La nutrición como soporte en el tratamiento oncológico

Mujer comiendo
GETTY IMAGES / SKYNESHER
Publicado 26/11/2018 8:19:33CET

   MADRID, 26 Nov. (EDIZIONES) -

   La alimentación es una parte importante del tratamiento contra el cáncer. "Comer los alimentos adecuados durante y después del tratamiento puede ayudar a que se sienta mejor y más fuerte", destaca la Sociedad Americana del Cáncer. Desde la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) recuerdan que las dificultades para realizar una dieta correcta y los problemas nutricionales suelen ser bastante habituales por desgracia en los pacientes con cáncer.

   "A las alteraciones generales inducidas por la neoplasia se suman los efectos locales de la misma, especialmente en los tumores del tubo digestivo, y los efectos secundarios de la cirugía, quimioterapia y radioterapia que, en muchas ocasiones, dificultan o impiden la alimentación oral del paciente. Por ello, la valoración sistemática del estado nutricional y el control periódico del peso deberían ser una práctica regular en todos los pacientes con cáncer", subrayan desde la sociedad científica.

   Así, apuntan a que los problemas más frecuentes que requieren modificaciones en la dieta son producidos por los efectos generales del tumor (anorexia, disgeusia o hipogeusia), o los efectos secundarios del tratamiento (náuseas, vómitos, diarrea, mucositis, xerostomía).

   "Los tumores de cabeza y cuello, y del tubo digestivo, con frecuencia producen problemas locales por obstrucción o disfagia que también obligan a realizar cambios en la dieta. En otras ocasiones, el tratamiento quirúrgico del tumor, al modificar la anatomía de la orogaringe o del tubo digestivo, causa problemas específicos en la alimentación que requieren modificaciones en la dieta", añade.

   "Aunque la alimentación artificial permite, en muchos casos, mantener satisfactoriamente el estado nutricional, siempre debe intentarse la alimentación oral con alimentos naturales. La utilización de suplementos constituye un complemento importante de la dieta oral", subraya la SEOM.

   Es más, durante el tratamiento del cáncer, la Sociedad Americana del Cáncer recalca que podría ser necesario cambiar la alimentación del paciente para que se fortalezca y sobrelleve mejor los efectos del tratamiento. "Puede que esto implique comer alimentos que normalmente no se recomendarían al tener un buen estado de salud. Por ejemplo, puede que requiera consumir alimentos con un nivel elevado de grasa y calorías que le ayuden a mantener cierto peso, así como alimentos espesos o fríos como el helado", subraya, debido a llagas en la boca y garganta que dificulten poder comer cualquier cosa.

   Así, el tipo de cáncer, el tratamiento y los efectos secundarios que se tengan deben tenerse en consideración al tratar de determinar las mejores formas de obtener los nutrientes que el cuerpo necesita.

   En este sentido, en una entrevista con Infosalus, Liliana Cabo García, licenciada en Farmacia y dietista-nutricionista, defiende la necesidad de realizar un buen análisis del estado nutricional de los pacientes en el momento del diagnóstico, así como a la hora de realizar un seguimiento sobre su alimentación, ya que al inicio del tratamiento pueden encontrarse mejor, o encontrarse con efectos adversos durante el mismo que no se esperaban y que les obliguen a modificar su dieta.

   "Lo importante es saber cómo parte ese estado nutricional en el momento del diagnóstico y muy importante también es realizar un seguimiento conjunto con el tratamiento farmacológico para adaptar la alimentación del paciente con todo lo que puede surgir", remarca la especialista.

   Igual que el tratamiento farmacológico, Cabo ve muy importante también personalizar la dieta del paciente, porque no todos tienen las mismas necesidades, ni a todos se les presentan los mismos efectos adversos.

   Una de las dificultades que la especialista ve sobre este tipo de casos es que las unidades de Nutrición de los hospitales suelen carecer de dietistas-nutricionistas, por lo que a los pacientes "se les suelen dar unos consejos o algún taller pero insuficientes para su condición y estado", lamenta. Aquí defiende la necesidad de proporcionarles ideas concretas, recetas, aconsejarles sobre el tipo de alimentos que más les convienen.

   "Los tratamientos pueden producir muchos efectos adversos y varios a la vez. Entones te puedes encontrar con diarrea, inflamación en la boca, náuseas, vómitos, inapetencia, por ejemplo. Es muy importante darles unas ideas, orientarles un poco sobre los alimentos más concretos que pueden beneficiarles. El paciente con cáncer es el paciente que más se desnutre a nivel clínico", sentencia la dietista-nutricionista.

   Cabo pone el ejemplo también de cuando una mujer supera un cáncer de mama y la necesidad que hay de educarles en su dieta, ya que la obesidad es un factor de riesgo de recaídas.

   Esta dietista-nutricionista y licenciada en Farmacia está realizando una tesis doctoral en colaboración con el CEU de Madrid, el Hospital Central Universitario de Oviedo, y con el Centro Médico de Asturias, sobre las mujeres con cáncer de mama y de colon justo en el momento del diagnóstico. Según defiende, a estos pacientes se les debe realizar una intervención nutricional desde que se les diagnostica, entre otros puntos.

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