La nueva pirámide alimentaria de Trump desata la polémica: “Tenemos que tirarla a la basura”

Archivo - Mujer disfrutando de la deliciosa hamburguesa. Comer, comida.
Archivo - Mujer disfrutando de la deliciosa hamburguesa. Comer, comida. - MIODRAG IGNJATOVIC/ ISTOCK - Archivo
Infosalus
Actualizado: jueves, 14 mayo 2026 9:05

   MADRID, 14 May. (EDIZIONES) -

   La nueva pirámide alimentaria presentada en Estados Unidos ha abierto un intenso debate entre los nutricionistas y los profesionales de la salud. Mientras que sus defensores aseguran que actualiza las recomendaciones nutricionales con un enfoque más centrado en la "comida real", y menos en el recuento de calorías, numerosos expertos cuestionan tanto su diseño, como algunos de los mensajes que transmite.

   La posición destacada de la carne roja, la equiparación visual entre grasas saludables y la mantequilla, o la reducción del protagonismo de los cereales integrales han encendido las alarmas en parte de la comunidad científica.

   Para muchos especialistas, el modelo supone una contradicción con décadas de evidencia científica, y con patrones alimentarios avalados internacionalmente, como la dieta mediterránea. "Tenemos que tirarla a la basura", sentencia el dietista-nutricionista Julio Basulto en declaraciones a Europa Press Salud Infosalus, quien considera que la guía beneficia a determinados sectores de la industria alimentaria y se aleja del consenso que sitúa a los alimentos de origen vegetal como base de una alimentación saludable, sostenible y beneficiosa para la salud cardiovascular.

   Sin embargo, otros profesionales reconocen que la propuesta también incorpora avances positivos, como el mayor protagonismo de frutas, de verduras, y de alimentos mínimamente procesados, o bien la limitación explícita de azúcares añadidos y de los alimentos ultraprocesados. El verdadero debate, señalan los expertos consultados, no está sólo en qué alimentos aparecen en la pirámide, sino en cómo se representan y qué mensaje acaba recibiendo la población. Porque, mientras Estados Unidos parece intentar acercarse al patrón mediterráneo, muchos especialistas advierten de que España corre el riesgo contrario: alejarse cada vez más de su propia tradición alimentaria saludable.

UNA EVOLUCIÓN POR PARTE DE ESTADOS UNIDOS

   En otra entrevista con Europa Press Salud Infosalus, la dietista-nutricionista Ana Cristina Pérez Urdaneta, en representación del Consejo General de Colegios Oficiales de dietistas-nutricionistas, considera que la nueva pirámide estadounidense representa una "evolución significativa respecto a las directrices anteriores" de Estados Unidos, incorporando avances científicos acumulados durante la última década.

   Entre los cambios más destacables dice que se encuentra la mayor especificidad en la calidad de los alimentos dentro de cada grupo, no sólo su cantidad. "Mientras que versiones anteriores podían generar confusión al agrupar indiscriminadamente cereales refinados e integrales, la nueva guía establece distinciones claras que reflejan la evidencia científica actual sobre el impacto metabólico diferencial de estos alimentos", agrega.

   Otro aspecto innovador, en opinión de esta experta, es la consideración del patrón alimentario global por encima de nutrientes aislados, y sostiene esta dietista-nutricionista que esta perspectiva reconoce que las personas no consumen nutrientes de forma aislada, sino alimentos en el contexto de comidas y de patrones dietéticos complejos.

   En opinión de la dietista-nutricionista Ana Cristina Pérez Urdaneta, pese a las controversias, la nueva pirámide introduce elementos valiosos:

   *Protagonismo de vegetales y frutas: El mensaje de llenar la mayor parte del plato con alimentos vegetales es acertado y está sólidamente respaldado por evidencia.

   *Énfasis en diversidad cromática: Promover variedad de colores en vegetales y frutas es una forma pedagógica de fomentar diversidad de fitonutrientes.

   *Visibilidad de las grasas saludables: Aunque con matices, reconocer que no todas las grasas son iguales representa un avance respecto a épocas de lipofobia generalizada.

   *Inclusión explícita de proteínas vegetales: Aunque insuficientemente diferenciadas de las animales, su presencia visible es positiva. Asimismo, según en el documento Raciones Diarias según Nivel de Calorías (que sustentan esta pirámide) incluyen recomendaciones para alimentos proteicos vegetal, tales como alubias, guisantes o lentejas, frutos secos o semillas, crema de frutos secos o semillas y soja.

PREOCUPACIÓN PROFESIONAL

   Sin embargo, insiste en que varios aspectos generan preocupación profesional:

   1. La equiparación problemática de proteínas: Al colocar carnes rojas y otras proteínas de origen animal y proteínas vegetales en el mismo nivel visual sin distinciones claras, la pirámide no comunica eficazmente las diferencias en impacto sobre la salud. "La evidencia científica es contundente respecto a que el consumo excesivo de carnes rojas aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares y ciertos tipos de cáncer, mientras que las legumbres y los frutos secos tienen efectos protectores".

   2. La inclusión de mantequilla entre grasas saludables: "Este es quizá uno de los puntos más controvertidos. Aunque estudios recientes han matizado la demonización absoluta de las grasas saturadas, equiparar mantequilla con aceite de oliva virgen extra, o con el aguacate contradice décadas de evidencia sobre los beneficios superiores de las grasas insaturadas. Como señalan expertos de la Academia Española de Nutrición y Dietética, esta equiparación puede confundir a la población y desvirtuar mensajes sobre calidad de grasas".

   3.La reducción del protagonismo de cereales integrales, relegándolos a la sección más pequeña contradice evidencia sólida sobre sus beneficios para la salud cardiovascular, metabólica e intestinal. "Esta decisión parece responder más a modas dietéticas (dietas bajas en carbohidratos, cetogénicas) que a consenso científico robusto", subraya.

   En esta misma línea coinciden desde el Grupo de Trabajo de Nutrición de SEMERGEN, subrayando que esta nueva propuesta genera controversia principalmente por su representación gráfica, más que por el contenido del texto, "que recoge algunas recomendaciones coherentes y alineadas con la evidencia científica actual", especialmente en lo relativo al énfasis en la comida real, en la reducción de los alimentos ultraprocesados, y en la necesidad de limitar el consumo de azúcares añadidos, de sal, y de alcohol. "Sin embargo, consideramos que estos mensajes no quedan claramente reflejados en la iconografía de la pirámide, lo que puede favorecer interpretaciones simplificadas o erróneas por parte de la población general", apuntan.

   En cuanto a la carne roja y su posición destacada en la base de la pirámide consideran que esto puede inducir a interpretar un mensaje de promoción de su consumo que no se corresponde plenamente con el contenido del texto, en el que se limita la ingesta de grasas saturadas a un máximo del 10 % del aporte energético total. "Un consumo elevado se ha asociado con un mayor riesgo cardiovascular y de cáncer colorrectal", avisa.

   Todos los expertos preguntados insisten en que el patrón de dieta mediterránea es el modelo alimentario de referencia, y ampliamente avalado por la evidencia científica frente a la salud cardiovascular y el manejo de patologías crónicas.

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