Publicado 25/06/2021 13:33CET

Un estudio alerta sobre la necesidad de reducir el consumo de alimentos hipercalóricos entre los niños españoles

Archivo - Principales consecuencias psicosociales de la obesidad infantil
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MADRID, 25 Jun. (EUROPA PRESS) -

Los niños españoles deberían reducir el consumo de alimentos apetitosos e hipercalóricos ya que muestran un alto consumo de productos considerados menos saludables, según el 'Estudio Nutricional en Población Infantil Española', llevado a cabo por la Fundación Española de la Nutrición (FEN) y la Fundación Iberoamericana de la Nutrición (FINUT), y que ha sido publicado en la revista 'Nutrients'.

De hecho, se ha observado que, en líneas generales, el consumo de alimentos considerados menos saludables va aumentando con la edad, mientras que se reduce el de otros alimentos saludables, como la leche y los productos lácteos, las verduras y las frutas.

Sin embargo, el estudio también muestra que los niños que consumen habitualmente leches infantiles enriquecidas mostraron un patrón dietético más saludable relacionado con la dieta mediterránea como componente principal, con un alto consumo de cereales, frutas, verduras, así como de leche y productos lácteos.

Comparando ambas muestras de la población infantil incluida en el trabajo (población de referencia y niños consumidores de leches infantiles enriquecidas) se apreciaron diferencias significativas en la dieta. Además, frente al patrón alimentario asociado a la dieta mediterránea, predominante entre los niños consumidores de leches infantiles enriquecidas, los niños de la población de referencia presentaron un patrón dietético cuyo principal componente eran los alimentos englobados en el grupo de "hipercalóricos y apetitosos", con un consumo alto de azúcares y grasas.

El consumo de alimentos considerados menos saludables, como bollería, repostería, alimentos precocinados o aperitivos fue significativamente mayor en el grupo de niños de la población de referencia, mientras que los niños consumidores de leches infantiles enriquecidas presentaron consumos más altos de frutas, verduras, leche y productos lácteos y cereales.

Además, el consumo de leches infantiles enriquecidas también parece estar asociado a un mejor mantenimiento de los patrones dietéticos saludables a medida que el niño va creciendo. Los autores de la investigación observaron que, en líneas generales, el consumo de alimentos considerados menos saludables va aumentando con la edad, mientras que se reduce el de otros alimentos saludables, como la leche y los productos lácteos, las verduras y las frutas.

Sin embargo, los niños consumidores de leches infantiles enriquecidas de 3 a 6 años mostraron un consumo similar de leche y productos lácteos, cereales, carnes y productos cárnicos, frutas, verduras y huevos en comparación con los niños de 1 a 3 años.

"A medida que los niños crecen, su exposición a alimentos procesados es mayor. Esto puede llevar a patrones dietéticos menos saludables porque, además de que habitualmente estos alimentos son más calóricos y más ricos en azucares añadidos y grasas saturadas, su consumo va en detrimento de los alimentos que realmente deberían componer la base de la dieta de los niños, como, por ejemplo, la fruta y la verdura, la leche y los productos lácteos o los huevos y cereales", ha explicado el presidente de la Fundación Iberoamericana de Nutrición (FINUT), Angel Gil.

Este trabajo científico es el primero que explora los patrones de alimentación en niños españoles menores de diez años de forma tan global, ya que tiene en cuenta factores dietéticos, sociodemográficos y de estilo de vida. Además, dada la importancia y la presencia que la leche tiene en la dieta de la población infantil española y el crecimiento que el consumo de leches infantiles enriquecidas ha experimentado en los últimos años, el estudio analiza por primera vez el tipo de leche consumida comparando una muestra de referencia con otra consumidora de leches infantiles enriquecidas.

"Conocer los patrones de alimentación de los niños puede ayudar a establecer recomendaciones y evitar hábitos dietéticos poco saludables, que se asocian con una mayor prevalencia de enfermedades a corto, medio y largo plazo, incluida la edad adulta. Hay que tener en cuenta, además, que los hábitos y patrones de alimentación que se establezcan en la infancia persistirán a lo largo de la vida y por eso es tan importante seguir trabajando en la educación nutricional de los niños y de sus padres", han dicho los investigadores.

Las conclusiones del estudio dejan ver también que ciertos factores sociodemográficos y de estilo de vida podrían ser determinantes de los patrones de alimentación. Y es que, se observó que los niños cuyos padres tenían niveles de formación y de ingresos más bajos presentaban patrones dietéticos menos saludables y conductas más sedentarias y que estilos de vida más saludables se asociaban con patrones de alimentación más recomendables y a la inversa.