Un experto aconseja extraer las setas de la raíz y no degustarlas crudas para evitar intoxicaciones

Cesta para recogida de setas
UGT - Archivo
Publicado 15/10/2018 13:07:12CET

MADRID, 15 Oct. (EUROPA PRESS) -

La Universidad de Alcalá de Henares (UAH) aconseja extraer de la raíz las setas al recogerlas del campo, cocinarlas en lugar de degustarlas crudas en 'carpachos' y no fiarse de que la seta esté mordisqueada y a su alrededor no haya animales muertos, ya que algunos las toleran.

Según ha informado la UAH en un comunicado, un profesor de la Univesidad botánico y experto en setas venenosas Ricardo Galán ha aportado algunas recomendaciones para que la recogida de setas "no culmine en un buen susto, la muerte o en un trasplante hepático".

El experto ha explicado que la primera regla a tener en cuenta para recoger una seta que no sea venenosa es asegurarse de extraer las setas completas. En este caso lo recomendable es utilizar la navaja no tanto para cortar la seta, sino "para hacer palanca en la base del pie hasta que salga completa".

Después "se debe limpiar la seta" y "rellenar el hoyuelo" del que se extrajo con la tierra sobrante, en la medida de lo posible. "Esta segunda práctica tiene mucho que ver con la identificación de la seta, ya que hay algunas en cuya base del pie presentan características morfológicas muy llamativas (caso de la llamada 'volva' de las amanitas), cuya observación puede ser decisiva para no confundir una seta tóxica con otra comestible y llevarnos a un susto más que notable", ha expuesto.

De hecho, ha asegurado que algunas setas conocidas comestibles resultan tóxicas a ciertas personas porque, como ocurre con otros productos alimenticios, las reacciones alérgicas o de intolerancia son "muy frecuentes".

"Es preferible cocinarlas a degustarlas crudas en 'carpachos', tan de moda últimamente. Incluso se dan casos de personas que con solo tocar o incluso oler determinadas especies, pueden sufrir un aparatoso cuadro de dermatitis alérgica o de intolerancia. Además, tampoco se deben recoger e ingerir hongos comestibles que crezcan en lugares de riesgo: bordes de carreteras, áreas industriales, jardines públicos o cultivos", ha señalado.

Otra premisa de las premisas que ha aconsejado el experto es que no hay que fiarse de que una seta "esté mordisqueada y a su alrededor no haya animales muertos como modo de comprobar que no es venenosa", ya que algunas setas son nocivas para el ser humano pero los animales, vertebrados e invertebrados las toleran.

Asimismo, ante la duda este profesor de la UAH aboga por "evitar la ingestión", porque en España "cerca de la mitad las intoxicaciones que se producen por ingesta de setas generan un cuadro de gastroenteritis severo, que raras veces requiere hospitalización" pero en torno al 30 por ciento de los casos contienen venenos "hepatotóxicos que destruyen irremediablemente el hígado, y requieren inmediata hospitalización".

Otra regla para protegerse es "huir de los que se dicen a sí mismos 'expertos en setas', porque algún día te darán un susto". "Si uno reconoce bien unas pocas especies en el terreno, que se limite exclusivamente a esas y que se forme con libros, asistiendo a exposiciones o adhiriéndose a sociedades micológicas; es la única manera de que el aprendiz de micólogo consiga llegar a viejo", ha sostenido.

Por último, ha explicado que las setas más peligrosas son Amanita phalloides (la 'oronja verde') y su 'variante blanca' (Amanita verna, de primavera) y algunas especies de 'parasoles' (Lepiota brunneoincarnata y similares) de pequeño porte que comparten las mismas toxinas: amatoxinas y falotoxinas, que destruyen los hepatocitos al inhibir la síntesis proteica. "Si no hay tratamiento médico de urgencia nos llevarán irremisiblemente a la muerte, aunque se haya consumido un único ejemplar. Pero, de nuevo insistimos, no son las únicas", ha sentenciado.