personalizado; por ejemplo, predecir qué medicamento tiene más probabilidades de funcionar según el perfil de cada persona.

   "Pienso en el dicho 'Lo que se mide, se gestiona'. Un objetivo ambicioso en salud mental sería combinar la experiencia subjetiva con pruebas biológicas objetivas", concluye Pérez. "Nuestros hallazgos nos acercan un paso más a este objetivo de atención de salud mental de precisión, especialmente para poblaciones de alto riesgo, al proporcionar un marco biológico que podría guiar el diagnóstico y el tratamiento futuros".

Contador

Contenido patrocinado