Actualizado 09/03/2020 12:11:46 +00:00 CET

30 medicamentos y 4 vacunas están en desarrollo contra el coronavirus

Pruebas de coronavirus en un laboratorio de Glasgow
Pruebas de coronavirus en un laboratorio de Glasgow - GETTY IMAGES / WPA POOL

MADRID, 9 Mar. (EUROPA PRESS) -

Hasta 30 medicamentos antivirales ya están siendo probados para ver su eficacia contra el coronavirus Covid-19 y cuatro compañías farmacéuticas están investigando la eficacia de una posible vacuna, según datos recopilados por las tres grandes federaciones de la industria farmacéutica en todo el mundo, la Federación Internacional de la Industria Farmacéutica (Ifpma), la europea (Efpia) y la estadounidense (Phrma), junto a la Asociación de la Industria Farmacéutica de Corea (Krpia).

Desde la aparición del Covid-19, numerosas compañías farmacéuticas de todo el mundo han movilizado a sus equipos de investigación para la búsqueda de un posible tratamiento para contener esta epidemia. Para conseguir este objetivo, Ifpma explica que la industria está buscando una asociación global entre las autoridades sanitarias, compañías farmacéuticas, organizaciones de salud, academias científicas, investigadores y el mundo científico a través de programas de I+D colaborativos para desarrollar nuevos medicamentos y vacunas.

Entre los medicamentos candidatos se encuentran antivirales probados anteriormente en patógenos como el Ébola y el VIH (que ya han comenzado rápidamente los ensayos clínicos y la revisión de la literatura para uso urgente) y otra línea de investigación que incluye inhibidores ACE (enzima convertidora de angiotensina), inhibidores de la proteasa o fármacos inmunoterápicos, cuya actividad se ha visto relevante para hacer frente al nuevo coronavirus.

Entre el grupo de estos 30 medicamentos candidatos se encuentran posibles tratamientos como la combinación de los fármacos antivirales lopinavir y ritonavir, del laboratorio estadounidense AbbVie; el antiviral remdesivir, de Gilead; el inhibidor zanamivir, de la compañía británica GSK; o el interferón, investigado por las farmacéuticas Roche, Merck y Bayer.

La japonesa Takeda está iniciando el desarrollo de un fármaco derivado del plasma sanguíneo, la globulina hiperinmune policlonal, para tratar a los individuos de alto riesgo con Covid-19. Otras compañías, como Pfizer, han anunciado una evaluación preliminar de ciertos compuestos antivirales que estaban en desarrollo y que inhibieron la replicación de coronavirus similares al que causa Covid-19 en las células cultivadas. También la compañía Regeneron Pharmaceuticals trabaja en colaboración con el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos (HHS, por sus siglas en inglés) para desarrollar un nuevo tratamiento para combatir el virus.

Además, otro grupo de laboratorios está enfocando sus esfuerzos en el desarrollo de una posible vacuna frente al virus. "Antes de su aparición en diciembre, el Covid-19 era desconocido. Solo un mes después, compartir el genoma de este nuevo virus dentro de la comunidad científica ha permitido a los investigadores comenzar rápidamente las primeras etapas de investigación y desarrollo para encontrar una vacuna que pueda protegernos de este nuevo coronavirus", resalta el director general de la Federación Internacional de la Industria Farmacéutica, Thomas Cueni.

Según los científicos, la epidemia de SARS en 2003 ha permitido desarrollar tecnologías avanzadas que pueden adaptarse ahora para el Covid-19. En este grupo, por ejemplo, compañías como Janssen o Sanofi Pasteur trabajan desde hace semanas con el HHS para acelerar el desarrollo de esta posible vacuna.

Igualmente, GSK está trabajando en tres vías de investigación. Una, junto al consorcio CEPI, una asociación formada por organizaciones públicas, privadas, filantrópicas y civiles con el objetivo de desarrollar vacunas para detener futuras epidemias; otra, en asociación con la compañía china de biotecnología Clover Biopharmaceuticals; y, por último, el laboratorio ha puesto su tecnología a disposición de la Universidad de Queensland (Australia) para un posible desarrollo. Con esta universidad también está trabajando la farmacéutica australiana CSL Limited para el desarrollo de una posible vacuna.

INICIATIVAS DE LA COMISIÓN EUROPEA Y LA CASA BLANCA

En paralelo, la Comisión Europea ha lanzado un proyecto de colaboración con la industria farmacéutica a través de la Iniciativa Europea de Medicamentos Innovadores (IMI), un programa financiado al 50 por ciento entre la Comisión Europea y Efpia. El objetivo del programa es fomentar la investigación de un posible tratamiento entre pequeños grupos y centros de investigación principalmente de universidades y pequeñas y medianas empresas. La iniciativa ha recibido un primer fondo de 45 millones de euros al que pueden optar todos los grupos de investigadores con un potencial tratamiento.

Para ayudar al desarrollo de estas líneas de investigación, un grupo de compañías farmacéuticas ya han manifestado su intención de poner sus recursos de I+D a disposición de estos investigadores. Entre los laboratorios que se han sumado a este proyecto IMI se encuentran Abbvie, Astellas, Bayer, Boehringer Ingelheim, Janssen, Merck, Novartis, Pfizer o Takeda.

Desde Estados Unidos, la Casa Blanca mantiene una comunicación constante con las principales compañías farmacéuticas para trabajar en común en una posible solución. En este clima de colaboración, los principales responsables de las compañías GSK, Gilead, Regeneron Pharmaceuticals y Moderna, junto a ejecutivos de investigación y desarrollo de Pfizer, Johnson & Johnson y Sanofi, acudieron la semana pasada a la Casa Blanca para mantener una reunión informativa con el presidente, Donald Trump. Tras la reunión, la Administración de EEUU anunció que se había asegurado el compromiso de las principales compañías farmacéuticas de trabajar juntos para desarrollar una vacuna y posibles tratamientos para combatir el coronavirus.

"Las compañías biofarmacéuticas han movilizado a sus investigadores y revisado sus prioridades para liberar a sus equipos y dejarlos trabajar en el Covid-19. Los expertos coinciden en que será necesario aprender a vivir con este virus y que no está listo para desaparecer en el corto plazo. Por eso es esencial trabajar en el desarrollo de una vacuna. Afortunadamente, no estamos comenzando desde cero. Normalmente, el proceso para desarrollar una vacuna desde cero puede llevar diez años, incluso más, pero gracias a una colaboración sin precedentes entre actores privados y públicos, los plazos se reducirán", concluye el director general de la Federación Internacional de la Industria Farmacéutica.

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