Jóvenes, lácteos y ultraprocesados: El patrón alimentario con mayor impacto ambiental del planeta

Archivo - Joven comiendo ultraprocesados.
Archivo - Joven comiendo ultraprocesados. - FCAFOTODIGITAL/ISTOCK - Archivo
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Publicado: martes, 28 julio 2026 8:09

MADRID 28 Jul. (EUROPA PRESS) -

Los adolescentes y los adultos jóvenes tienden a ser los que generan el mayor impacto ambiental individual a través de su alimentación, pero el envejecimiento de la población está contribuyendo al aumento de las emisiones globales de gases de efecto invernadero (GEI) derivadas de la dieta, no porque las personas mayores consuman peores alimentos, sino debido al envejecimiento creciente de la población, tal y como lo concluye un equipo de investigación internacional liderado por la Universidad de Birmingham (Reino Unido).

Las conclusiones se publican en la revista 'Nature Food', e instan a los responsables políticos a considerar las urgentes implicaciones para los sistemas alimentarios y la sostenibilidad.

El estudio subraya que el aumento de las emisiones suele estar vinculado a una peor calidad de la dieta, lo que genera una doble crisis: la presión climática y el empeoramiento de los resultados nutricionales. Además, existe una dimensión de desigualdad global, ya que en los países de ingresos bajos y medios, las dietas con mayores emisiones suelen coincidir con una mejoría en la nutrición.

Tras analizar las dietas de 149 países y 22 grupos de edad, utilizando datos de 2000 a 2019, los investigadores descubrieron que los adolescentes (de 11 a 19 años) y los adultos jóvenes (de 20 a 29 años) generan las mayores emisiones de gases de efecto invernadero per cápita relacionadas con la alimentación en todo el mundo.

El estudio revela una segunda tendencia importante: las personas mayores (de 60 años o más) son ahora las que más contribuyen al total de las emisiones alimentarias, especialmente en los países de altos ingresos, debido al envejecimiento de la población.

Entre los principales hallazgos de los investigadores se incluyen: Los jóvenes (de 11 a 29 años) tienen las dietas con mayor huella de carbono a nivel mundial, debido a un mayor consumo de carne, productos lácteos y alimentos procesados. Por otra parte, las personas mayores (de 60 años o más) constituyen actualmente la fuente de emisiones totales de más rápido crecimiento, especialmente en los países de altos ingresos con sociedades que envejecen.

También se observó que las emisiones alimentarias mundiales aumentaron en 2,1 GtCO2e entre 2000 y 2019, y las personas mayores contribuyeron con la mayor parte de ese aumento (25,4%). El aumento del consumo de carne, especialmente de carne roja, es el principal factor que impulsa el crecimiento de las emisiones derivadas de la alimentación en todo el mundo, coincidiendo con un empeoramiento de la calidad nutricional.

La autora principal, la profesora Yuli Shan, de la Universidad de Birmingham, declara: "Nuestros hallazgos cuestionan la narrativa dominante de que las poblaciones de mayor edad son las que más carbono consumen e instan a los responsables políticos a afrontar algunos retos difíciles".

En las regiones de altos ingresos, los adultos mayores representan actualmente la mayor parte de las emisiones relacionadas con la dieta, alcanzando entre el 22% y el 29% del total nacional en países como Estados Unidos, Europa Occidental y Japón. Este aumento se debe al envejecimiento de la población, más que a unas dietas con mayor huella de carbono.

Los adolescentes y los adultos jóvenes tienden a consumir más alimentos con un alto impacto ambiental, como carne, lácteos, alimentos azucarados y bebidas. En los países en desarrollo, a medida que aumentan los ingresos, los jóvenes consumen más alimentos en general, lo que incrementa aún más las emisiones.

En las economías emergentes, el aumento de los ingresos está impulsando un mayor consumo de productos de origen animal, lo que incrementa drásticamente las emisiones entre las poblaciones más jóvenes. Esto plantea un dilema creciente para los responsables políticos: cómo reducir las emisiones sin comprometer la nutrición.

El estudio cuestiona las soluciones climáticas generalizadas centradas únicamente en la dieta, y aboga en cambio por estrategias específicas adaptadas a los grupos de edad y las etapas de desarrollo:

Para los países de altos ingresos, estos planes deberían centrarse en dietas bajas en emisiones y nutricionalmente adecuadas para las poblaciones que envejecen, abordando así el aumento de las emisiones vinculadas al cambio demográfico. Por otra parte, para las poblaciones más jóvenes a nivel mundial, los responsables políticos deberían dar prioridad a la educación y al cambio de comportamiento, reformando los entornos alimentarios escolares y juveniles.

En los países de ingresos bajos y medianos, la recomendación es equilibrar las necesidades nutricionales con las transiciones sostenibles, al tiempo que invertimos en los sistemas alimentarios locales, la productividad y el acceso a dietas diversas.

El aumento de las emisiones relacionadas con la alimentación en las personas mayores se debe principalmente a que hay más personas mayores, no a que sus dietas sean especialmente perjudiciales. La mayor parte del aumento de las emisiones entre las personas mayores se debe simplemente a que viven más tiempo y tienen menos hijos.

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