Archivo - Cacahuete, maní. - URBAZON/ISTOCK - Archivo
MADRID, 12 May. (EUROPA PRESS) -
La alergia al cacahuete suele ser de por vida y puede generar preocupación constante por reacciones alérgicas graves. En abril de 2026, la Junta Nacional de Salud y Bienestar de Suecia presentó nuevas directrices para el tratamiento de las alergias, recomendando que se ofrezcan a más pacientes tratamientos que puedan modificar el curso de la enfermedad.
Esto incluye la inmunoterapia oral para niños con alergia grave al cacahuete, mediante la cual el sistema inmunitario se desensibiliza al cacahuete a través de la exposición regular.
Investigadores del Instituto Karolinska (Suecia) han tratado con éxito a niños de entre 1 y 3 años con alergia al cacahuete. Los niños se acostumbraron gradualmente a comer cacahuetes consumiendo pequeñas cantidades diarias, que se fueron aumentando progresivamente con el tiempo.
"Todos los niños que siguieron el protocolo lograron el objetivo de comer tres cacahuetes y medio sin experimentar una reacción alérgica, y la mayoría pudo consumir hasta 25 cacahuetes", comenta Caroline Nilsson, profesora asociada del Departamento de Ciencias Clínicas y Educación del Södersjukhuset, Instituto Karolinska.
"Consideramos que el tratamiento es seguro si se lleva a cabo en condiciones controladas en un entorno sanitario", señalan los autores que han publicado sus resultados en 'The Lancet Regional Health - Europe'.
ESTUDIO EN 75 NIÑOS DE 1 A 3 AÑOS
El presente estudio incluyó a 75 niños de entre 1 y 3 años de edad en Estocolmo, Suecia, con alergias al cacahuete confirmadas de diversa gravedad, desde síntomas leves hasta reacciones alérgicas graves tras su ingestión. Cincuenta de los niños recibieron tratamiento activo en forma de inmunoterapia oral con bocaditos de cacahuete, mientras que los 25 restantes, que conformaron el grupo de control, evitaron por completo el consumo de cacahuetes.
El tratamiento comenzó en el hospital con una dosis muy baja y luego se continuó en casa con una ingesta diaria. Cada cuatro a seis semanas, la dosis se aumentaba hasta que los niños alcanzaban una dosis de mantenimiento baja equivalente a aproximadamente un cacahuete y medio al día.
"Este es el primer estudio aleatorizado de inmunoterapia oral en niños pequeños que incluye un aumento gradual de la dosis y una dosis de mantenimiento baja", indica Caroline Nilsson. "Los bocaditos de cacahuete se ingirieron fácilmente, lo que simplificó el tratamiento para las familias, y nos sorprendieron los resultados tan positivos".
MÁS DE TRES AÑOS DE TRATAMIENTO
Tras tres años de tratamiento, el 82% de los niños del grupo de tratamiento pudieron comer al menos tres cacahuetes y medio sin sufrir una reacción alérgica, incluso después de una pausa de cuatro semanas. En comparación, solo el 12% de los niños del grupo de control pudieron tolerar tales cantidades.
No obstante, cabe destacar que se presentaron efectos secundarios, pero en la mayoría de los casos fueron leves, como picazón en la boca o erupciones cutáneas. Las reacciones más graves ocurrieron principalmente durante los períodos de aumento de dosis, y algunos niños tratados requirieron una inyección de adrenalina para tratar una reacción alérgica grave.
Los investigadores hacen hincapié en que el tratamiento siempre debe realizarse en condiciones controladas, en estrecho contacto con profesionales sanitarios y con seguimiento médico.
"El enfoque de tratamiento cauteloso parece desempeñar un papel importante en la seguridad, pero no es algo que los padres deban intentar en casa, ya que aún pueden producirse reacciones graves", subraya Anna Asarnoj, profesora asociada del Departamento de Salud de la Mujer y el Niño del Instituto Karolinska y consultora sénior del Hospital Infantil Astrid Lindgren del Hospital Universitario Karolinska, quien dirigió el estudio junto con Caroline Nilsson.
El siguiente paso consiste en analizar cómo cambia el sistema inmunitario durante el tratamiento y observar a los niños durante un período más prolongado para determinar si la tolerancia persiste.
Los niños fueron identificados a través del laboratorio del Hospital Universitario Karolinska, que analiza muestras de diversos niveles de atención. Posteriormente, recibieron tratamiento en la unidad de investigación del Hospital Infantil y Juvenil Sachs, Södersjukhuset, en Estocolmo. La investigación fue financiada por una donación privada, la Región de Estocolmo (fondos ALF) y la Asociación Sueca de Asma y Alergia. Algunos autores del artículo afirman haber recibido honorarios de compañías farmacéuticas, pero estos no guardan relación con el presente estudio.