Enrojecimiento y picor tras comer pescado: qué es la escombroidosis y cómo distinguirla de una alergia

Archivo - Una pescadería de Barcelona.
Archivo - Una pescadería de Barcelona. - David Zorrakino - Europa Press - Archivo
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Publicado: miércoles, 28 enero 2026 12:40

MADRID 28 Ene. (EUROPA PRESS) -

La escombroidosis es la intoxicación alimentaria relacionada con el consumo de pescados que puede hacer que determinadas personas experimenten enrojecimiento facial, picor intenso o ronchas en la piel, síntomas que no se deben confundir con los de una alergia, como indica el jefe de Servicio Adjunto de Dermatología del Hospital Ruber Internacional y especialista en cirugía dermatológica de Clínica Dermatológica Internacional (CDI), el doctor Pedro Rodríguez.

Esta intoxicación se relaciona con pescados como el atún, la caballa o el bonito, que no han sido conservados tras su captura de forma adecuada y esto eleva la cantidad de histamina presente en el alimento. Muchas personas asocian estos cambios a una alergia, pero el dermatólogo ha asegurado que no se produce ninguna reacción del sistema inmunológico. "El organismo no está reaccionando contra el pescado en sí, sino frente a una sobrecarga de histamina. Por eso hablamos de una intoxicación y no de una alergia verdadera", ha aclarado.

Estos síntomas suelen aparecer "pocos minutos después de la ingesta" y afectan principalmente a la piel, "con enrojecimiento intenso de la cara y el cuello, sensación de calor, picor o urticaria". En algunos pacientes también se presentan otros síntomas como molestias digestivas, dolor de cabeza o un sabor metálico al consumir el pescado.

Pedro Rodríguez ha admitido que esta confusión es comprensible ya que "la mejoría con antihistamínicos refuerza la idea equivocada de que existe una alergia y lleva a muchas personas a eliminar el pescado de su dieta". Sin embargo, si estas personas vuelven a comer el mismo pescado en buenas condiciones, "no presentan ningún problema".

La prevención de la escombroidosis pasa por una correcta manipulación y conservación del producto, ya que la histamina, si ya se ha formado previamente, no se destruye al cocinar, congelar o enlatar el pescado. Por ello, transportar el pescado refrigerado y consumirlo "lo antes posible" son medidas clave. "La seguridad empieza en la cadena de frío, desde el mar hasta la nevera", ha insistido el especialista.

En la mayoría de los casos, esta intoxicación "se resuelve en pocas horas y no deja secuelas". "Es importante no alarmarse ni autodiagnosticarse. El pescado es un alimento saludable y seguro cuando se conserva correctamente; el problema no es el alimento, sino su manejo", ha concluido el dermatólogo Pedro Rodríguez.

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