Publicado 28/07/2022 14:44

Un estudio corrobora los beneficios saludables de dietas ricas en AOVE frente a otros aceites

Archivo - Aceite de oliva en almazara
Archivo - Aceite de oliva en almazara - EUROPA PRESS - Archivo

JAÉN, 28 Jul. (EUROPA PRESS) -

Investigadores del Departamento de Ciencias de la Salud de la Universidad de Jaén (UJA) han corroborado los beneficios saludables de las dietas ricas en aceite de oliva virgen extra (AOVE), frente a otros aceites, principalmente el de coco.

El estudio se ha centrado en los efectos de tres dietas altas en grasa basadas en aceites de coco, girasol y AOVE sobre el tejido adiposo, el metabolismo y la inflamación. De esta forma, se corrobora que la ingesta de AOVE ayuda a prevenir enfermedades crónicas "frente a las campañas de promoción de aceite de coco, una grasa sin las necesarias evidencias científicas que avalen su impacto beneficioso en la salud de las personas".

Este proyecto de investigación surge en un contexto de expansión de dietas caracterizadas por una elevada ingesta de calorías, grasas saturadas y azúcares. Para llevar a cabo el trabajo, el equipo de científicos de la UJA ha realizado un análisis comparativo del efecto de las tres dietas altas en grasa en tres grupos de ratones.

El catedrático de Inmunología de la UJA y principal responsable de la investigación, José Juan Gaforio, ha explicado que en el estudio se ha puesto el foco en el aceite de coco, porque "desde distintos medios se asegura que es un aceite saludable a nivel cardiovascular, que ayuda a bajar el peso de forma saludable y a mejorar el perfil lipídico en la sangre".

En este sentido, el objetivo del estudio ha sido obtener pruebas científicas sobre el impacto real del aceite de coco en la salud, dado que nuevas tendencias promueven su ingesta como la fuente de grasa vegetal más sana.

"Los artículos no científicos han influido decisivamente en la creación de este estado de opinión", ha señalado el catedrático de Inmunología de la UJA, que ve tras este estado de opinión unos intereses económicos empeñados en promocionar determinados aceites carentes de "evidencias científicas". Así, ha asegurado que este estudio tiene como propósito conocer "qué efectos provoca en el metabolismo sobre el estado inflamatorio y sobre el tejido adiposo cada una de estas grasas".

Entre los resultados obtenidos, el catedrático de la UJA ha resaltado que la dieta rica en aceite de coco provoca un descenso de la leptina, la hormona de la saciedad. "Este descenso no ayuda a disminuir el apetito, en cambio sí provoca unas ganas constantes de comer", ha señalado el profesor Gaforio.

Esta hormona está también relacionada con el sistema inmunitario y con la termogénesis, es decir, el proceso de producción de calor en el cuerpo del individuo que ayuda a quemar la grasa acumulada. La disminución de leptina también se asocia a algunas patologías como lipodistrofia.

"En cambio, las dietas que utilizan AOVE consiguen un aumento de la hormona de la leptina, favoreciendo un estado anti-inflamatorio", que, a juicio de Gaforio, es muy interesante para prevenir enfermedades crónicas". Otro de los resultados obtenidos corrobora que el AOVE tiene un efecto termogénico, el mismo que evita que el cuerpo humano acumule grasa.

Los resultados de esta investigación confirman que no todas las grasas son iguales de saludables pues tienen un impacto inmunometabólico muy diferente entre ellas. En este punto, el profesor de la UJA ha lamenta la promoción que se está haciendo desde determinados medios del aceite de coco "sin evidencias científicas", y al mismo tiempo ha criticado que el sistema de etiquetado frontal de alimentos, Nutri-Score, trate a todas las grasas de la misma forma.

Nutri-Score considera que cualquier grasa comestible tiene el mismo efecto y les adjudica la misma letra que "en nuestro caso no beneficia al Aceite de Oliva Virgen Extra y algo tan obvio parecen no tenerlo tan claro algunas autoridades sanitarias".

El estudio, publicado recientemente en la revista Molecular Nutrition & Food Research, ha estado dirigido por el catedrático de Inmunología de la UJA, José Juan Gaforio y es parte de los resultados de la tesis doctoral de Carmen Rodríguez-García. Los otros coautores del artículo son Cristina Sánchez-Quesada e Ignacio Algarra.

El estudio ha contado con financiación procedente del Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI) y fondos Feder, a través del Programa CIEN.

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