MADRID 29 Ago. (EUROPA PRESS) -
Un equipo de investigadores del Hospital Infantil de Filadelfia (Estados Unidos) ha descubierto un vínculo entre las grasas presentes en los alimentos y el asma neutrofílica, un tipo de asma no alérgica desencadenada por proteínas microbianas y bacterianas y que es más difícil de tratar que la de tipo alérgica.
El estudio, publicado en la revista 'Science Translational Medicine', ha mostrado cómo ciertas grasas dietéticas, incluidas las utilizadas en alimentos procesados, influyen en la activación de los macrófagos en los pulmones durante las respuestas inflamatorias, provocando este tipo de asma, cuya gravedad puede acabar derivando en la hospitalización del paciente.
"Antes de este estudio, muchos sospechaban que la obesidad infantil causaba este tipo de asma. Sin embargo, observábamos asma neutrofílica en niños sin obesidad, por lo que sospechábamos que podría haber otro mecanismo", ha explicado el autor principal del estudio, el doctor David A. Hill, médico adjunto de la División de Alergia e Inmunología del Hospital Infantil de Filadelfia.
En ese sentido, ha subrayado el hallazgo de que aquellas dietas que contienen ciertos ácidos grasos saturados de cadena larga pueden llegar a causar asma neutrofílica, independientemente de la obesidad.
Durante el trabajo también se ha descubierto que el bloqueo de la citocina inflamatoria IL-1 o la inhibición de la proteína IRE1 alfa, ambos encontrados en niveles elevados en el asma neutrofílica, permitía proteger contra la inflamación pulmonar inducida por el ácido esteárico.
"Si bien existen muchos factores de riesgo y desencadenantes asociados con el asma, este estudio proporciona evidencia sobre cómo componentes dietéticos específicos se vinculan con una forma de asma particularmente difícil de tratar. Estos hallazgos son alentadores, ya que brindan nuevas estrategias de tratamiento y sugieren que las modificaciones dietéticas específicas pueden ayudar a prevenir este tipo de asma", ha afirmado la coautora del estudio y jefa de la División de Medicina Pulmonar y del Sueño del Hospital Infantil de Filadelfia, la doctora Lisa Young.
Tras ello, ha señalado los hallazgos indican que ciertos medicamentos existentes podrían ser reutilizados para tratar este tipo de asma.
Para realizar la investigación, los científicos se ha centrado en los macrófagos pulmonares, glóbulos blancos especializados que coordinan la función inmunitaria durante la inflamación. Durante la exploración de una dieta alta en grasas en un modelo animal preclínico, descubrieron que los macrófagos pulmonares acumulaban un ácido graso saturado de cadena larga llamado ácido esteárico, que se encuentra a menudo en la grasa animal y los alimentos procesados.
Este ácido esteárico en la dieta empeoró la inflamación de las vías respiratorias sin causar obesidad, mientras que el ácido oleico, un ácido graso monoinsaturado de cadena larga, suprimió la actividad inflamatoria.
La investigación ha sido financiada por los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, por el Colegio Estadounidense de Alergia, Asma e Inmunología, el Instituto de Investigación del Hospital de Niños de Filadelfia y la beca de investigación de posgrado Michael Brown de la Universidad de Pensilvania.