Especialista en Vithas - VITHAS
VALÈNCIA, 10 Feb. (EUROPA PRESS) -
La nutricionista Ángela Ortiz, del hospital Vithas Valencia 9 de Octubre, ha advertido de que "muchos pacientes que llegan a consulta con migrañas recurrentes también presentan síntomas digestivos como distensión abdominal, reflujo, estreñimiento, diarrea o malabsorción de nutrientes".
"El intestino y el cerebro están íntimamente conectados, y cuando existe un desequilibrio en el microbioma intestinal --ya sea por un síndrome de intestino irritable, colitis ulcerosa, enfermedad de Crohn, celiaquía, sensibilidad al gluten no celíaca, SIBO o intolerancias alimentarias--, se generan señales inflamatorias capaces de favorecer la aparición de crisis migrañosas".
Ortiz ha explicado que el eje intestino-cerebro es una red de comunicación bidireccional en la que participan el nervio vago, neurotransmisores como la serotonina --90% producida en el intestino--, hormonas, microbiota y mediadores inflamatorios. Cuando se produce inflamación intestinal, aumenta la permeabilidad de la mucosa, "lo que activa al sistema inmune y provoca la liberación de citoquinas proinflamatorias y de histamina por parte de los mastocitos", ha dicho.
"Tanto las citoquinas como la acumulación de histamina --ya sea por exceso de producción, permeabilidad aumentada o dificultad en su degradación-- pueden sensibilizar terminaciones nerviosas y activar el sistema trigémino-vascular, favoreciendo así la aparición de migrañas", ha comentado la profesional.
La histamina es una amina que desempeña funciones esenciales en el cuerpo como neurotransmisor y en la respuesta inmunológica, digestión y sistema cardiovascular. "Es liberada por nuestro organismo en situaciones de estrés e inflamación, pero de manera exógena también la incorporamos a través de alimentos como embutidos, quesos curados, vino y conservas de pescado, entre otros muchos. En condiciones normales, se degrada en gran parte gracias a la enzima intestinal DAO (diamino oxidasa)", ha dicho.
"Cuando la actividad de la DAO está reducida --por predisposición genética, inflamación intestinal o uso de ciertos fármacos-- la histamina no se metaboliza adecuadamente y se acumula, generando lo que conocemos como histaminosis. Sus síntomas pueden ser digestivos, cutáneos y neurológicos, siendo la migraña uno de los más frecuentes", ha explicado Ortiz.
No obstante, la especialista ha aclarado que "incluso con una DAO funcional, un consumo elevado de alimentos ricos en histamina puede actuar como detonante, especialmente si existe de base estrés crónico o inflamación intestinal".
Ortiz ha subrayado que "la clave no está en prohibir alimentos de manera indiscriminada, sino en identificar los desencadenantes individuales, valorar la actividad de la enzima DAO y ajustar la alimentación de forma personalizada".
Asimismo, ha destacado que "la modulación de la microbiota mediante una dieta rica en fibra, omega-3, vitamina D y probióticos específicos, puede contribuir a mejorar la tolerancia y reducir la frecuencia e intensidad de las crisis".
Entre las pautas que pueden ayudar a las personas con migraña a mejorar su calidad de vida, la especialista recomienda mantener una dieta equilibrada y antiinflamatoria, priorizando frutas, verduras y fibra; evitando el consumo de alcohol y ultraprocesados; evitar ayunos prolongados y mantenerse bien hidratado; y acudir a un especialista para identificar los desencadenantes de la migraña e idear un plan de acción con el objetivo de reducir la frecuencia e intensidad de las crisis.
También aconseja limitar los alimentos ricos en histamina si se confirma que son detonantes; prestar atención a los síntomas digestivos y cutáneos que puedan acompañar a la migraña y consultarlo con un especialista para descartar histaminosis; e incorporar técnicas de gestión del estrés y mantener hábitos de sueño regulares.