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MADRID 23 Abr. (EUROPA PRESS) -
Los huevos tienen un alto valor nutricional, y un consumo de hasta 6-7 huevos por semana en personas activas y de 3 a 4 en personas más sedentarias es beneficioso, además de no estar relacionado con el aumento del riesgo cardiovascular, según aclara la última edición de las 'Guías Alimentarias para la población española' de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC).
Esta edición de la guía está centrada en la alimentación consciente y tiene un enfoque integral 'One Health', que vincula directamente las elecciones alimentarias con la sostenibilidad del planeta. Este documento, por lo tanto, hace hincapié en la promoción de un "consumo consciente" con la elección de alimentos de temporada, de proximidad y con bajo impacto ambiental.
El presidente de la SENC, Javier Aranceta, ha asegurado que el objetivo de esta última edición es empoderar al ciudadano con "información clara, veraz y accesible" para que tome decisiones más saludables y conscientes, beneficiando tanto su salud personal, familiar como la del entorno.
El sobrepeso y la obesidad son dos de los elementos que "más deterioran la salud en España", y en la enfermedad cardiovascular la alimentación y la actividad física tienen un gran impacto. En los últimos años los productos de la dieta mediterránea se han ido sustituyendo por alimentos más procesados o ya preparados, por lo que Aranceta ha expuesto que esta realidad "aleja el consumo actual del consumo tradicional y acerca a mayor riesgo en relación a la salud y a las enfermedades crónicas prematuras".
Por el contrario, ha defendido el desarrollo de la alimentación personalizada a cada persona (basada en su cultura o hábitos familiares, entre otras) y en la alimentación de precisión, basada en otros factores como la información genética de cada uno. Estas medidas mejorarán las técnicas de diagnóstico, y "adecuarán la alimentación a cada paciente".
Asimismo, ha defendido el papel de la medicina culinaria, que se centra en cómo cocinar y comer, y en ordenar los alimentos, ya que la forma en la que se comen los alimentos puede ser beneficiosa si se cocinan y ordenar correctamente.
Además, ha querido dejar claro que el objetivo no es poner a la población a dieta o restringir alimentos, ya que "no hay alimentos buenos y malos" y todo depende de "la cantidad y cada cuánto se consuman", así como de las necesidades nutricionales, personales y de salud de cada ciudadano o grupo social.
Por su parte, la past president y miembro de la JD de la SENC, Carmen Pérez-Rodrigo, ha destacado que la alimentación debe ser un motivo de disfrute.
"Defendemos una alimentación saludable pero también de disfrute en la que todos los alimentos y bebidas tengan su lugar oportuno y en su justa medida", ha detallado.
LA IMPORTANCIA DE LA HIDRATACIÓN
Asimismo, Pérez-Rodrigo ha profundizado en la importancia de una hidratación saludable en el contexto de una alimentación saludable, en la que se establece que el agua es "la elección principal", seguida por bebidas sin calorías como infusiones y la fruta fresca entera.
Los zumos, lácteos y bebidas vegetales se sitúan en un tercer nivel junto a la cerveza sin alcohol (para consumo diario), posicionándolas como una opción de hidratación válida y con nutrientes de interés, aunque las bebidas de soja, avena, arroz o almendras no son sustitutos nutricionales directos de la leche, a no ser que estén fortificadas con, como mínimo, calcio y vitamina D.
La guía, a su vez, indica que la cerveza aporta hidratos de carbono, algunas proteínas vegetales, vitaminas del grupo B (niacina, folatos, B12) y minerales (magnesio, potasio, fósforo). También destaca que contiene otros compuestos beneficiosos como los polifenoles y fitoestrógenos naturales. Por su parte, menciona que el vino también es rico en polifenoles (antioxidantes) y que la sidra aporta potasio. Sin embargo, recuerda que "no existe un nivel de consumo de alcohol seguro" y que la recomendación general para la población es que "si se consume alcohol, cuanto menos mejor".
Asimismo, estas recomendaciones insisten en moderar el consumo de carne roja a un máximo de 1-2 raciones por semana, priorizando cortes magros, carnes de calidad y métodos de cocción saludables. En cuanto a las carnes procesadas (como embutidos o salchichas) es aconsejable limitar su consumo al mínimo, debido a su alto contenido en sal y aditivos.
En cambio, el pescado aparece como uno de los pilares proteicos, alternando variedades azules y blancas, y la guía también ofrece pautas de seguridad sobre el posible aporte de mercurio y la presencia de anisakis.
Para concluir, Javier Aranceta ha sostenido que es imprescindible "rechazar" todo aquello que no se vaya a consumir para mantener la sostenibilidad del planeta y para conseguir lo que se denomina como "residuo cero".