Archivo - Mujer con dudas sobre la dieta sin gluten y lácteos para la tiroiditis de Hashimoto y problemas de tiroides - MARSBARS/ ISTOCK - Archivo
MADRID, 8 Jun. (EDIZIONES) -
Eliminar el gluten, evitar los lácteos, seguir una dieta antiinflamatoria, o tomar suplementos "para el tiroides" se ha convertido en una de las búsquedas más frecuentes entre quienes padecen tiroiditis de Hashimoto. Pero, ¿realmente necesitan estos pacientes cambiar radicalmente su alimentación?
Aunque en redes sociales abundan las recomendaciones y dietas virales, los especialistas recuerdan que no existe una pauta universal y que muchas restricciones no cuentan con suficiente evidencia científica. La relación entre autoinmunidad, inflamación, y alimentación despierta cada vez más interés, especialmente en una enfermedad que afecta sobre todo a mujeres y a partir de la treintena, y que ya es la principal causa de hipotiroidismo en países con suficiente yodo.
Entrevistamos en Europa Press Salud Infosalus a Rosa Casañ Fernández, vocal del Área de Tiroides de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), quien nos recuerda que la tiroiditis de Hashimoto es una enfermedad de evolución lenta, silenciosa en muchas fases, y con síntomas que pueden confundirse fácilmente con situaciones muy comunes en la población general; de ahí que se dé un retraso en su diagnóstico en muchas ocasiones, según subraya.
No obstante, tal y como expone esta experta, se identifica por ser el trastorno autoinmune más común en el mundo y la causa principal de hipotiroidismo en regiones con suficiencia de yodo.
¿DIETA SIN GLUTEN EN HASHIMOTO?, MEJOR MEDITERRÁNEA
Así, una de las principales dudas que guardan muchos de estos pacientes está relacionada con la dieta que deben seguir. Y es que en los últimos años se habla mucho de dietas antiinflamatorias o sin gluten para Hashimoto. ¿Qué dice realmente la evidencia científica?
La doctora Casañ sostiene que, en relación con la dieta, no existen pruebas consistentes de que las dietas sin gluten o sin lactosa aporten beneficios en la tiroiditis de Hashimoto en pacientes que no presentan enfermedad celíaca o intolerancia diagnosticada. "Por lo tanto no deben recomendarse de forma generalizada", asevera esta experta.
En cambio, sí afirma que hay evidencia científica a favor de que la dieta mediterránea, gracias a su perfil antioxidante y antiinflamatorio global, además de un aporte adecuado de micronutrientes clave para la tiroides, puede contribuir al correcto funcionamiento de esta glándula. "Este patrón dietético se asocia además a múltiples beneficios cardiovasculares y metabólicos ampliamente documentados", asegura la vocal del Área de Tiroides de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición.
Por eso, insiste esta portavoz de la SEEN que la principal recomendación de esta sociedad científica a los pacientes con tiroiditis de Hashimoto es la de seguir una alimentación equilibrada, variada, basada en productos frescos y de proximidad, con alto contenido en frutas, en verduras, en pescado, en legumbres, en frutos secos, y en aceite de oliva virgen extra.
Ve igualmente importante esta endocrinóloga el limitar la exposición a determinados disruptores endocrinos presentes en el entorno, especialmente a través de envases plásticos, y alimentos ultraprocesados; aunque dice que en este campo la evidencia es "todavía emergente", y no permite establecer recomendaciones dietéticas específicas.
"El mensaje fundamental que queremos trasmitir desde la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) es que la tiroiditis de Hashimoto, cuando está correctamente diagnosticada y tratada, no debe condicionar la vida de los pacientes", insiste.
EL TRATAMIENTO ACTUAL DE HASHIMOTO
Actualmente, señala que se dispone de un tratamiento sencillo y altamente eficaz basado en la sustitución hormonal con Levotiroxina, una hormona tiroidea sintética idéntica a la que produce el organismo. "Se debe individualizar la dosis para cada persona, según su perfil analítico, su peso, su edad, sus circunstancias clínicas, y también la evolución a lo largo del tiempo, porque las necesidades pueden cambiar con el embarazo, con el envejecimiento, o con determinadas situaciones intercurrentes", detalla.
Además, Rosa Casañ Fernández mantiene que, cuando el ajuste es adecuado, el paciente no sólo normaliza sus analíticas, sino que recupera completamente su calidad de vida y su actividad habitual.
"Es importante evitar la idea errónea de que estas personas van a convivir de forma permanente con síntomas crónicos. Muchas de las manifestaciones que a veces se atribuyen al hipotiroidismo son inespecíficas, y pueden deberse a múltiples factores del día a día, por lo que no deben confundirse con una enfermedad tiroidea bien controlada", avisa esta endocrinóloga.
POSIBLES DESENCADENANTES DE ENFERMEDAD
En concreto, recuerda la portavoz de la SEEN que hoy en día ya es conocido que existe una predisposición genética importante a padecer esta tiroiditis -"es más frecuente en mujeres y en personas con antecedentes familiares de enfermedad tiroidea o con autoinmunidad"-, pero habitualmente es necesaria la participación de factores desencadenantes externos para que la enfermedad llegue a manifestarse clínicamente.
Entre los factores ambientales más estudiados dice que se encuentran:
·Factores nutricionales como la deficiencia de yodo o de selenio.
·Determinados agentes infecciosos víricos y bacterianos.
·El tabaquismo.
·Situaciones de estrés fisiológico o emocional.
·Algunos fármacos.
·Probablemente cambios en la microbiota intestinal y en otros moduladores inmunológicos todavía en investigación.
"Asimismo, en los últimos años ha cobrado mucha importancia la exposición a sustancias químicas que actúan como disruptores endocrinos a los que la glándula tiroides tiene gran sensibilidad. No obstante, en la mayoría de los pacientes no puede identificarse un desencadenante único", concluye esta experta y portavoz de la SEEN.