Archivo - Zumo de arándano - HANDMADEPICTURES/ ISTOCK - Archivo
MADRID, 5 May. (EUROPA PRESS) -
Más de 400 millones de personas sufren una infección del tracto urinario cada año, y algunos estudios epidemiológicos estiman que más de la mitad de las mujeres la padecerán al menos una vez en su vida.
La mayoría de las infecciones urinarias son causadas por cepas patógenas de la bacteria Escherichia coli y el antibiótico fosfomicina se suele prescribir como tratamiento de primera línea. Sin embargo, la creciente resistencia a los antibióticos impulsa la búsqueda de tratamientos alternativos.
EL EFECTO 'CABALLO DE TROYA' DEL ARÁNDANO
Nuevos hallazgos sugieren que el zumo de arándano podría potenciar la acción de los antibióticos, al menos en cepas cultivadas en laboratorio, según datos del Instituto Nacional de Investigación Científica de Montreal, Canadá.
En este nuevo trabajo, publicado en la revista 'Applied and Environmental Microbiology', los investigadores informan que, en el 72% de las cepas uropatógenas de E. coli analizadas, el jugo de arándano potenció la actividad antibiótica de la fosfomicina y suprimió la aparición de mutaciones relacionadas con la resistencia. El trabajo es prometedor, pero preliminar, advierte el autor principal y microbiólogo Eric Déziel, doctor en el Instituto Nacional de Investigación Científica de Montreal.
El estudio no muestra, por ejemplo, si el zumo de arándano ofrece los mismos beneficios tras su consumo. "No sabemos si los metabolitos llegarán a la infección", matiza el autor. Pero si lo hicieran, el zumo podría aumentar la eficacia del tratamiento antibiótico. Se necesitarían estudios futuros para determinar cuánto beneficio aportaría el zumo de arándano.
El zumo de arándano se ha considerado durante mucho tiempo un remedio popular para prevenir y tratar las infecciones del tracto urinario, explica Déziel, pero los científicos atribuyeron inicialmente el beneficio a la alta acidez del jugo. Estudios más recientes han vinculado su efecto a compuestos presentes en el jugo que pueden impedir que las bacterias se adhieran a las células que recubren la uretra. Sin embargo, hasta ahora, los investigadores no habían examinado sus interacciones con los antibióticos.
En el artículo, los investigadores describen cómo el zumo de arándano interactúa con la fosfomicina y las bacterias. La fosfomicina entra en las células bacterianas a través de los mismos canales de entrada que utilizan los microbios para adquirir algunos azúcares. Algo en el zumo de arándano (los científicos aún no saben con exactitud qué es) induce a las bacterias a aumentar la absorción de azúcares a través de uno de esos canales, lo que significa que también absorben más fosfomicina. La resistencia a los antibióticos suele ser consecuencia de mutaciones en genes asociados con otros canales de nutrientes.
El laboratorio de Déziel se centra en comprender la comunicación entre bacterias y en identificar compuestos naturales que podrían interrumpir esa comunicación y ofrecer nuevas formas de tratar infecciones peligrosas. En estudios previos, él y sus colaboradores descubrieron que los extractos de arándano tenían un efecto sinérgico sobre la potencia de los antibióticos contra cepas bacterianas resistentes.
DEL LABORATORIO A LA FARMACIA: LA CAUTELA NECESARIA
Estos hallazgos llamaron la atención del Instituto del Arándano Rojo, que financia investigaciones para comprender la relación entre los arándanos rojos y la salud, y financió el nuevo estudio. Querían saber si el jugo de arándano rojo tenía el mismo efecto sobre las bacterias que los extractos de arándano rojo. "Es una pregunta muy pertinente. La gente bebe jugo", expone Déziel. "No consumen estos extractos tan específicos".
Déziel señala que el nuevo estudio no establece una relación entre el consumo de zumo y la potencia de los antibióticos, pero es lo suficientemente prometedor como para justificar más investigación. Más importante aún, detalla, respalda la idea de que los compuestos naturales pueden ser una frontera útil en la lucha contra la resistencia a los antibióticos.
Los coadyuvantes que pueden potenciar la eficacia de los antibióticos existentes son muy prometedores porque no requieren el desarrollo de nuevos fármacos. "Ante el desafío de la resistencia a múltiples fármacos", concluye Déziel, "necesitamos trabajar desde muchas direcciones diferentes".