Tu intestino también tiene un reloj: por qué comer a horas regulares podría ser importante

Archivo - Hombre comiendo cereales de un cuenco.
Archivo - Hombre comiendo cereales de un cuenco. - MILORAD KRAVIC/ISTOCK - Archivo
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Publicado: viernes, 23 octubre 2026 8:16

   MADRID, 23 Oct. (EUROPA PRESS) -

   Un estudio dirigido por la Universidad Carnegie Mellon (Estados Unidos) ha demostrado que las bacterias intestinales pueden detectar cuándo comemos y enviar señales que ayudan a las células intestinales a absorber los nutrientes en el momento adecuado del día.

    Los hallazgos, publicados por la propia universidad, revelan una conexión hasta ahora desconocida entre el microbioma, los ritmos circadianos y el metabolismo

   Los relojes biológicos suelen asociarse con la luz. Históricamente, la mayoría de las personas comienzan su día con la salida del sol y lo terminan con su puesta. Sin embargo, una nueva investigación de la Universidad Carnegie Mellon sugiere que algunos de los reguladores del tiempo más importantes del cuerpo se encuentran en el intestino.

   Zheng Kuang, profesor asociado de la Cátedra Eberly Family en el Departamento de Ciencias Biológicas de la citada universidad y autor del trabajo explica: "Estas bacterias no tienen acceso a la luz", explica Kuang.

"En cambio, utilizan los alimentos como señal para medir el tiempo. Cuando comemos, producen moléculas que se comunican con nuestras células intestinales y ayudan a coordinar la absorción de nutrientes", añade.

   La investigación aborda una cuestión de larga data en la ciencia del microbioma sobre cómo las bacterias influyen en los ritmos diarios del cuerpo, afectando la salud en general. De esta forma, los investigadores descubrieron que la cepa de bacterias con la que trabajaban metaboliza el fitato, un compuesto natural presente en alimentos como frutos secos, semillas y cereales. Al descomponer el fitato, las bacterias producen moléculas que activan una proteína en las células intestinales, la cual, a su vez, activa los genes responsables de la absorción de nutrientes.

   Las bacterias ayudan al cuerpo a saber que hay comida presente y que es el momento de aprovecharla al máximo. "Estas bacterias evolucionaron junto con los humanos durante millones de años", desarrolla Kuang. "Cuando había alimento disponible, era beneficioso absorber la mayor cantidad de nutrientes posible".

UTILIZARON MODELOS DE RATÓN

   El estudio también ofrece una nueva perspectiva sobre los problemas a los que se enfrenta la gente hoy en día, como la obesidad. Utilizando modelos de ratón, los investigadores descubrieron que las bacterias capaces de activar esta vía metabólica promovían la acumulación de grasa cuando los animales consumían dietas ricas en calorías.

A primera vista, esto podría parecer perjudicial. Sin embargo, Kuang argumenta que este sistema ayudó a los humanos a sobrevivir en épocas de escasez de alimentos. Durante la mayor parte de la historia de la humanidad, obtener suficientes calorías fue un desafío. Las bacterias que ayudaban al cuerpo a extraer más energía de los alimentos proporcionaron una clara ventaja.

   "En el pasado, esta relación nos ayudó a crecer y sobrevivir. Hoy vivimos en un entorno diferente, con acceso constante a alimentos ricos en calorías. Un sistema que antes era beneficioso ahora puede contribuir a problemas metabólicos", matiza Kuang.

   Para poner a prueba esta idea, los investigadores también estudiaron animales alimentados con dietas deficientes en nutrientes, que simulaban mejor las condiciones de las poblaciones desnutridas. En estos animales, las bacterias y las moléculas que producían mejoraron su crecimiento, ayudándoles a obtener más nutrientes de una cantidad limitada de alimento.

   Según Kuang, las bacterias implicadas en la absorción de nutrientes podrían utilizarse algún día para combatir la desnutrición. Cabe destacar que las bacterias utilizadas en el estudio se encuentran en los seres humanos y pueden aparecer en niveles más bajos en niños desnutridos que en niños sanos. En futuros trabajos se explorará si potenciar estas bacterias podría ayudar a las poblaciones que sufren inseguridad alimentaria a obtener una mejor nutrición y promover un crecimiento saludable.

    También vislumbra posibles aplicaciones agrícolas, incluyendo enfoques basados en el microbioma que podrían mejorar el crecimiento del ganado. Si bien las aplicaciones en nutrición y agricultura aún tardarán años en llegar, los hallazgos revelan que los relojes biológicos están influenciados por algo más que la luz solar.

   "La sincronización entre cuándo comemos y cuándo nuestro cuerpo espera alimento parece ser muy importante. Nuestro trabajo sugiere que mantener patrones de alimentación consistentes puede ayudar a favorecer una relación saludable entre el microbioma y el cuerpo", expone Kuang.

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