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MADRID, 26 Feb. (EUROPA PRESS) -
Sociedades pediátricas han aplaudido el anuncio del ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, Pablo Bustinduy, para prohibir la venta de bebidas energéticas a menores de 16 años y restringirla en el caso de los menores de 18, una medida que consideran "necesaria y coherente" con la evidencia científica disponible.
Así lo han trasladado la Asociación Española de Pediatría (AEP), desde su Comité de Salud Mental (CSM-AEP), la Sociedad Española de Urgencias de Pediatría (SEUP), la Sociedad Española de Medicina de la Adolescencia (SEMA), la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP) y la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPAP).
Los pediatras han señalado que el consumo habitual de bebidas energéticas entre adolescentes se asocia a insomnio, ansiedad, irritabilidad, cefaleas y problemas cardiovasculares y metabólicos. Además, el uso frecuente puede generar dependencia a la cafeína y favorecer el sobrepeso, la aparición de caries y el desarrollo de diabetes tipo 2. Su combinación con alcohol incrementa el riesgo de intoxicaciones y conductas peligrosas.
Según la última Encuesta sobre Uso de Drogas en Enseñanzas Secundarias en España (ESTUDES) 2025, el 38 por ciento de los estudiantes de entre 14 y 18 años declaró haber consumido bebidas energéticas en el último mes. Además, cerca del 20 por ciento admitió haber consumido bebidas energéticas junto con alcohol en el último mes.
La coordinadora del Comité de Salud Mental de la AEP, Paula Armero, ha apuntado que limitar el acceso de los menores es una "medida de protección" ante un "problema de salud pública que preocupa a los pediatras", ya que estas bebidas contienen altas dosis de cafeína, azúcares y otras sustancias estimulantes con efectos "especialmente perjudiciales en cerebros aún en desarrollo"
Diversos estudios señalan además que los adolescentes consumidores habituales de bebidas energéticas presentan mayor probabilidad de participar en conductas de riesgo y de consumir alcohol u otras sustancias en el futuro. "La facilidad de acceso y la normalización de su consumo han contribuido a que muchos jóvenes subestimen sus riesgos", ha apuntado Armero.
Sobre su consumo combinado con alcohol, la coordinadora del grupo de trabajo de Intoxicaciones de la Sociedad Española de Urgencias de Pediatría (SEUP), Lidia Martínez, ha señalado que desde Urgencias lo ven "con preocupación". "La percepción de que estas bebidas 'compensan' los efectos del alcohol es errónea y puede retrasar la identificación de una intoxicación grave", ha advertido.
Junto a la regulación, los pediatras han destacado la importancia de informar sobre los riesgos del consumo y han puesto en valor el trabajo de prevención que realizan en las consultas, tanto en Atención Primaria como en los hospitales, para concienciar a menores y padres sobre sus efectos perjudiciales.
REGULAR LA VENTA DE VAPEADORES
Los pediatras han afirmado que al consumo de bebidas energéticas se suma el uso de vapeadores, en ambos casos con un acceso cada vez más precoz. El estudio piloto de la encuesta ESTUDES 2023, realizado en estudiantes de 12 y 13 años, recoge que cerca del 40 por ciento de estos menores consume bebidas energéticas y que el 25 por ciento ha vapeado alguna vez en su vida.
"Estamos observando un inicio cada vez más precoz en el consumo de estas sustancias estimulantes", ha advertido la doctora Ana Rodríguez, del grupo de Intoxicaciones de la SEUP. "Cuanto antes se inicia el consumo, mayor es el riesgo de que se consoliden patrones problemáticos en la adolescencia", ha apuntado.
En la encuesta ESTUDES 2025, más del 27 por ciento de los estudiantes de entre 14 y 18 años afirmó haber utilizado vapeadores. A este respecto, los pediatras han recordado que la evidencia científica muestra que el consumo de estos dispositivos en edades tempranas aumenta la probabilidad de iniciarse posteriormente en el consumo de tabaco convenvional y otras adicciones.
Como han detallado, los vapeadores contienen nicotina y otras sustancias potencialmente tóxicas que dañan los pulmones, el corazón y el cerebro. La nicotina tiene un alto poder adictivo y afecta directamente al desarrollo cerebral del adolescente, con consecuencias sobre la atención, el aprendizaje y el control emocional.
A corto plazo, sus efectos sobre las vías respiratorias son similares a los del humo del tabaco. Asimismo, diversos análisis han demostrado que algunos dispositivos comercializados como "libres de nicotina" contienen nicotina u otras sustancias potencialmente tóxicas, lo que incrementa el riesgo de adicción y minimiza la percepción real del peligro.
Desde Urgencias Pediátricas, la doctora Lidia Martínez ha alertado del uso de vapeadores que contienen cannabis o cannabinoides sintéticos o semisintéticos, un fenómeno emergente, incluso en el entorno escolar, por una "falsa sensación de inocuidad". En realidad, ha explicado que su consumo puede conllevar brotes psicóticos, alteraciones neurológicas y arritmias cardíacas que requieren atención urgente.
Los pediatras también han apuntado al riesgo de intoxicación por la ingestión accidental de los líquidos de los vapeadores, que pueden provocar desde taquicardia y vómitos hasta convulsiones, insuficiencia respiratoria e incluso la muerte en casos graves. Asimismo, han insistido en que el denominado "vapeo pasivo" no es inocuo y puede afectar a menores y personas vulnerables.
En conclusión, los profesionales han reiterado que el consumo de cafeína y nicotina a edades tempranas puede ser "la puerta de acceso a otras sustancias", por lo que han llamado a seguir reforzando las estrategias de prevención y protección "para evitar que estos hábitos se consoliden como parte del ocio juvenil".