Identifican compuestos químicos en platos preparados de pescado y marisco sin riesgo significativo para la salud

El estudio sugiere que el procesamiento y el envasado pueden contribuir a la contaminación

Archivo - Plato de salmón.
Archivo - Plato de salmón. - GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / ELENA_DANILEIKO
Infosalus
Publicado: viernes, 10 julio 2026 18:46

MADRID, 10 Jul. (EUROPA PRESS) -

La Universitat Rovira i Virgili (URV) ha identificado la presencia de sustancias químicas de alto volumen de producción en platos preparados a base de pescado y marisco, aunque la evaluación del riesgo concluye que los niveles detectados "no suponen un riesgo significativo para la salud".

La investigación, publicada en 'Analytical and Bioanalytical Chemistry', ha estudiado 18 productos vendidos en Tarragona precocinados, frescos, refrigerados o congelados, elaborados con algunas de las especies más consumidas en Cataluña, como calamar, salmón, mejillón, gamba, sardina, merluza y bacalao.

En estos productos, el equipo buscó 29 compuestos pertenecientes a varias familias químicas, como ftalatos, organofosfatos, benzotiazoles y fragancias sintéticas, y detectó la mayoría en al menos una de las muestras estudiadas.

Algunas de estas sustancias pueden llegar al medio acuático y acumularse en organismos marinos, pero también pueden migrar hacia los alimentos a partir de los materiales de envasado, especialmente durante la conservación, la cocción o el recalentamiento.

Según muestran los resultados, los ftalatos fueron los contaminantes predominantes en la mayor parte de los platos, especialmente en dos muestras elaboradas con merluza, mientras que en los mejillones destacó una presencia más elevada de organofosfatos.

Los autores han insistido en que los niveles detectados están por debajo de los umbrales de preocupación, tanto para los compuestos evaluados como no cancerígenos como para los clasificados con potencial carcinogénico. En el escenario más desfavorable, el valor más elevado de riesgo no cancerígeno se observó en un plato de merluza al vapor con arroz y gambas en salsa, pero aun así se mantuvo claramente por debajo del nivel de referencia.

EFECTO DEL PROCESAMIENTO INDUSTRIAL Y ENVASADO

El estudio apunta que los niveles de contaminación encontrados en los platos preparados son, en general, ligeramente superiores a los descritos en estudios previos sobre pescado y marisco crudo de la misma zona.

Los autores han detallado que este hallazgo sugiere que otros factores como "el procesamiento industrial y el envasado pueden contribuir a incrementar la presencia de estos contaminantes en los alimentos".

Aun así, han señlado que el estudio no permite atribuir la contaminación a una única fuente. En su opinión, pueden intervenir diversos factores, como el origen del producto, el tipo de especie, el contenido de grasa, el proceso de cocción, el sistema de conservación y los materiales del envase.

La investigación también analizó si el contenido de grasa de las especies influía en la presencia de los compuestos químicos y los resultados indican que los organofosfatos, los almizcles sintéticos y las bencenosulfonamidas se encontraron en concentraciones más elevadas en especies con mayor contenido lipídico, un dato coherente con su tendencia a acumularse en tejidos grasos.

En cambio, los ftalatos fueron más abundantes en especies con menos grasa, especialmente en platos de merluza, lo que refuerza la hipótesis de que pueden intervenir fuentes externas, como el contacto con materiales plásticos o procesos de elaboración y conservación.

HOMBRES MAYORES, LOS MÁS EXPUESTOS

Además, los investigadores estimaron la exposición de la población a los químicos, para lo que calcularon la ingesta potencial de estos compuestos en hombres y mujeres adultos, chicos y chicas de 10 a 19 años, y hombres y mujeres de más de 65 años.

Los hombres mayores fueron el grupo con una exposición más elevada, principalmente porque, según los datos de consumo utilizados en el estudio, son el grupo que come más pescado y marisco. Los platos de merluza fueron los que más contribuyeron a la exposición, tanto por las concentraciones detectadas como porque la merluza es una de las especies más consumidas.

Los autores del trabajo han incidido en que estos resultados no cuestionan los beneficios del consumo de pescado y marisco, que forma parte de una dieta saludable por su aportación de proteínas de calidad, vitaminas y ácidos grasos omega-3.

Sí han destacado la importancia de adaptar los estudios a los hábitos alimentarios, ya que la mayor parte de los trabajos se habían centrado hasta ahora en productos crudos, cuando en la actualidad se ha visto incrementado el consumo de platos preparados. "Analizar estos productos, por tanto, permite obtener una visión más realista de la exposición real de la población a contaminantes químicos", han concluido.

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