Archivo - Cocinar vertiendo aceite de oliva en una sartén - IGOR PLOSKIN/ ISTOCK - Archivo
MADRID 28 Ene. (EUROPA PRESS) -
La Sociedad Española de Arteriosclerosis (SEA) desaconseja trasladar al contexto clínico español las recomendaciones de las nuevas guías dietéticas de EEUU, especialmente cuando el objetivo es la prevención cardiovascular, ya que existen "diferencias relevantes" en lo que respecta a las grasas, las proteínas y los lacteos.
La sociedad, que ha analizado las nuevas 'Dietary Guidelines for Americans 2025-2030', subraya que, aunque comparten mensajes clave con las recomendaciones de la propia SEA como priorizar alimentos reales y mínimamente procesados o aumentar el consumo de verduras, frutas y legumbres, las guías estadounidenses están diseñadas como un mensaje para toda la población, mientras que las recomendaciones de la SEA están orientadas a la práctica clínica y a la prevención de la enfermedad cardiovascular, con especial atención a personas con factores de riesgo o patología ya establecida.
Uno de los puntos más sensibles es el tratamiento de las grasas. Las guías estadounidenses incluyen el aceite de oliva como ejemplo de grasa saludable, pero permiten otras opciones como la mantequilla o el sebo, siempre que no se supere el límite global de grasas saturadas. La SEA, por su parte, afirma que "el aceite de oliva virgen extra debe considerarse la grasa culinaria de elección". Y añade que "la sustitución de las grasas saturadas presentes en el sebo, la mantequilla u otras grasas vegetales, como los aceites de coco, palma y palmiste, por grasas insaturadas, principalmente ácidos grasos monoinsaturados y omega-3, abundantes en el aceite de oliva y los frutos secos, constituye un pilar fundamental en la prevención cardiovascular y en la mejora de la salud general".
También existen diferencias en el mensaje sobre proteínas. Las guías estadounidenses promueven priorizar proteínas en cada comida, con una amplia lista de fuentes que incluye las carnes rojas. La SEA recomienda "moderación en carnes no procesadas, evitar las procesadas e incrementar las proteínas de origen vegetal, tanto por razones de salud cardiovascular como de sostenibilidad".
En el caso de los lácteos, ambos documentos reconocen su papel nutricional, pero la SEA introduce matices clínicos, como los beneficios de los lácteos fermentados y la cautela con los quesos curados en personas con hipertensión.
En cuanto, a los ultraprocesados y azúcares añadidos señala que el consenso es "más firme" respecto a la necesidad de reducir drásticamente los ultraprocesados y el azúcar añadido. Ambas guías coinciden en que tanto las bebidas azucaradas como las edulcoradas artificialmente no forman parte de una dieta saludable, y señalan el agua como la opción de referencia.
"La coincidencia en los principios generales es positiva, pero en prevención cardiovascular el detalle importa. Las guías poblacionales deben traducirse con cuidado a la consulta médica. En España, el patrón mediterráneo sigue siendo el marco más sólido y mejor adaptado para proteger la salud cardiovascular", subraya la SEA.