La Navidad es una época crítica para las personas que sufren anorexia y bulimia

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CEDIDA / INSTITUTO CENTTA
Publicado 26/12/2018 12:55:54CET

MADRID, 26 Dic. (EUROPA PRESS) -

Expertos del Instituto Centta han alertado de que la Navidad es una época "crítica" y un "desafío" para las personas que sufren trastornos de la conducta alimentaria, como anorexia y bulimia.

Un trastorno de la conducta alimentaria es una enfermedad que está muy relacionada con el miedo, como a engordar o a crecer, y, cuando se tiene miedo, una persona puede atacar, huir o bloquearse.

El director de la unidad de Trastornos de la Conducta Alimentaria, Robin Rica, ha recomendado a las familias que el objetivo debe ser "simplemente llevarse el mejor recuerdo de estas fiestas".

Para ello, los padres "deben negociar con su hijo o hija, pero nunca con la enfermedad. Porque si negociamos con la enfermedad habrá un menú diferente, conseguiremos que la persona que sufre un trastorno de la conducta alimentaria se levante de la comida familiar...", ha indicado Rica.

En este sentido, es importante la comunicación bidireccional con la persona afectada. "Es importante preguntar cosas tan operativas como dónde te quieres sentar, pactar si alguien hace un comentario, mejor yo, como padre, cambio de tema y evitamos sufrimiento o conflicto a la persona con el trastorno, ya que puede saltar y que se cree un conflicto mayor. En definitiva, conversaciones previas en torno a conocer lo que a la persona con anorexia o bulimia le agobiaría", ha aconsejado Rica.

Otro de los puntos a analizar "antes de la comida o cena es si la gente o familia con la que vamos a compartir mantel lo sabe o no. Primero hay que preguntar a la persona si prefiere que los demás lo sepan o no y respetar su decisión. También buscar un aliado nos puede ayudar. En la estrategia previa familiar se debe pactar todo esto", ha agregado el experto.

En referencia a las indicaciones para la mesa, Rica ha apuntado que sí puede negociarse el menú, pero no sustituirlo todo, sino guiar para no hacerlo tan difícil para la persona afectada.

"Por ejemplo, si es todo al centro de picar podemos dar una opción un poco más amable. Es decir, estará consensuado como desafío asumible. El criterio de salud lo tienen que tener los padres y siempre negociar con la parte de la persona que se quiere recuperar para evitar que la enfermedad siempre se imponga. Tener las estrategias pactadas de antes calma mucho", ha continuado el experto.

En definitiva, se incide en conseguir que la persona no se sienta peor de lo habitual, así como plantear opciones que faciliten la convivencia, bajen tensiones y validen las emociones de todos. La idea es de cooperar con la persona y no excluirla más de lo que la excluye el trastorno.

LA EMOCIONALIDAD

Por otra parte, la psicóloga especialista en Psicología Infantojuvenil y Terapia Familiar del Instituto Centta, María Bustamante, ha recordado que es importante captar la emocionalidad del afectado para poderlo apoyar. En este contexto, ha recomendado "no centrarse en la enfermedad, sino en la persona. Vincularse con vuestro hijo/a y no con la enfermedad. Así la familia es como puede ayudar", ha dicho.

No obstante, no hay que perder de vista que aunque estos trastornos se manifiestan en relación con la comida, sus raíces son más profundas. El tratamiento de un trastorno de la conducta alimentaria ha de abordarse desde una perspectiva multidisciplinar e intensiva.

En los casos de anorexia nerviosa es más frecuente que los pacientes pasen por fases de hospitalización si han alcanzando un nivel de peso excesivamente bajo, mientras que los casos de bulimia nerviosa generalmente se manejan de forma ambulatoria.