Archivo - Grupo de personas comiendo en un chiringuito de la playa. - ISTOCK - Archivo
MADRID, 19 Sep. (EUROPA PRESS) -
Investigadores del Instituto Nacional de Investigación para la Agricultura, la Alimentación y el Medio Ambiente de Francia (INRAE) han comprobado que tener horarios alimenticios distintos entre los días de diario y el fin de semana pueden generar más riesgo cardiovascular, según publican en la revista 'Communications Medicine'.
El trabajo a menudo obliga a las personas a ajustar sus hábitos alimenticios durante la semana, lo que genera diferencias en los horarios de comida entre los días laborables y los fines de semana o días libres, cuando los horarios de las comidas suelen estar más alineados con sus relojes biológicos internos.
Este desfase, conocido como 'jet lag alimentario', puede alterar el ritmo biológico del cuerpo. Estudios previos ya han demostrado que las alteraciones del reloj biológico relacionadas con el trabajo nocturno o las comidas tardías pueden provocar complicaciones cardiovasculares.
El equipo de investigación evaluó la relación entre el desfase horario alimentario y el riesgo de enfermedad cardiovascular dentro de la cohorte NutriNet-Santé. Analizaron datos de 104.806 participantes adultos de NutriNet-Santé entre 2009 y 2023.
La gravedad del desfase horario alimentario se calculó en función del horario de la primera y la última comida del día de los participantes, tanto entre semana como los fines de semana. La asociación entre el desfase horario alimentario y el riesgo de enfermedad cardiovascular se evaluó mediante modelos estadísticos apropiados, que también tuvieron en cuenta otros factores como la edad, el estado civil y el número de hijos que viven en el hogar, factores socioocupacionales, tabaquismo, consumo de alcohol, actividad física, dieta, sueño, etc.
Al comparar el horario de las comidas entre semana y los fines de semana, los investigadores clasificaron el desfase horario alimentario según la magnitud de la diferencia en tres categorías:
- 'Adelanto', donde las comidas se realizan más temprano los fines de semana que entre semana, con un promedio de 2 horas de anticipación en el período de alimentación.
- 'Regular', donde los horarios de comida son similares.
- 'Retraso', donde las comidas se realizan más tarde los fines de semana que entre semana, con un retraso promedio de 1 hora y 40 minutos en el período de alimentación.
Según el estudio, comer durante el desfase horario se asocia con un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular en los hombres. Así, para los hombres, los resultados sugieren que cada hora adicional de desfase horario por comer -ya sea antes o después- se asocia con un aumento promedio del 14 % en el riesgo de enfermedad cardiovascular y un aumento promedio del 21 % en el riesgo de enfermedad coronaria.
Tanto el grupo de 'Adelanto' como el de 'Retraso' mostraron un mayor riesgo en comparación con el grupo 'Regular'. Los investigadores no encontraron ninguna diferencia significativa entre las mujeres.
Varias hipótesis pueden explicar este hallazgo. La primera se relaciona con el dimorfismo sexual, es decir, las diferencias en el funcionamiento fisiológico entre los dos sexos biológicos. La segunda se relaciona con las diferencias en el estilo de vida y las circunstancias socio-ocupacionales entre mujeres y hombres en la sociedad, lo que podría llevar a diferentes ritmos circadianos. Finalmente, el riesgo absoluto de enfermedad cardiovascular es mayor en los hombres.
Este estudio inicial sugiere que los cambios en los horarios de las comidas entre semana y los fines de semana podrían influir en el desarrollo de enfermedades cardiovasculares, independientemente del sueño y la dieta, especialmente en los hombres. No obstante, los investigadores apuntan que necesitan más estudios para ampliar este estudio observacional inicial y establecer la causalidad de estas relaciones.
"Hace unos años sugerimos que comer tarde se asociaba con un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular --recuerda Bernard Srour, director de Investigación del INRAE--. Este nuevo estudio sugiere que, más allá de simplemente comer tarde, mantener horarios de comidas regulares entre semana y fines de semana puede ser igual de importante".
Según apunta, "estas asociaciones parecen ser independientes de la cantidad de horas que duermen las personas, lo que sugiere que los horarios regulares de comidas podrían, por sí mismos, ayudar a resincronizar nuestro ritmo biológico. Continuamos nuestra investigación para comprender mejor este fenómeno", concluye.