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MADRID 4 Feb. (EUROPA PRESS) -
El Grupo de Trabajo sobre Nutrición de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE) ha analizado las "luces y sombras" de la nueva pirámide alimentaria impulsada por el Gobierno de Estados Unidos y ha criticado que algunas recomendaciones chocan con la clásica pirámide de la dieta mediterránea, "ampliamente aceptada y respaldada por la ciencia".
De este modo, los epidemiólogos han querido subrayar la importancia de que las recomendaciones nutricionales estén siempre basadas en la evidencia científica y han criticado que medidas como aumentar el consumo de carne roja, incluida en la pirámide estadounidense, contradicen el conocimiento disponible.
El secretario del Departamento de Salud y Servicios Humanos de EEUU, Robert F. Kennedy, presentó a principios de enero el nuevo modelo nutricional, que invierte la tradicional pirámide y busca conseguir que el país "vuelva a ser saludable".
Para la Sociedad Española de Epidemiología, esta pirámide tiene aspectos positivos, como la propuesta de limitar el consumo de azúcares añadidos, especialmente bebidas azucaradas; reducir la ingesta de alimentos ultraprocesados, como snacks saladis o dulces y bollería industrial, y de hidratos de carbono refinados, como los que contiene el pan blanco.
Los expertos también han valorado positivamente la sugerencia de limitar el consumo de alcohol, aunque al no establecer cantidades específicas, han puntualizado que esta recomendación puede ser ambigua.
DEMASIADA CARNE ROJA
En el lado opuesto, la SEE ha criticado que esta pirámide destaca de forma visual productos como bistec de ternera, mantequilla, queso y leche entera, induciendo así la recomendación de aumentar el consumo de alimentos de origen animal.
A este respecto, los expertos han aseverado que un consumo elevado de carne roja se asocia a un mayor riesgo de padecer cáncer colorrectal, y que el aumento de grasas saturadas como la de los quesos y lácteos enteros se asocia a un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular.
En cuanto a la recomendación de la nueva pirámide de duplicar la ingesta de proteínas de origen animal, los especialistas han advertido que esto favorece el aumento de peso y el riesgo de diabetes.
Por otro lado, el Grupo de Nutrición de la SEE ha señalado que en la base de la nueva pirámide se sitúan los cereales integrales, lo que puede interpretarse como una recomendación para reducir su consumo, pese a que numerosos estudios han mostrado que disminuyen la mortalidad general y el riesgo de enfermedad coronaria e ictus.
La sociedad científica también ha censurado que la nueva pirámide no incorpora el impacto ambiental de la alimentación, un aspecto acerca del que existe evidencia. Según ha señalado, cerca del 34 por ciento de los gases de efecto invernadero provienen del sistema alimentario, especialmente la producción de alimentos de origen animal.
En un contexto marcado por el cambio climático, los especialistas han puesto en valor que la producción de alimentos de origen vegetal genera entre 50 y 100 veces menos emisiones por cada gramo de alimento producido que la de origen animal.
En resumen, la SEE ha demandado que se tenga en cuenta la evidencia científica, la salud del planeta y de la población a la hora de emitir recomendaciones alimentarias, ya que ignorar estos aspectos puede tener consecuencias negativas a largo plazo. "Nuestra responsabilidad como científicos es proteger ambas", ha zanjado.