Archivo - Mujer comiendo sandía en verano. - HARBUCKS/ISTOCK - Archivo
MADRID, 16 Oct. (EUROPA PRESS) -
Comer de forma saludable no depende únicamente de lo que ponemos en el plato. Nuestra relación con la comida también puede estar influida por cómo nos sentimos, cómo percibimos nuestro cuerpo y la manera en que afrontamos las emociones del día a día.
En ese contexto, el contacto con los espacios naturales está despertando el interés de los investigadores por sus posibles efectos sobre el bienestar. Un nuevo trabajo científico explora una conexión que invita a mirar más allá de las dietas y a preguntarse qué papel puede desempeñar nuestro entorno en la forma de alimentarnos.
La Universidad Anglia Ruskin (ARU) en Reino Unido ha descubierto que el contacto con entornos naturales puede ayudar a las personas a desarrollar hábitos alimenticios más saludables.
Este estudio, en la revista 'Body Image', es la primera investigación que aporta pruebas de que la exposición a la naturaleza puede influir en la relación de las personas con la comida.
QUÉ HAN INVESTIGADO LOS CIENTÍFICOS SOBRE LA NATURALEZA Y LA ALIMENTACIÓN
El estudio incluyó a 500 adultos del Reino Unido, a quienes se les evaluó su nivel individual de contacto con el mundo natural, por ejemplo, la frecuencia con la que percibían la naturaleza en su vida cotidiana, así como la frecuencia y la duración del tiempo que pasaban en entornos naturales.
Los participantes también completaron encuestas que medían la imagen corporal, la autocompasión, la conexión con la naturaleza y la alimentación intuitiva, que es un enfoque contrario a las dietas que se centra en escuchar las señales internas del cuerpo en lugar de seguir reglas alimentarias estrictas.
El estudio halló una relación positiva directa entre el contacto con la naturaleza y la alimentación intuitiva, pero los mecanismos que involucran otros factores resultaron aún más importantes.
LA CONEXIÓN CON EL CUERPO Y LA AUTOCOMPASIÓN, DOS POSIBLES CLAVES
Una vía implica que el contacto con la naturaleza influye en los hábitos de alimentación intuitiva a través de una mayor apreciación del propio cuerpo. Se cree que el contacto con la naturaleza ayuda a las personas a sentirse más cómodas en su cuerpo, a valorar más sus capacidades y a responder mejor a sus necesidades, lo que a su vez conduce a una mayor alimentación intuitiva.
Una segunda vía implicaba la autocompasión. Un mayor contacto con la naturaleza fomenta la autocompasión, y los investigadores creen que esto proporciona una protección contra la reacción a pensamientos y emociones difíciles a través de la alimentación impulsiva. En cambio, puede animar a las personas a seguir las señales de su cuerpo y elegir alimentos que satisfagan mejor sus necesidades fisiológicas.
QUÉ FALTA POR DEMOSTRAR SOBRE EL EFECTO DE LA NATURALEZA EN LA DIETA
El autor principal, Viren Swami, profesor de Psicología Social en la Universidad Anglia Ruskin (ARU) en Cambridge, declara que estos hallazgos son importantes porque proporcionan la primera evidencia de que el contacto con la naturaleza puede moldear los hábitos alimenticios de las personas.
"Ya sabemos que el contacto con entornos naturales puede reducir la ansiedad y la depresión, y mejorar diversos indicadores de bienestar, incluida la satisfacción con la vida. Nuestro nuevo estudio es el primero en demostrar cómo puede influir en nuestros hábitos alimenticios, al ayudar a las personas a desarrollar una relación más positiva con su cuerpo y una mayor autocompasión. Estos hallazgos podrían tener beneficios prácticos para los profesionales de la salud pública", advierte.
El trabajo tiene limitaciones, sobre todo porque se basa en datos autoinformados, y que se necesitan más estudios en otros países. Sin embargo, estos resultados iniciales sugieren que un mayor acceso a la naturaleza y una mayor interacción con ella podrían contribuir a promover hábitos alimentarios más saludables y sostenibles.